Esta semana comienza el retorno de los estudiantes a las aulas y el gran avance con el que damos inicio al año escolar es con la gratuidad como una realidad concreta en nuestro país. Los compromisos suscritos con nuestra educación pública comienzan a cumplirse, a tomar forma y a materializarse en los hogares de la región de Antofagasta, donde alrededor de 5.200 estudiantes que pagaban por su educación hasta el año pasado, dejarán de hacerlo este 2016.
Se trata de un triunfo para las familias, un avance que de la mano con la Ley de Inclusión Escolar pone fin al lucro y al copago, entregando las condiciones para que los niños, jóvenes y adultos que asisten a establecimientos que reciben subvención del Estado puedan adquirir una educación de calidad, garantizada como un derecho.
Se trata de un hito de fundamental trascendencia ya que el regreso de los estudiantes a las aulas este año contempla además, que aquellos que no puedan acceder al uniforme escolar por situaciones económicas, no sean sancionados con medidas que entorpezcan su proceso educativo, ya que una de las modificaciones que considera la ley de Inclusión es asegurar el derecho a la educación sin discriminación arbitraria alguna.
La Reforma Educacional sigue su curso con las mejoras que se introducirán al proyecto de Desarrollo Profesional Docente y que continuará con el proyecto que crea el Servicio Nacional de Educación Pública, derribando las desigualdades que representan un obstáculo para el progreso y una barrera que el Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet ha asumido pero que debemos construir en conjunto.
El inicio del año escolar se traduce en varios desafíos; para el Gobierno, en primera instancia, el proporcionar las herramientas para potenciar las habilidades de todos los niños, niñas y jóvenes más vulnerables que pertenezcan al Sistema Nacional de Asignación con Equidad (SINAE) clasificados en las primeras prioridades, y que consiste en un set anual de útiles escolares, el cual estima una cobertura a más de un millón novecientos sesenta y dos mil estudiantes en todas las regiones del país.
Los desafíos para el núcleo familiar de los estudiantes que retornan a las salas de clases son fundamentales, ya que son ellos quienes deben cumplir el rol más importante, que es orientar a los estudiantes para que éstos alcancen las metas que se propongan. Un trabajo en conjunto, para cosechar los frutos del futuro y contribuir a la formación de los nuevos profesionales del país.
Stefanía Carvajal
Seremi de Gobierno















