SALUDVisto 2215 veces — 02 diciembre 2014

Durante el verano, tres personas quedaron tetrapléjicas por este tipo de situaciones en la región, perdiendo la movilidad y sensibilidad de por vida.

Muchas veces la emoción de refrescarse rápidamente o sentir el agua de una forma diferente nos lleva a lanzarnos un piquero, pero ante esto hay que ser cautelosos, puesto que durante el último verano en la región, tres personas quedaron tetrapléjicas, llegando a ser atendidas actualmente por el equipo del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación del Hospital Regional de Antofagasta ante la gravedad de su situación.

Sobre el tema, Natalia Llanos, Fisiatra y médico jefe del mencionado servicio, manifiesta que “el llamado es a ser prudente y cuidadoso, a no arriesgarse. Nadie piensa que por un piquero va a quedar en una silla de ruedas, en estado de ventilación mecánica o no pudiendo hacer ningún acto por sí mismo, dependiendo 100% de terceros para toda la vida”.

La Dra. Llanos, agrega que “si bien es cierto, uno puede morir por una lesión medular traumática, la gran mayoría se salva y queda con secuelas. Una lesión medular traumática significa en otras palabras, quedar sin movilidad del cuello hacia abajo”.

Ante esto, la médico fisiatra explica que las lesiones por piqueros habitualmente involucran una lesión de la médula cervical (dentro de las vértebras). La médula es la que lleva la información sensitiva, motora, información que va a los órganos del cuello hacia abajo, por tanto si uno se lesiona la médula a nivel del cuello no le llega información motora y sensitiva o a los órganos.

Con esta situación descrita, los pacientes quedan con problemas de movilidad (tetraplejia), sensibilidad (no sienten del cuello hacia abajo), hay problemas con la micción; no son capaces de aguantar la orina o el manejo de las deposiciones. Junto con ello, hay osteoporosis, ya que los huesos no sienten la carga de los músculos y se debilitan; hay úlceras por presión por el tema de la sensibilidad y contracturas articulares.

Situaciones riesgosas:

“Probablemente todos los que se tiraron un piquero y tuvieron una lesión medular no midieron el riesgo; y este pasa, cuando son playas, y el lugar no tiene la profundidad necesaria para amortiguar el golpe, entonces hay un choque con la arena o una roca que genera una lesión cervical, es lo que genera el daño. Cuando son piscinas, es porque esta no tiene la altura necesaria para aguantar la altura o peso de la persona en el movimiento”, detalla la jefa del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación del Hospital Regional de Antofagasta.

Posibilidades de recuperación:

Llanos es categórica en decir que la recuperación va a depender de la gravedad inicial del cuadro, “dentro de lo desafortunado que puede ser tener esta lesión, hay personas que son particularmente afortunadas dentro de esta situación y la lesión no daña 100% la médula, que son las lesiones incompletas, es decir, se preserva alguna función en esa médula, teniendo esas personas posibilidades de recuperación. En ese sentido, hay personas que recuperan bastante función motora, sensitiva y la de sus órganos con una buena rehabilitación, pudiendo llevar una vida relativamente normal, caminando, trabajando, estudiando, lo que hacían antes, pero las lesiones medulares completas, provocan un daño irreversible; por tanto, no hay nada que pueda revertir esa situación”.

Llanos finaliza diciendo que “normalmente cuando hay piquero de por medio, las lesiones son completas, por la violencia del impacto; lo mismo en accidentes automovilísticos, por impactos de alta energía, el llamado es a ser prudentes y responsables con nuestra propia vida, eligiendo las acciones a desarrollar con nuestro cuerpo, las que finalmente pueden cambiar toda nuestra vida”.

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