CRÓNICAVisto 1334 veces — 24 mayo 2014

Facundo Mattos, creador del proyecto ““EXPEDICIÓN SONRISA”, una misión de paz y solidaridad sin fronteras, visitó la Aldea Infantil de Antofagasta entregando a los niños y niñas un momento de alegría a través de su castillo inflable.

Hace algunos meses, un joven argentino se propuso dar la vuelta al mundo con una compañía muy particular: un castillo inflable que transporta en su camioneta para entregar momentos de felicidad a niños y niñas de todo el mundo. Viaja sin límites de tiempo ni rumbo definido, pero con una misión clara: visitar y conocer de primera mano organizaciones comprometidas con el trabajo y la formación de los niños del mundo.

Pero esta misión solidaria no es algo nuevo en la vida de este joven trasandino. Entre setiembre de 2005 y 2007, recorrió Latinoamérica en bicicleta a favor de la paz en el mundo y la defensa de los derechos humanos. Realizó charlas en universidades, escuelas y comunidades de la mano de su bicicleta “Clementina”, desde la ciudad de Córdoba, Argentina hasta Guayaquil, Ecuador.

No todo ha sido alegría en la vida de Facundo. A principios del año 2008 sufrió un accidente volando en parapente donde se fracturó la columna vertebral. Fue operado en Buenos Aires donde le injertaron una prótesis vertebral con éxito. Luego de un año de rehabilitación el joven se recuperó completamente del incidente. Y hoy, tras este traumático suceso, el objetivo de su nueva hazaña es continuar transmitiendo alegría, un mensaje esperanzador y de integración, gracias a la realización de entretenidos juegos y el relato de su experiencia de vida.

Facundo Mattos expresa que la educación de las nuevas generaciones afronta un gran desafío: “Los valores humanos como la bondad, honestidad, el respeto por otro, y la cultura del trabajo se encuentran en peligro, ya que el sistema en el que vivimos pone en primer lugar al dinero, lo material, el lujo, la satisfacción de los caprichos, la moda, etc. y no al ser humano. De esta forma la banalidad, vanidad, competitividad por lo material genera una percepción de la realidad en la que las personas no valen por lo que son sino por lo que tienen. Este es el sistema en el que crecen y se educan nuestros niños, es por ello que para mantener vivos los valores humanos en las generaciones siguientes, es indispensable hacer de los mismos, el eje de toda educación en la formación de las personas, tanto la que se imparte desde la familia como en la escuela.”
En el comienzo de su viaje, ha decidido visitar diferentes Aldeas de nuestro país; antes de pasar por Antofagasta, estuvo en Chiloé, Puerto Varas y Santiago, entregando alegría a los niños acogidos por la institución. El viernes 23 de mayo visitó la Aldea de Antofagasta donde infló su castillo de sueños y entregó unos minutos de alegría y esparcimiento a los niños y niñas.

 

 

 

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