CRÓNICAVisto 1129 veces — 26 enero 2026

Lo que fue anunciado como un hito científico regional terminó en un bochorno administrativo: Cancillería declaró “no válido” el convenio internacional por exceder las atribuciones de la universidad, mientras que Bienes Nacionales retiró el terreno por mal uso de la concesión.

El proyecto del observatorio astronómico en el Cerro Ventarrones, promocionado durante meses como una de las grandes apuestas para el desarrollo científico de la Región de Antofagasta, se desplomó definitivamente. En una decisión que expone niveles alarmantes de improvisación institucional, el Gobierno dejó sin piso político ni jurídico el acuerdo firmado entre la Universidad Católica del Norte (UCN) y el Observatorio Nacional Astronómico de China (NAOC), cerrando la puerta a una iniciativa marcada por vicios legales y advertencias de seguridad nacional.

La iniciativa, congelada desde abril de 2025, fue cancelada de manera definitiva, confirmando que se empujó un proyecto de envergadura internacional sin los resguardos básicos necesarios. Desde Cancillería el juicio fue lapidario: “El convenio suscrito entre NAOC y la UCN no es válido, ya que dicha universidad no puede suscribir ni ejecutar este tipo de acuerdos internacionales”. La declaración confirma que se avanzó durante meses con un documento que carecía de viabilidad jurídica para operar en Chile bajo la normativa vigente.

Revocación de terrenos y “fines distintos”

La caída del proyecto no solo responde a un error diplomático, sino a una falla administrativa directa en la gestión del territorio fiscal. El Ministerio de Bienes Nacionales revocó la concesión del terreno donde se emplazaría el observatorio, argumentando que el predio había sido entregado a la universidad para fines distintos al proyecto impulsado con la entidad china.

En la práctica, esto significa que no solo se cuestionó la validez del acuerdo, sino que se cerró la puerta material para instalar cualquier infraestructura en el lugar. El paño en cuestión, un cuadrante de 25 kilómetros cuadrados ubicado a 2.800 metros de altura y a 90 kilómetros de Antofagasta, vuelve a administración del Estado tras comprobarse que el uso proyectado no se ajustaba a las condiciones de la entrega original.

La sombra del espionaje y el conflicto geopolítico

El trasfondo del fracaso revela un manejo ingenuo de intereses estratégicos globales. Según trascendió, el congelamiento inicial se gatilló tras advertencias directas de Estados Unidos a comienzos de 2025. La ex  embajadora Bernadette Meehan alertó al Ejecutivo que la infraestructura tenía potencial de “uso dual”, pudiendo servir no solo para astronomía, sino para el seguimiento de satélites y espionaje, con implicancias directas en defensa.

Si bien la embajada china en Santiago acusó intervencionismo y defendió el carácter científico del observatorio, la falta de un marco regulatorio claro (como un acuerdo Estado a Estado) dejó al proyecto en un limbo que el Gobierno optó por cortar de raíz.

Hoy, el diseño queda política y administrativamente desmantelado. Para la Región de Antofagasta, Ventarrones pasa a engrosar la lista de anuncios grandilocuentes que chocan con la realidad legal y la falta de control, dejando en evidencia la fragilidad con la que se gestionan inversiones sensibles en un territorio estratégico ubicado entre Paranal y Armazones.

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