CULTURAVisto 10786 veces — 17 febrero 2022

Artesanos, ceramistas y alfareros de distintas partes de Chile se reunieron junto a cultores tradicionales locales, en el pueblo de San Francisco de Chiu Chiu. Fueron días llenos de procesos creativos colectivos, diálogos interculturales e intercambio de saberes que abrieron paso a nuevas creaciones.

A 2.525 metros de altura y a 40 kilómetros de Calama, se encuentra el pueblo San Francisco de Chiu Chiu, que ha sido históricamente un oasis del Alto Loa. Pueblo con gran diversidad cultural dada su condición histórica de Tambo, con tradiciones ancestrales que perduran en la actualidad.

Fue en este escenario, donde se llevó a cabo la Residencia formativa, Encuentro de Alfarería Alto Loa, que contó con la participación de 35 personas y que se desarrolló entre el 23 al 29 de enero pasado. Sus asistentes compartieron miradas en torno a este inigualable territorio, su habitar y las tradiciones alfareras que en sus valles y poblados se han resguardado desde tiempos pretéritos.

Romina González, alfarera y gestora del encuentro explica: “El proyecto de residencia reunió a personas locales (Alto Loa) junto a distintas maestras del oficio cerámico y alfarero, además de aprendices del oficio de diferentes regiones de Chile, quienes recibieron una mirada territorial respecto de la tradición y función alfarera. En esta experiencia se impregnaron del habitar y el paisaje cultural creando piezas en alfarería con materias primas locales, estas piezas serán parte de un catálogo digital al cual se podrá acceder de manera gratuita, además de itinerar por diferentes puntos de la región en muestras abiertas al público”. Todas estas actividades son posibles gracias al financiamiento del Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y de las Artes Convocatoria 2021, a través del Fondo de Emergencia Transitorio, Región de Antofagasta.

A través de una dinámica de taller se desarrolló un proceso creativo en base a conceptos endémicos, propios del territorio y de la cosmovisión de sus habitantes: Patta Hoiri -La madre tierra-, Los Mallkus -Los cerros vivientes tutelares-, La Tinka -La reciprocidad con las deidades de la naturaleza, Puri -El agua-, fueron algunas de las temáticas que se abordaron invitando a cada participante a crear piezas de alfarería únicas.

Además de las obras individuales, en un trabajo mancomunado este grupo de alfareros creó media centena de platos en arcilla para ser usados en “La boda” (almuerzo tradicional andino), los que serán entregados a la Comunidad de Caspana en símbolo de reciprocidad comunitaria y con el fin de que el oficio alfarero siga latente en el territorio.

El programa de cada jornada se distribuyó en tres módulos: De observación; transferencia y creación:

En el módulo de observación los asistentes pudieron percibir el paisaje y el contexto histórico – cultural del territorio. Conocer una síntesis etnográfica del territorio y aproximaciones al diseño local.

En el módulo de transferencia, 7 maestras, presentaron técnicas y compartieron procesos de creación utilizados por ellas mismas, dando cuenta de diversos niveles de estilos en el oficio.

En los módulos de creación, cada asistente desarrolló una pieza de alfarería sintetizando el concepto en una “unidad espacial escultórica o simbólica” o una pieza utilitaria o un artefacto artesanal.

Esta experiencia tuvo una versión previa (2019) también en Chiu Chiu, realizándose un Encuentro de alfarería el que contò con la presencia de maestras/os de toda latinoamérica para compartir sus conocimientos sobre alfarería y cerámica con personas de diferentes lugares de Chile y el extranjero, convocando a centenares de personas.

Para Mariela Tejerina, habitante de San Francisco de Chiu chiu y participante, señala: “Participar en la residencia de alfarería fue gratificante, enriquecedor y también me llena de orgullo, tengo mucha gratitud de que lo hayan hecho en mi pueblo, Chiu – Chiu y que las personas se sintieran tan gratas. El aprendizaje aquí, se unifica con cada una de las personas que estuvimos, personas tan sabias que llevan muchos años trabajando la greda”.

En síntesis, hablamos de una experiencia que ha buscado que “El local cuente su historia. Muestre el territorio desde su memoria y desde su cotidianidad. El foráneo se sorprende con un territorio y un paisaje cultural nuevo. De este cruce de experiencias, una que persiste y otra que refresca, surge una obra, una pieza capaz de sintetizar el territorio como siempre ha existido, pero como nunca antes se ha mostrado ni ha sido visto”

Las 20 piezas resultantes de la residencia formativa se exhibirán en un catálogo el cual se lanzará en el mes de abril y tendrá distribución gratuita. Parte del programa y algunas de las charlas de este 2° Encuentro de Alfarería Alto Loa, se encuentran disponibles en las páginas Encuentro del Alfarería Alto Loa, en facebook e Instagram @encuentrodealfareria_altoloa

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