SALUDVisto 1868 veces — 02 febrero 2018

Para calmarlas no sirve la orina, sino agua potable con una pizca de sal, un poco de vinagre o una pasta de bicarbonato. Si se busca prevenirlas, que es lo ideal, acaba de llegar a Chile un fotoprotector creado por un científico israelí, el doctor en Biología Amit Lotan, quien estudió por 9 años al pez payaso de “Buscando a Nemo” y a otros seres marinos que aprenden cómo evitar las picaduras de estos y otro cnidarios.

Ya suman varias decenas de personas que en este verano han sido atacados por las medusas, conocidas comúnmente como “aguas vivas”, que son organismos marinos presentes todo el año en la costa chilena, pero que se reproducen abundantemente en verano cuando la temperatura del agua es más alta y cuyas picaduras pueden provocar, dependiendo de la especie, desde una fuerte reacción alérgica hasta la muerte.

El doctor en Oceanografía Biológica e investigador de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Sergio Palma, explica que “las medusas pertenecen a un grupo que se llama cnidarios, los que tienen la capacidad de disparar pequeños dardos microscópicos que paralizan a sus presas, tanto para defenderse como para obtener su alimentación. En Chile se han identificado 93 especies de medusas, de las cuales las más tóxicas para el ser humano son la Chrysaora plocamia (es la más abundante y se distribuye desde Arica a Punta Arenas) y la Pelagia noctiluca”, agregando que más de 3 mil personas por año pueden ser afectadas solo por la picadura de la primera, durante los períodos de verano, principalmente en el norte.

El científico, quien es autor de numerosas publicaciones y uno de los autores del primer censo de cnidarios realizado en las costas de Latinoamérica, agrega que dentro de este grupo hay otro denominado sifónoforos, representado por 55 especies en Chile y en el que está la “Fragata Portuguesa” o Physalia physalis que viene llegando masivamente al litoral chileno desde 2014, siendo su picadura muy dolorosa “y la que nos causa los principales problemas en la actividad turística, incluyendo el cierre de playas”, indica.

“Las medusas y los otros cnidarios tienen numerosos tentáculos (desde algunos hasta cientos de ellos) con grupos de miles de células urticantes, que a su vez poseen un filamento enrollado que termina en una aguja, dardo o “miniharpón”, a través del cual inocula las toxinas a la piel de los bañistas”, dice el doctor Palma.

Por su parte, la dermatóloga Cecilia Orlandi señala que lo primero que se siente cuando uno es picado por una medusa es el eritema o piel roja en la zona de contacto con ese tentáculo. “Puede aparecer a los pocos minutos, con ampollitas que son como cuando te quemas con el agua caliente. Después puede ser que la piel quede pigmentada con rayas en donde se tuvo contacto con el veneno, pero algunas de estas especies tienen toxinas tan potentes que ejercen efectos súper dañinos también en los tejidos internos”.

MEJOR PREVENIR QUE LAMENTAR

La especialista puntualiza que además de la alergia que provocan estas toxinas, pueden llegar a producir problemas gastrointestinales como náuseas, mareos, vómitos y taquicardia. “Después de eso viene como una hipotensión en donde las personas picadas pueden desmayarse y tener una falla renal o incluso un paro cardíaco que es motivo de muerte cuando se está nadando en el mar”, afirma.

De allí que la doctora Orlandi, señala como fundamental prevenir las picaduras y que, en caso de ocurrir, hacer primeros auxilios adecuados. Respecto a la prevención, acaba de llegar a Chile Safe Sea (www.safesea.cl), un nuevo fotoprotector, único de su tipo en el mundo, que sirve para protegernos, además de los daños solares y el envejecimiento, de las picaduras de medusas.

Este fotoprotector, explica la química farmacéutica Soledad Ríos, directora técnica de Farmacéutica Xenius es resultado de la investigación de Amit Lotan, doctor en Biología de la Universidad Hebrea de Jerusalén, quien dedicó 9 años a estudiar desde su país y EE.UU. peces y caracoles que aprenden cómo manipular y prevenir las picaduras de las medusas y de otros cnidarios a nivel celular, como es el caso del famoso pez payaso de la película de Disney “Buscando a Nemo”, que se esconde y aloja entre los tentáculos de una anémona de mar que tiene la misma forma de picar que las medusas.

“De esta forma, el doctor Lotan descubrió la composición de la barrera protectora de este pez y la reprodujo para, junto con componentes fotoprotectores y antienvejecimiento de calidad, crear Safe Sea, que evita las picaduras a través de varios mecanismos sinérgicos”, dice, precisando que la textura del producto dificulta que los tentáculos se adhieran a la piel, resbalando sobre ella.

Agrega que el fotoprotector, que cuenta con rigurosos estudios científicos mundiales que prueban su efectividad y seguridad, también libera unos polisacáridos que confunden a la medusa y hacen que ésta piense que está tocando a otra, por lo que no se activan sus mecanismos de picadura, bloqueándose el camino entre el receptor y células urticantes que, al no recibir la información de tener ”una presa” o un “enemigo”, se aquietan”, dice la experta, agregando que se inhiben los elementos necesarios para activar el disparo de estas especies de arpones que tienen las medusas y otros cnidarios sobre la piel humana.

“Por otra parte, el producto contiene glicoproteínas que ayudan a la hidratación celular, suavizando la piel y generando también un efecto anti-aging, además de ser resistente al agua e hipoalergénico. No se disuelve en el agua de mar, por tanto no contamina, siendo amigable con el medioambiente”, manifiesta Ríos.

EN CASO DE PICADURAS

La doctora Cecilia Orlandi indica que los más vulnerables a las picaduras de medusas y otro cnidarios son los niños porque el veneno se reparte en menos superficie, y las personas alérgicas, cuya reacción es mayor; “pero, cualquier persona adulta, si recibe mucho veneno, puede tener la misma complicación”, advierte.

“Siempre hay que tener cuidado con las medusas, aunque uno crea que las que se encuentran varadas en la arena están muertas, porque los nidocitos de los tentáculos siguen vivos 2 ó 3 días, por lo que no hay que tocarlas ni con el pie”, recomienda el doctor Sergio Palma.

Comenta que “se diseño una bandera con una fragata portuguesa de color negro en un fondo amarillo para señalar a los bañistas que no pueden estar en ese lugar, y se cierra la playa con prohibición absoluta de ingreso de personas al agua, o incluso a la misma playa si hay ejemplares varados en la arena”.

Por su parte, la dermatóloga Orlandi aconseja que si se fue picado por una medusa, lo primero es echarse suero fisiológico, y si no se tiene a mano, reemplazarlo por un litro de agua con una pizca de sal. También puede usarse agua con vinagre o aplicar bicarbonato con un poco de agua. En ningún caso rascarse o frotarse con la arena porque eso empeora las cosas. “Tampoco echarse agua de mar ya que nuestras costas están contaminadas y tienen una fuerte cantidad de bacterias; ni orina, ni cosas calientes, ni hielo directamente. Si uno va a poner algo frío que, sea una bolsa con hielo para no diluir el veneno en la superficie”.

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