POLÍTICAVisto 606 veces — 07 septiembre 2017

Por Víctor Flores Seremi de Gobierno

De qué hablamos cuando hablamos de migración, ¿de delincuencia, enfermedades, controles, barreras, de temor al otro?, ¿de oportunidades, esfuerzo, trabajo, contribución al desarrollo?, ¿de rupturas y pérdidas, con la esperanza de una mejor vida y nuevos encuentros?

Hablamos de personas y su dignidad inherente, que con sus grandezas y fragilidades mudan su vida, por diversas causas, frecuentemente asociadas a la inseguridad, objetiva y subjetiva, que se cierne sobre sus proyectos de vida.

Hablamos de personas y esta certeza debe ser el principio y el fin de toda política pública que persiga abordar el proceso migratorio, en sus diferentes dimensiones.

De este modo, resignaremos la tentación de abordarlo desde una perspectiva instrumental, como aquella que se enfoca en la lógica de seguridad nacional, como lo hizo el Decreto Ley N°1094, de1975, actual norma vigente sobre extranjería o bien, aquella que lo aborda, principalmente, desde una lógica economicista, como lo hacía el proyecto de ley presentado por el gobierno del ex presidente Piñera.

El gobierno de la Presidenta Bachelet sí entiende el paradigma desde el cual debe abordarse la migración de las personas, así lo declaró tempranamente en su programa de Gobierno. Luego, lo reafirmó en su Instructivo Presidencial del año 2015 y a través de una serie de planes, programas y acciones desarrollados estos años por ministerios como los de Educación, Salud y Trabajo, así como por las gobernaciones y otras reparticiones. Finalmente, hace unas semanas atrás envió al Congreso Nacional, el proyecto sobre nueva ley migratoria, en actual discusión.

No es efectivo que no haya existido voluntad política o que no se hayan realizado acciones concretas para abordar el proceso migratorio en nuestro país y, en particular, en nuestra región. Es válido discutir su enfoque, calidad o cobertura, pero no desconocerlas.

En todas esas iniciativas, se ha buscado conciliar el respeto, promoción y protección de los derechos humanos de los migrantes, con las atribuciones que se derivan de nuestra soberanía, con el objeto de poder abordar integralmente esta realidad.

En nuestra región, el Intendente Regional, en el marco de los lineamientos dados por la Presidenta Bachelet, ha constituido un Gabinete Regional y un primer Consejo Ciudadano por la Interculturalidad en la provincia de Antofagasta, para abordar a través de un plan de trabajo concreto, intersectorialmente y con participación ciudadana, el proceso migratorio que estamos viviendo en la región, porque más allá de estar solo preocupados, estamos ocupados, trabajando colaborativamente con la sociedad civil y el sector privado, para hacer de esta realidad una contribución al desarrollo de nuestra comunidad.

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