CULTURAVisto 1605 veces — 16 enero 2018

Director de la Compañía de la UA llama a regular sonido que provocan carros de comida rápida que se instalan en el parque Croata.

Con la presencia de medio centenar de artistas provenientes de Argentina, Bolivia, Colombia, Paraguay, Suiza y Chile, y con el acento puesto en el proceso de inmigración, se inauguró la versión 20 del Festival Internacional de Teatro, Zicosur Antofagasta 2017. En la ocasión, además se realizó un homenaje a Violeta Parra.

El programa doble, al que llegaron más de mil personas, contempló la presentación del denominado Coro Ciudadano Violeta Parra, que corresponde a un homenaje teatral-musical por el centenario del nacimiento de la folclorista, dirigido por Gopal y Visnú Ibarra, y un elenco integrado de 36 artistas vocacionales antofagastinos.

Luego fue el turno de la obra “Frágil”, escrita y dirigida por Ronald Cortez, destacado y joven director y puesta en escena por la Compañía de Teatro de la Universidad de Antofagasta.

“El público comenzó a llegar temprano para ganar asientos en la platea y en la galería, provocando una expectativa que motiva y genera cierta ansiedad. Como también soy parte del elenco de la Compañía que abrió las presentaciones teatrales, vivo todo lo concerniente también al inicio del festival”, señaló el director de la Compañía de la UA, Raúl Rocco.

El actor también reconoció lo difícil que fue hacer el montaje al aire libre “los carros de comida rápida que se instalan en el sector funcionan con motores, lo cual, ensucia el silencio que necesitamos para actuar, ese ruido ambiental sumado a los niños que jugaban a un costado del escenario y las deficiencias de la amplificación, hicieron que fuera una función muy complicada”, expresó.

“Estimamos que no llegamos con la claridad suficiente al público, especialmente al de la galería. Creo que hay que pensar en regular, de alguna manera, el entorno del parque Croacia, para que, durante las funciones, se detengan todos los ruidos aledaños. Ello ayudaría a una mejor interacción con los asistentes”, sostuvo el reconocido actor, director y académico.

Finalmente, Raúl Rocco destacó el ánimo y la camaradería que surge entre las distintas compañías que asisten al encuentro. “Es importante que el público vaya a las funciones y nos apoye, pues este es un festival hecho 100% en Antofagasta”, puntualizó.

De este modo, comenzó una semana de teatro en terreno con más de medio centenar de funciones que incluye visitas a las comunas de Calama, San Pedro de Atacama, Tocopilla, Tal Tal y Mejillones, siete días con los que culmina el trabajo de un pequeño grupo, iniciado en marzo de 2016, para seleccionar a las compañías y obras participantes y, lo más complejo, reunir los recursos necesarios, siempre escasos y elusivos.

“Para el festival de este año tuvimos las mismas complicaciones de siempre”, dice Ángel Lattus, director Artístico del Fitza y presidente de la Agrupación Artístico-Cultural Pedro de la Barra, el motor del encuentro, aunque se considera el más pesimista entre los integrantes del incombustible equipo organizador, en el que también está la productora general, la actriz Teresa Ramos.

Una opinión que planteó también en el programa oficial del evento: “Soy un adolescente que empieza a adquirir responsabilidades de adulto”, dice personificando a Fitza, “y necesito ayuda que me oriente para ser mejor, idóneo, responsable, que irradie paz, belleza, armonía y sabiduría para convertirme en un guía ejemplar”.

Y agrega Lattus-Fitza: “Quiero que mi camino hacia esos logros sea agradable… Anhelo llegar a mi edad madura con el apoyo de toda la comunidad donde vivo y que permitan mi desarrollo y ser grande”, para concluir: “Espero que me comprendan los que dirigen y solventan el destino económico de mi comunidad”.

Entre bambalinas

Ángel Lattus cuenta que, tradicionalmente, Fitza se financia a través de un proyecto concursable ante el Core regional y recursos de otros organismos públicos y empresas privadas, que se deben solicitar año a año. “Si no se financia alguna parte del presupuesto, se fracasa”, dice de manera enfática, para subrayar que “esta actividad emblemática para la región debiera tener una asignación permanente”.

El actor y director valora el apoyo de empresas como Minera Escondida, Aguas Antofagasta, el Core, el Gobierno y el Consejo de la Cultura regionales, la Municipalidad y la Universidad de Antofagasta, entre otras entidades, aunque lamenta la reducción de alrededor de 13 millones de pesos que para este año sufrió el financiamiento global.

“El festival 2018 lo hicimos con 120-130 millones, que es poco –comenta- y aunque valoro absolutamente el capital humano que se involucra, entre organizadores y participantes, la permanente lucha por conseguir recursos va desgastando”.

Sin embargo, este optimista-pesimista, al parecer, no piensa abandonar la trinchera, sobre todo cuando alude y evalúa el desarrollo artístico que ha experimentado el Fitza. “Hemos ido creciendo”, dice tras bambalinas, luego de concluir la obra “Frágil” en la que actúa.

“Actualmente hay más intercambio a nivel nacional e internacional, hemos constituido redes y están postulando cada vez más compañías que quieren venir a nuestro festival, de Santiago, Temuco, Valparaíso, Arica… algo que nos interesa mucho porque nosotros queremos sacar el teatro a todas las regiones de Chile”.

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