SALUDVisto 501 veces — 28 febrero 2026

Una paciente adulta mayor y 19 funcionarios del principal recinto asistencial de la región fueron diagnosticados con sarna noruega, una de las variantes más contagiosas y menos conocidas de una enfermedad que existe desde hace siglos. La noticia disparó las alarmas sanitarias en Antofagasta y una pregunta en la ciudadanía: ¿qué es exactamente la sarna noruega y qué tan peligrosa es?

El caso que encendió la alarma

El viernes 27 de febrero de 2026, el Hospital Regional de Antofagasta confirmó un brote de sarna noruega en su interior. El caso índice fue una paciente adulta mayor que ingresó al recinto con lesiones cutáneas atípicas. Tras la evaluación de un dermatólogo y exámenes clínicos, se confirmó el diagnóstico.

Lo que nadie esperaba era la velocidad del contagio. En pocos días, 19 funcionarios del hospital —médicos, enfermeras y personal de salud— comenzaron a presentar lesiones similares. Todos fueron enviados a licencia médica y aislamiento domiciliario.

​La infectóloga Jocelyn Castillo, jefa de área del hospital, explicó el mecanismo: “La señora tiene lesiones poco características de sarna noruega, es una señora añosa, probablemente asociada a inmunodepresión. Después de esto, se empiezan a notificar, un par de días después de su ingreso, algunos funcionarios con algunas lesiones aisladas, y con el diagnóstico ya del dermatólogo se define que era sarna noruega, que es altamente contagiosa, y probablemente los funcionarios en ese contexto sufrieron contagio”.

¿Qué es la sarna noruega? La enfermedad explicada paso a paso

El parásito que la causa

La sarna noruega —también llamada sarna costrosa— es una variante grave y altamente contagiosa de la escabiosis, una enfermedad cutánea causada por un ácaro microscópico llamado Sarcoptes scabiei var. hominis.

Este ácaro es tan pequeño que no se puede ver a simple vista. La hembra adulta mide apenas entre 0,3 y 0,45 mm de largo y, una vez que llega a la piel humana, excava pequeños túneles en la capa superficial donde deposita sus huevos. En la sarna común, una persona infectada alberga entre 10 y 15 ácaros en total. En la sarna noruega ese número se dispara hasta millones de ácaros en el mismo cuerpo.

El nombre “noruega” tiene un origen histórico: los primeros casos documentados fueron descritos en personas con lepra en Noruega durante el siglo XIX, aunque la enfermedad no está circunscrita a esa región geográfica y puede aparecer en cualquier parte del mundo.

¿Por qué es tan diferente a la sarna común?

La diferencia es radical. En la sarna común, el sistema inmune del paciente combate al ácaro y limita su proliferación, produciendo una picazón intensa pero con pocos parásitos. En la sarna noruega, el sistema inmunitario falla en esa respuesta —generalmente por una condición preexistente de inmunosupresión— y los ácaros se multiplican sin control, colonizando masivamente la piel.

El resultado clínico es completamente distinto al de la sarna habitual:

Placas gruesas, costrosas y descamativas en manos, pies, codos y rodillas

Puede extenderse al cuero cabelludo, uñas y rostro

Las costras acumulan millones de ácaros y huevos

La picazón puede ser paradójicamente menor que en la sarna común (lo que retrasa el diagnóstico)

Aspecto similar a psoriasis o eczema, lo que dificulta el diagnóstico inicial

Contagio: cómo se transmite y por qué es tan peligrosa

Las dos vías de contagio

La OMS y el Ministerio de Salud de Chile establecen con claridad que la sarna noruega se propaga por dos mecanismos principales:

Contacto directo piel a piel: el mecanismo más común en entornos hospitalarios y domiciliarios. Basta un contacto breve con una persona infectada para que los ácaros pasen de una piel a otra.

Contacto indirecto con objetos contaminados: a diferencia de la sarna común, la sarna noruega puede transmitirse a través de ropa, ropa de cama, toallas y superficies en contacto con las costras del paciente, ya que esas costras contienen millones de ácaros activos que pueden sobrevivir fuera del cuerpo humano por varios días.

¿Qué tan contagiosa es?

La sarna noruega es extremadamente contagiosa: un solo paciente con sarna noruega puede transmitir la enfermedad a decenas de personas en su entorno, especialmente en espacios cerrados como hospitales, residencias de adultos mayores o cárceles.

Para ponerlo en perspectiva: la sarna común requiere generalmente un contacto prolongado (varios minutos) para transmitirse. La sarna noruega puede contagiarse con un contacto breve, incluso sin contacto directo con el paciente, solo al manipular su ropa o sentarse en una silla que usó recientemente.

Quiénes son más vulnerables

Aunque cualquier persona puede contraer sarna noruega, los grupos con mayor riesgo de desarrollar esta forma grave son:

Pacientes con VIH/SIDA avanzado

Personas en tratamiento con quimioterapia o corticosteroides

Adultos mayores con inmunodepresión por edad

Pacientes con leucemia u otras enfermedades hematológicas

Personas con desnutrición severa

Pacientes con enfermedades neurológicas que reducen la sensación de picor

Síntomas: cómo reconocerla

Los síntomas de la sarna noruega pueden tardar entre 2 y 6 semanas en aparecer si es la primera vez que la persona se infecta, o apenas 1 a 4 días en casos de reinfección, porque el sistema inmune reacciona más rápido.

Las señales de alerta son:

Picazón intensa, especialmente de noche (aunque en sarna noruega puede ser menor)

Costras gruesas y grises en manos, pies, codos y rodillas

Lesiones en el cuero cabelludo y debajo de las uñas

Erupciones que se extienden por más del 30% del cuerpo

Lesiones que no responden a cremas habituales

La infectóloga Castillo del Hospital Regional de Antofagasta precisó que se debe acudir de inmediato a un centro de salud cuando la picazón se vuelve muy intensa y las lesiones abarcan una parte importante del cuerpo, especialmente si se superan el 30% de la superficie corporal.

Diagnóstico y tratamiento

Cómo se diagnostica

El diagnóstico de la sarna noruega se basa en la apariencia clínica de las lesiones cutáneas y se confirma mediante el examen microscópico de las escamas de piel. Dado que hay millones de ácaros presentes, el parásito es mucho más fácil de detectar que en la sarna común.

Tratamiento: complejo y prolongado

El tratamiento de la sarna noruega es un verdadero desafío médico. A diferencia de la sarna común —que puede resolverse con una sola aplicación de crema antiparasitaria—, la sarna noruega requiere un abordaje combinado y sostenido:

Permetrina tópica al 5%: se aplica en todo el cuerpo, desde el cuello hasta los pies, y se deja actuar varias horas antes del baño. En sarna noruega se repite múltiples veces.

Ivermectina oral: dosis de 200 mcg/kg, administrada en múltiples oportunidades (días 1, 2, 8, 9 y 15 como mínimo en protocolos graves). Es el pilar del tratamiento en casos severos.

Queratolíticos (como vaselina salicilada): para ablandar y eliminar las costras donde se acumulan los ácaros, facilitando la penetración del antiparasitario.

Antihistamínicos para el picor y antibióticos si hay sobreinfección bacteriana de las lesiones.

Tratamiento simultáneo de todos los contactos estrechos: la norma médica establece que todos quienes tuvieron contacto con el paciente deben ser tratados al mismo tiempo, aunque no presenten síntomas.

​Medidas de aislamiento

El protocolo incluye: aislamiento estricto del paciente hasta 24 horas después de iniciado el tratamiento, lavado de toda la ropa de cama y vestimenta a alta temperatura, y educación sanitaria para contactos.

Brotes históricos: cuando la sarna noruega escapó del control

El caso del Hospital Regional de Antofagasta no es aislado. A nivel mundial, los brotes de sarna noruega en entornos hospitalarios tienen antecedentes documentados de alta magnitud:

Hospital Lima Norte, Perú: un brote en sala de hospitalización afectó a más de 60 personas entre pacientes y personal de salud, derivado de un caso índice no diagnosticado oportunamente.

Hospitales de larga estadía en España y Europa: la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH) documenta brotes recurrentes en residencias de adultos mayores, donde un solo caso puede contagiar a toda una unidad antes de ser detectado, precisamente por la dificultad diagnóstica inicial.

​Brotes en cárceles latinoamericanas: la OMS identifica los recintos penitenciarios como uno de los ambientes de mayor riesgo de brotes de sarna noruega por las condiciones de hacinamiento, inmunosupresión por enfermedades crónicas y dificultad de acceso a diagnóstico oportuno.

​Australia, 2020: autoridades sanitarias del estado de Queensland reportaron múltiples brotes en comunidades indígenas y centros de salud, con cientos de afectados y necesidad de tratamiento masivo comunitario con ivermectina oral.

La prevención: lo que cada persona puede hacer

La OMS y el MINSAL de Chile establecen medidas concretas:

En entornos hospitalarios: uso de guantes y bata descartable al atender pacientes con lesiones cutáneas no diagnosticadas

En el hogar: lavar toda la ropa y ropa de cama a más de 60°C ante la menor sospecha

Diagnóstico oportuno: ante picazón persistente con lesiones costrosas, consultar al médico sin demora

No automedicarse: la elección incorrecta del antiparasitario puede crear resistencia y agravar el cuadro

El mensaje del hospital a la comunidad

Desde el Hospital Regional de Antofagasta se confirmó que los protocolos sanitarios están activados y que los 19 funcionarios afectados se encuentran en aislamiento domiciliario con licencia médica. Las autoridades del recinto descartaron riesgo para la comunidad general, pero activaron la vigilancia interna para detectar nuevos casos entre el personal y pacientes hospitalizados.

Lo que el brote de Antofagasta deja en evidencia es que la sarna noruega no es una enfermedad del pasado ni exclusiva de países empobrecidos: puede aparecer en cualquier hospital, en cualquier ciudad, cuando un caso no es detectado a tiempo. La velocidad de contagio hace que el diagnóstico oportuno no sea solo una cuestión médica individual, sino una responsabilidad colectiva y sanitaria.

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