Jóvenes de toda la zona norte se reunieron en Taltal y Tierra Amarilla, donde compartieron con familias y voluntarios de otras localidades.
Con gran entusiasmo se dieron por finalizados los Trabajos de Verano organizados por fundación TECHO. El pasado sábado 5 de enero jóvenes de diversas regiones se aventuraron hacia Taltal y Tierra Amarilla con la intención de construir casetas sanitarias. El evento, donde la zona norte era la anfitriona, se realiza todos los veranos e inviernos a nivel nacional.
De esta forma, se construyeron casetas sanitarias que mejoran los servicios higiénicos de 27 familias en el campamento “Tiro al Blanco” de Taltal. El trabajo, liderado por voluntarios universitarios, convocó a jóvenes de diversas localidades interesados en trabajar por un Chile con menos desigualdad.
Al respecto, Nicolás Salinas, director regional de TECHO Antofagasta, señalo “Somos la sede oficial de los Trabajos de Verano en la zona norte. Una de las grandes metas es beneficiar a 27 familias. Esto es una convocatoria de toda la comunidad, donde los voluntarios presentes en Taltal contribuyen a romper barreras significativas de exclusión social. Los jóvenes somos el presente y no el futuro. Estamos presentes y queremos cambiar la realidad de las familias. Compartir con las familias es algo impagable”.
En tanto, los voluntarios secundarios se dirigieron a los alrededores de Copiapo, donde localidades como Vizcachas y Tierra Amarilla fueron los beneficiados con un trabajo solidario que se extendió por una semana. Para Meritxell Méndez, coordinadora de voluntarios secundarios de TECHO Antofagasta, la actividad siempre será un hito importante dentro del voluntariado “Al compartir toda la zona norte se demuestra la fuerza que podemos tener los jóvenes cuando nos reunimos. Creo que cada uno dio lo mejor posible. En los días de preparación previa, demostraron su motivación e interés de participar con familias que viven otras realidades. Conocimos al Chile que no se muestra”.
Los voluntarios secundarios son conformados por estudiantes de enseñanza media. A pesar de sus cortas edades, no es la primera vez que asisten a trabajos similares. Consideran que conocer otras realidades es el eje motivador de sus acciones desinteresadas. “Llevo 2 años como voluntaria de TECHO Antofagasta y nunca olvidaré haber visitado un campamento en La Chimba, salí de mi burbuja. Ver a niños que no tienen zapatos, que juegan en la basura es algo que llega. Si queremos cambiar algo que nos molesta, debemos hacer algo al respecto, por ello el voluntariado es acción” agrega Méndez, quien también se desempeñó como jefa de escuela en la región de Atacama.
Los voluntarios duermen en escuelas cercanas a los lugares de construcción y son divididos en cuadrillas donde se les asigna una familia donde construirán la caseta sanitaria. No todo es trabajo, gradualmente se forman lazos de cercanía con las familias, compartiendo sus vivencias. Los voluntarios también son instruidos en “Jornadas de Formación” donde comparten la vocación social que los mueve
Techo
Si bien la fundación es conocida como “Un Techo para Chile”, el año pasado pasó a llamarse formalmente Techo con 18 oficinas en toda Latinoamérica. Con el fin de fortalecer lazos con países vecinos, los Trabajos de Invierno efectuados en junio se llevaron a cabo en Bolivia, en cercanías de Santa Cruz de la Sierra.
La oficina regional de TECHO Antofagasta se propone para este 2013 convertirse en un referente para la comunidad en temas relativos a pobreza. Un desafío es visibilizar situaciones de vulnerabilidad que en la capital minera de Chile parecieran no existir


















