TURISMOVisto 748 veces — 29 noviembre 2017

El concurso Mujer Empresaria Turística 2017 distinguió a las mujeres que emprendieron en turismo e incorporaron en sus empresas a la sustentabilidad como parte de sus buenas prácticas. Karen fue la empresaria destacada de la Región de Antofagasta.

A 2.407 metros sobre el nivel del mar, específicamente en San Pedro de Atacama, Karen Bravo Aravena ha sacado adelante con mucho esfuerzo su hostal, establecimiento que destaca por la conciencia de reciclaje que ha logrado implementar en la decoración de sus espacios.

El Hostal Pangea, además, es una microempresa familiar creada para generar trabajo para la propia comunidad de San Pedro de Atacama y sus alrededores. Más del 70% de sus trabajadores pertenecen a la comuna y algunos de sus proveedores son agricultores de Socaire y Peine, pueblos en donde puede conseguir productos típicos de la zona en temporada alta, como quínoa, lechugas y choclos. Es así como su aporte va en línea con los criterios de la sustentabilidad turística en los ámbitos sociocultural, medioambiental y económico.

Por una parte, Karen vio la necesidad que se genera en verano de que la comuna contara con un lugar donde comer en los tiempos tan cortos que se dan entre los recorridos por los lugares turísticos. Así fue como a mediados de 2015 nace la idea de Aura Andina, el primer autoservicio en San Pedro de Atacama, con un menú muy económico que permite a los turistas almorzar de manera rápida y económica antes de salir a conocer este hermoso destino que ofrece la Región de Antofagasta.

Gracias a las utilidades de este negocio fue como Karen pudo emprender nuevamente. En 2016 abrió el Hostal Pangea, el cual apareció como una oportunidad de mejorar el servicio de alojamiento y alimentación. Brinda descuentos a sus pasajeros y genera así lazos entre hostales amigos y otros restoranes de la zona, así como convenios para ayudarse mutuamente en términos monetarios y generar trabajo a gente de la zona.

Hoy, con tan solo treinta años, Karen explica que mediante ambos emprendimientos fomenta el turismo de manera distinta: enseñando obras de reciclaje. Su hostal, por ejemplo, es “un lugar de descanso para fomentar el turismo del reciclaje, muchos de nuestros muebles los construimos con materiales de reciclaje, al igual que los techos y áreas comunes. Utilizamos pallets para dar un aire más natural y materiales reciclables para dar paso a construcciones de muebles y cielos de materiales de desecho”.

El cuidado del medio ambiente es importante para Karen Bravo. En las labores que desarrolla en el hostal, dice que para el lavado de ropa reutiliza el agua del enjuague: “Usamos detergente biodegradable para regar las zonas comunes, así tenemos un follaje verde en verano, con frutos como granadas, membrillos e higos que regalamos a nuestros pasajeros”.

Con un estilo rústico en su decoración, el Hostal Pangea posee muebles que están hechos a partir de pallets y otros materiales reciclados que ha hecho de este lugar una estancia única. Según Karen, “con mucho esfuerzo y con recursos propios hemos levantado estos humildes establecimientos” en la tierra de los salares y géiseres. Otra de las cualidades que tiene el Hostal Pangea y el Restaurant Aura Andina es que el 70% de sus trabajadores son personas locales, aportando con puestos de trabajo en una zona donde el turismo es una de la fuente de vida.

A pesar de los inconvenientes que pueden existir para cualquiera a la hora de emprender en turismo, Karen supo que el empoderamiento femenino era vital para salir adelante y demostrarle al mundo de lo que son capaces las mujeres. “Los principales problemas –comenta– son que al ser mujer una se siente un poco discriminada, porque siempre te dicen no podrás o deja eso a los hombres”.

Para ella, todo está en manos de Dios y de la energía invertida en cumplir con los sueños. “Partí solo con mis manos y muchos esfuerzos, trabajando en inimaginables trabajos, desde lavar platos hasta hacer camas, lo que me permitió aprender y saber lo que es trabajar. Así que, mujeres, siempre podemos, no importan las barreras que tengamos por delante, solo es cuestión de perseverancia y fe”, concluye.

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