EMPRESASVisto 1275 veces — 04 febrero 2020

Escondida ha decidido poner fin a la extracción de agua de los acuíferos altoandinos y, en consecuencia, ha desistido de la tramitación del Estudio de Impacto Ambiental del Proyecto Monturaqui. Este EIA buscaba extender la extracción en 428 l/s del acuífero ubicado en el Salar de Atacama.

De esta manera, BHP adelanta en 10 años su compromiso de no extraer aguas altoandinas para Escondida, originalmente programado para 2030.

Esta decisión ha sido posible gracias a la inversión realizada por Escondida en plantas desalinizadoras los últimos 15 años y al mejoramiento operacional que le ha permitido reducir su consumo neto de agua por tonelada procesada.

Escondida fue la primera empresa en la minería chilena en poner en marcha una planta desalinizadora de 525 l/s en 2006.

En 2017 inauguró una segunda planta, con una capacidad de 2.500 l/s, y ese mismo año dio por finalizada la extracción de agua desde el Salar de Punta Negra. A fines de 2019 completó un proyecto de extensión que aumentó su capacidad de producción de agua desalinizada a 3.800 l/s.

La decisión consideró la política de BHP en materia de gestión responsable del agua, la importante inversión realizada en el desarrollo de la desalinización en Escondida y las conversaciones mantenidas con la comunidad de Peine, respaldada por el Consejo de Pueblos Atacameños.

Con el retiro del Proyecto Monturaqui, Escondida y sus dueños –BHP, Rio Tinto y JECO– confirman su compromiso con el desarrollo de una minería ambiental y socialmente sustentable, que busca generar valor social en los lugares donde opera, y refuerza su determinación de participar en la adaptación al cambio climático como una prioridad estratégica y de gobernanza.

 

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