SALUDVisto 1983 veces — 20 noviembre 2019

Entrevista: Jefe de Carrera de Psicología Universidad de Antofagasta, Miguel Pacheco.

¿Cómo se debe tratar el actual proceso, de parte de la ciudadanía?

La situación que se ha experimentado en la sociedad chilena en las últimas semanas con los movimientos sociales, exigen reflexión en relación a cómo enfrentar la tarea de apoyar el desarrollo y protección de nuestras niñas, niños y adolescentes.

Hemos sido testigos de manifestaciones sociales pacíficas y con participación de familias. Estas actividades son parte de la forma de expresión ciudadana y desde esta perspectiva, se puede entender que los padres modelan y forman a sus hijos al hacerlos partícipes de dichas actividades, sin embargo, la participación debe ser acompañada de un diálogo en el que a los niños se les explica, con un lenguaje simple y a su alcance de comprensión, los aspectos asociados a deberes y derechos que la vida ciudadana implica y que fundamentan su participación.

Respecto a la evolución de la violencia que hoy se está convirtiendo en una constante de cada día y a la que tienen acceso los niños, ya sea por experiencia directa, al verse en medio de situaciones de enfrentamientos ¿Cómo debemos abordar este tópico?

La violencia genera sensaciones de incertidumbre e inseguridad en toda persona, independiente de su edad. En el caso de niñas y niños es importante brindar condiciones que reviertan estas experiencias o al menos reduzcan su impacto, correspondiendo a los adultos responsables esta tarea. La situación de violencia siempre implica una experiencia emocional negativa en los niños, por lo que la primera acción debe ser, tomar medidas para asegurar tanto su integridad física como psicológica.

¿Cómo se puede reconocer el impacto de los procesos de violencia, en niñas y niños, aunque no hayan sido víctimas directas de esta?

Para saber si los niños están experimentando impacto a raíz de la violencia de la que son espectadores o víctimas, se debe poner atención a aspectos como los contenidos de sus conversaciones, de sus juegos, de sus dibujos; cambios de comportamientos y hábitos, retrocesos en sus procesos de desarrollo; alteración en el sueño. No siempre el impacto es evidente, muchas veces se convierte en un factor que queda en el mundo interno del niño y es necesario que los adultos sean activos en la observación y cuidadosos en el trato del tema, ya que no sólo impacta en el momento, si no que puede alterar el proceso de desarrollo en general.

Junto a lo anterior el profesional destacó que se debe precisar que los niños, según sus diferentes etapas del desarrollo y de sus particularidades, tienen diferentes herramientas para poder enfrentar y superar estas experiencias, así como diferentes necesidades de apoyo.

En función de esto Pacheco señaló que se debe tener en cuenta:

• Los padres deben ser capaces de diferenciar entre sus necesidades y las de sus hijos. Se debe ser cuidadoso en el tipo de información que se entrega y la forma que se utiliza para transmitirla. Eventualmente los niños y niñas pueden requerir sólo medidas de contención y distracción, por lo que transmitir emociones propias e inquietudes experimentadas desde la adultez, pueden resultar más impactantes y dañinas para los niños.

• No puede darse por hecho de que al haber tomado medidas de seguridad y aislamiento del niño de experiencias de violencia, se ha evitado el impacto que puede experimentar, por lo que es necesario mantener la atención de modo de detectar tempranamente posibles dificultades.

• No minimizar la experiencia subjetiva de los niños. Si los niños manifiestan preocupación o se evidencia el impacto de las situaciones de violencia, es necesario que este daño se valore y se realicen acciones como evitar situaciones que activen sensación de peligro, permitirles expresar o facilitar la expresión de la experiencia negativa y orientar hacia la valoración de las medidas de seguridad que se están implementando en las familias.

• Si se ha detectado daño o impacto de la violencia, buscar mantener condiciones de seguridad en contextos familiares y con personas con los que los niños tengan vínculos de afecto.
Al finalizar ¿cuáles son los aspectos que se pueden visualizar a futuro respecto al estallido de violencia social y que se necesita como sociedad para erradicar focos nocivos?

Es innegable que la situación que actualmente vive el país ha puesto a la violencia en una posición de prioridad en relación a los cuidados de niñas y niños, sin embargo debe entenderse que ésta es parte de una forma de vida en la que prevalecen el individualismo, la frustración por múltiples expectativas no cumplidas y desigualdades en las condiciones de vida. Es así que durante los últimos años los niños son espectadores y víctimas de violencia en diferentes contextos (familia, escuela, calle, etc.). Debemos tomar conciencia que es necesario construir una sociedad más colaborativa, en la que se cultive el diálogo y la empatía y nos hagamos responsables en el día a día de los cuidados que merecen los nuevos miembros de nuestra sociedad.

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