POLÍTICAVisto 2009 veces — 14 agosto 2012

La descripción de lo complicada que es la vida en Calama es un hecho con tantos argumentos que, prácticamente, no hay quien, conociendo la realidad de la zona, se atreva a refutar. Tal es la realidad de una comuna al mismo tiempo bendecida y castigada por la naturaleza, que el propio Presidente de la República, Sebastián Piñera, afirmó en su reciente visita que: “Esta ciudad merece una atención especial”.

Las palabras del mandatario, no hacen más que confirmar la legitimidad  de las demandas de una ciudadanía agobiada y cuya paradoja radica en estar instalada sobre la principal riqueza de la nación y al mismo tiempo arrastrar una postergación endémica, que la hace ir varios peldaños atrás en su desarrollo ante  otras zonas del país.

Lejos de lo que muchos intentan argumentar, hoy por hoy las peticiones de los calameños, mantienen plena vigencia y su adhesión es prácticamente transversal entre los vecinos.

Si bien, se agradecen los esfuerzos que surgen desde el gobierno y otras esferas, se ha sido muy claro en remarcar la insuficiencia de los mismos para alcanzar los objetivos centrales de sustentabilidad para la zona en el tiempo, incluso más allá de la actual explotación minera.

El Presidente, no pudo ser más certero en su apreciación sobre Calama, y sus palabras deben ser recogidas por todos aquellos con algún poder de decisión en el país; siendo a nuestro juicio El Parlamento un primer eslabón en la cadena de salvación para esta tierra y su gente.

Se ha insistido en la necesidad de una fórmula que permita que un porcentaje de los recursos del mineral, que de aquí se extrae, se retorne a la zona; no como una receta facilista, sino con la convicción que es el camino más justo para retribuir el significativo aporte de Calama a Chile por las innúmeras externalidades negativas que implica la operación industrial.

Las demandas calameñas tienen, todas y cada una, su debida justificación: Declararla como zona extrema, recibir una compensación por el traslado del Campamento de Chuquicamata, contar con infraestructura adecuada y que se alcance al fin reales características de ciudad, recuperar el oasis, mejoras en educación y salud, entre tantas otras. Sin embargo, ningún empeño aislado logrará resolver las problemáticas de la capital minera de Chile y el mismo mandatario lo subraya con sus palabras.

Hoy como comunidad y recogiendo el propósito  último de las luchas del movimiento ciudadano por Calama, sentimos que se ha ido en el camino correcto, visibilizar a una ciudad y sus carencias, ante un país hasta ahora indolente con los Calameños.

Se ha clamado abierta, potente y responsablemente, y se ha sido por sobretodo pacientes, en extremo según muchos, para esperar aquella “ATENCIÓN ESPECIAL” que alude el jefe de estado.

Hoy queremos aportar nuevos elementos para el análisis, al tiempo que  renovamos nuestra esperanza en que nuestros representantes en el Congreso acogerán y harán propias estas propuestas, enriqueciéndolas y finalmente concretándolas en postulados de una legislación especial, que si bien responderá las demandas de Calama, podría replicarse para otras regiones, atendiendo sus propias realidades.

Hablamos de hacer carne,  la descentralización del país; un concepto omnipresente en el discurso de nuestra clase política, pero que adolece de medidas y normativas que lo expresen en las muy diversas realidades de nuestra variopinta nación.

En Calama, nuestra demanda de fondo es clara, concreta e irrenunciable: solicitamos un porcentaje de las ventas del cobre que se produce en esta región  como compensación al impacto negativo dela IndustriaMinera, es aquí donde sufrimos de las externalidades negativas. Somos los que vivimos en esta tierra los que nos “comemos la contaminación día a día”.

En todo país desarrollado o de similares características, a las ciudades mineras como Calama se les entrega “tributos”, “royalties” o alguna retribución.

Al señor Presidente, solicitamos su atención, clamamos reivindicación: En todos los tonos razonables y por distintas vías le hemos hecho saber nuestra principal demanda. “Demuestre usted coraje y voluntad política… No llegue tarde a Calama”.

Esteban Velásquez Núñez

Alcalde

Ilustre Municipalidad de Calama

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