CRÓNICAVisto 1283 veces — 26 enero 2026

Un severo cuestionamiento a la gestión de los recursos públicos y a la falta de visión política enfrenta el Gobierno Regional (Gore) de Antofagasta, tras confirmarse que se invirtieron $1.900 millones de pesos del erario regional en la pavimentación del camino de acceso al Cerro Ventarrones.

La obra, ejecutada para dar conectividad al futuro parque astronómico impulsado por la UCN y una entidad china, quedó convertida en una “ruta a ninguna parte” luego de que el proyecto fuera cancelado definitivamente por el Gobierno central debido a la invalidez del convenio y riesgos de seguridad nacional.

La cifra, financiada íntegramente por el Gore, expone una grave desconexión entre la administración regional y la realidad geopolítica y legal del proyecto. Mientras la División de Planificación y Desarrollo del Gore aprobaba millonarios recursos para “obras habilitantes”, ni el equipo del gobernador Ricardo Díaz ni los organismos técnicos repararon en que el acuerdo internacional de base era nulo.

Pavimento para un proyecto inviable

La obra, ejecutada técnicamente por la Dirección de Vialidad del MOP, abarcó los primeros ocho kilómetros desde la Ruta B-710. Los trabajos incluyeron movimientos de tierra de gran envergadura, construcción de terraplenes, bases granulares y la aplicación de un tratamiento superficial (cape seal), todo con un costo aproximado de $1.900 millones.

En su momento, las autoridades celebraron el gasto sin mesura. Pablo Rojas, jefe de la División de Planificación del Gore, aseguró que “el compromiso del gobernador es fortalecer el rol de la región” y que estos kilómetros eran fundamentales para dotar de equipamiento al “futuro valle astronómico”. Hoy, esas declaraciones contrastan con la resolución de Cancillería que declaró “no válido” el acuerdo UCN-China y la revocación de la concesión del terreno por parte de Bienes Nacionales.

La “ceguera” institucional

La crítica apunta a cómo se priorizó esta inversión frente a otras urgencias regionales. La delegada presidencial, Karen Behrens, había calificado la obra como una “noticia muy importante” y “habilitante”, haciendo un llamado a apoyar la labor científica. Sin embargo, la falta de filtro político provocó que el Estado chileno financiara la infraestructura vial para un complejo que, según advertencias de Washington y análisis de Santiago, podía comprometer la soberanía.

“Estamos orgullosos de llegar a este lugar (…) gracias al financiamiento del Gobierno Regional pudimos realizar este camino, que es el inicio de un gran proyecto”, señaló en su oportunidad Soledad Santander, seremi (s) del MOP.

Actualmente, el “gran proyecto” no existe. La región se queda con un camino pavimentado de 1.900 millones de pesos que sube hacia un cerro cuya concesión fue retirada, evidenciando una planificación deficiente donde se liberaron fondos públicos sin verificar la viabilidad legal ni las implicancias internacionales de la iniciativa que se pretendía beneficiar.

¿Quién evaluó la viabilidad del proyecto astronómico antes de aprobar $1.900 millones para su camino?

¿Por qué el Gore no detectó que la UCN no tenía facultades para firmar el convenio internacional antes de transferir los recursos?

¿Qué uso se le dará ahora a una ruta pavimentada de alto estándar que lleva a un terreno fiscal sin proyecto asignado?

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