CULTURAVisto 1618 veces — 18 abril 2019

Michael Bonnefoy de LOM Ediciones, destaca al gran aporte cultural que posee la feria y la importancia de generar contenido desde las regiones al resto del país.

“La lectura es un placer refinado, como lo es la escritura”, comenta Michel Bonnefoy, responsable de ventas LOM ediciones, proyecto que nace con un carácter cultural en 1990 y cuyo objetivo es fomentar la lectura, la creación, la reflexión, la memoria y el pensamiento crítico a través de la palabra escrita.

LOM Ediciones ha publicado más de 1.600 títulos y es uno de los principales invitados a Filzic 2019. Evento que es presentado por BHP/Minera Escondida y que comienza el 24 de abril y que se extenderá hasta el 5 de mayo con la presencia de grandes escritores locales, nacionales y extranjeros.

Bonnefoy precisamente nos comenta sobre la importancia que tiene para Antofagasta tener un espacio como Filzic. “Filzic es una gran fiesta cultural, que por supuesto gira en torno al libro, pero que comprende otras manifestaciones y expresiones culturales, como la música por ejemplo, lo que atrae a un público más heterogéneo que la mayoría de los encuentros literarios restringidos al libro y la lectura. La visita de decenas de escritores y artistas nacionales e internacionales, la celebración de innumerables espectáculos programados durante los 12 días que dura la feria y la participación de cerca de 200 mil personas, le confieren a la Filzic un puesto destacado en la lista de eventos culturales que se organizan en Chile.

Además de ser la ocasión de descubrir o reencontrar distintos referentes de la literatura antofagastina, todos los años un escritor de dimensión internacional es galardonado en la ceremonia de clausura. Grandes figuras como Antonio Skármeta, Hernán Rivera Letelier y Gioconda Belli han recibido el premio, lo que viene a sumarse al interés que representa la feria”, precisó.

Realidad editorial

Bonnefoy como representante de la editorial asegura “Tenemos la convicción de que el conocimiento y el acceso a la cultura es fuente de liberación, y que el libro debe ser un instrumento democratizador de nuestras sociedades”.

Leer en estos tiempos, para un número de personas, es una acción que requiere de mucho tiempo. ¿Cómo tomas esta idea?

Soy de los que piensa que la vida nos da tiempo para todo, si nos organizamos bien. Cada quien lo ocupa en función de sus necesidades o sus aficiones. Hay tiempo para amar, para pensar, para divertirse, para trabajar, para estudiar y por supuesto para leer. La lectura es un placer refinado, como lo es la escritura. Se lo recomiendo a todo el mundo. Con la lectura uno viaja, uno sueña, uno llora, uno pasa miedo y sufre el suspenso, uno descubre mundos desconocidos y se adentra en la comprensión de la condición humana. ¡No le creo a la gente que dice que no tiene tiempo para leer!

¿Cuál es la principal acción para que las editoriales mantengan una estrecha relación, en este caso con la Filzic?

Las editoriales independientes, como LOM, somos un proyecto cultural antes de ser una empresa comercial. Difundir nuestro catálogo es una manera de contribuir a compartir el conocimiento, el análisis, el estudio y el disfrute de la lectura. Todas nuestras colecciones, incluyendo la infantil, la fotografía, la arquitectura, están orientadas a desarrollar una mirada crítica a nuestras sociedades. Por eso es tan importante para nosotros estar en la Filzic y poder dar a conocer el trabajo de nuestros autores.

¿Qué le parece la nueva literatura y sus escritores?

La literatura está íntimamente ligada a la realidad histórica que rodea a los escritores. Es inimaginable que un autor chileno escriba hoy un libro como La guerra y la paz. La sociedad chilena fue definida por la dictadura y eso se traduce en la creación de nuestros autores. La culpa, el miedo, la violencia son temas recurrentes en la poesía y la narrativa que se escribe hoy en Chile. La dictadura creó una sociedad injusta, desigual, autoritaria, extremadamente jerarquizada, con una clase dominante arrogante y prepotente, dueña del país y de sus habitantes. En oposición a ese panorama deprimente, existe una juventud con un fuerte sentido libertario. Y esa realidad está presente en la literatura chilena.

¿Cómo viven la actual lucha con lo digital?

Unos años atrás parecía que la propuesta digital iba a copar todo el territorio de la palabra escrita. Hoy ocupa un espacio amplio y nos obliga a considerarla a todos, editores, escritores, impresores, libreros, etc. Sin embargo, se está generando un equilibrio entre las distintas vías de transmisión del texto escrito, que terminan siendo complementarias. Ni la fotografía acabó con la pintura, ni la televisión con el cine, ni la era digital acabará con el libro en papel. Está influyendo hasta en la manera de escribir, pero siempre habrá gente que prefiere la bicicleta a la motoneta.

 

 

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