CRÓNICAVisto 673 veces — 11 noviembre 2017

Investigación, que comprendió más de mil encuestas en Antofagasta, Santiago, Talca y Concepción, reveló que 55,4% de las personas reportó haber experimentado cambios positivos después de la ruptura.

Infidelidad, incompatibilidad, celos y desconfianza, desamor, intimidad, mala convivencia y peleas frecuentes, problemas de comunicación, y violencia. Estas son las 8 razones más frecuentes por las que se separan las parejas en Chile, de acuerdo con un estudio que comprendió encuestas a más de mil personas separadas o divorciadas en las zonas de Antofagasta, Santiago, Talca y Concepción.

La investigación correspondió a un proyecto Fondecyt de tres años de duración titulado “Ajuste al Divorcio y la Separación: El rol del apego, la regulación emocional y el perdón”, dirigido por la académica e investigadora de la Escuela de Psicología de la Universidad Católica del Norte (UCN), Mónica Guzmán; y que contó como co-investigadoras a Paula Contreras, también de la UCN; Lusmenia Garrido, de la Universidad Católica del Maule; y Diana Rivera, de la Pontificia Universidad Católica de Chile, todas ellas psicólogas clínicas.

CRECIMIENTO

El estudio pionero tuvo como objetivo identificar los factores que se asocian a una mejor adaptación después de una separación y saber cómo las personas han vivido aquel proceso. Además de las principales causas de la separación, se revelaron datos como el que, si bien este tipo de rompimiento es uno de los procesos más estresantes en la vida adulta, también se observa que con posterioridad se alcanza un alto nivel de crecimiento personal y mayor apreciación de la vida.

De hecho, el 55,4% de las personas encuestadas reportó haber experimentado cambios positivos importantes debido a la separación. “Para un 70% de las personas de nuestro estudio, la separación fue un proceso doloroso o muy doloroso, y el mayor nivel de sufrimiento se experimentó dentro de los dos primeros años tras la ruptura”, explicó Mónica Guzmán.

Sin embargo, aclaró que junto con ese resultado también se observa que una gran mayoría se recupera. Más aún, existe un grupo que alcanza un mayor nivel de crecimiento personal, es decir, cambia las creencias de sí mismas, del mundo y de las relaciones de un modo que implica alcanzar un nivel de desarrollo y funcionamiento mayor al que se tenía antes de la separación.

INFIDELIDAD

Con respecto a la infidelidad, no existen diferencias entre las regiones encuestadas, siendo la razón más prevalente para la separación en todas las zonas.
“Las mujeres reportan con más frecuencia sus rupturas a causa de la infidelidad y la violencia, mientras que los hombres reportan la incompatibilidad como la mayor causa de separación”, expresó.
Los datos recogidos también revelaron que la incompatibilidad, el desamor y la violencia, se asocian a un mejor ajuste de la persona, porque el cambio implica que se sale de una situación en que de verdad se estaba muy mal.

LO QUE MÁS DUELE

Asimismo, se concluyó que lo más difícil para las personas es cortar el vínculo afectivo que existe, debido al apego. “El proceso de desapegarse emocionalmente es muy doloroso, coexisten las ganas de volver, donde ocurren los llamados ‘remember’ y el hecho de no recurrir a la persona para resolver cosas domésticas o pragmáticas; porque la pareja de alguna manera proporciona sentido de estabilidad y la ruptura rompe el proyecto de vida común”, argumentó la investigadora.

El desafío está en cómo se logra independizar de la pareja, porque se vive un proceso de duelo constante, en donde se necesita la distancia para rehacer la vida.

SANAR MÁS RÁPIDAMENTE

El estudio trabajó con tres variables: La forma de vincularse, las habilidades para regular las emociones (identificar, aceptar y manejar lo que me pasa), y el perdón a sí mismo (lidiar con sentimientos de culpabilidad y el perdón a la expareja). “Por más polémico que parezca, el perdón hacia la expareja se asocia a un mejor ajuste, menor depresión y a una mayor satisfacción con la vida”, explicó Mónica Guzmán.
La presencia de apoyo social, amigos, familias o ayuda profesional, además de tener una nueva pareja, hijos, un mejor nivel educacional o económico y que las personas no se avergüencen de haberse separado, también permiten ayudar durante el proceso.

GÉNEROS

La investigación arrojó que existen diferencias de género durante los procesos de separación. Las mujeres permanecen con más sentimientos de rabia, además que atribuyen con más frecuencia la responsabilidad de la ruptura a los hombres. Son, además, quienes toman en mayor porcentaje la decisión de la ruptura, pero también se reportan con mayores niveles de crecimiento personal.
Los hombres, en cambio, se emparejan con más frecuencia, se atribuyen la culpa de la responsabilidad en el término de la relación y muestran más sentimientos de dolor después de la ruptura.

CAMBIOS POSITIVOS

Al consultar a las personas qué cambios positivos habían experimentado tras la separación, estas señalaron que la ruptura había representado una experiencia de aprendizaje y mejoras en la autoestima. Del mismo modo, quienes tienen una nueva pareja y quienes ya no tienen ninguna relación con la expareja son quienes reportan mayor crecimiento.

Los niveles de crecimiento personal se ven afectados por el tiempo transcurrido desde la separación. Aproximadamente, a partir de los dos años de ocurrida la separación las personas empiezan a percibir cambios moderados como resultado de haber enfrentado la ruptura. Este proceso va aumentando a medida que pasa el tiempo, y es claramente más notorio a los seis años de separados y más evidente en mujeres que en hombres.

“Estos resultados implican que las emociones negativas coexisten con las positivas, es decir, que se puede crecer y aumentar la satisfacción vital tras una separación; pero eso no implica que no ha habido sufrimiento, más bien el sufrimiento puede ser un potenciador de cambios positivos”, finalizó Mónica Guzmán.

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