CRÓNICAVisto 418 veces — 03 febrero 2026

Fenómeno asociado a temperaturas elevadas y surgencias puede intensificar varazones y afectar actividades turísticas y productivas en la región.

En la costa de la Región de Antofagasta, el verano presenta señales oceanográficas poco habituales: peces no tradicionales en la zona, cambios en el comportamiento de cardúmenes y varazones que cubren la orilla con cientos de ejemplares. El fenómeno responde a la llegada de “bolsones de agua cálida” masas de agua superficial más cálidas de lo normal, que alteran el ecosistema marino y modifican la presencia y distribución de especies.

En escenarios cálidos asociados a El Niño, se han documentado desplazamientos de fauna marina y registros de especies como tiburón, pez sol, bonito y langostino enano en capturas del norte grande durante el evento 2015–2016.Las especies buscan temperaturas más adecuadas, mejor oxigenación o zonas con mayor alimento cuando el océano cambia sus condiciones habituales. Sin embargo, el fenómeno no se explica solo por aguas cálidas. El afloramiento de aguas profundas hacia la superficie es una causa natural común asociada a varamientos en el norte de Chile.

Según Sernapesca, cuando estas aguas pobres en oxígeno llegan cerca de la superficie, generan condiciones de hipoxia ambiental que empujan a los peces hacia la costa y derivan en varazones.

A fines de enero se reportó un varamiento masivo de anchovetas en el Balneario Municipal de Antofagasta. Sernapesca coordinó con la Armada de Chile la toma de muestras para determinar las causas del suceso y recordó a la ciudadanía no recoger los peces varados. Aunque estos eventos pueden tener origen en la dinámica natural del océano, conllevan riesgos ambientales, sanitarios y económicos.

Riesgos identificados: Sanitario: La descomposición de peces varados genera malos olores, aumenta la carga orgánica y atrae animales oportunistas, degradando el uso recreativo del borde costero.

Consumo y manipulación: Existe riesgo por contacto con organismos en mal estado sanitario o consumo de ejemplares muertos o debilitados.

Actividades productivas: En escenarios cálidos, especies pelágicas pueden desplazarse buscando aguas más frías, reduciendo su disponibilidad en zonas de operación habitual y afectando a la pesca artesanal.

Seguridad de bañistas: Durante el evento 2015–2016 se registró aparición de medusas y fragata portuguesa, provocando cierres de playas.

Los cambios oceanográficos pueden aumentar riesgos para turistas y usuarios del borde costero. Con temperaturas del mar muy por sobre promedios históricos, se advierte que estos eventos pueden aumentar en intensidad y frecuencia, contaminando playas y sectores turísticos.

Recomendaciones a la comunidad.

No manipular ni recolectar peces varados.

Evitar el consumo de ejemplares encontrados muertos.

Reportar varazones masivas a las autoridades correspondientes.

Seguir avisos de seguridad sobre cierres de playas.

Mantener distancia ante olores fuertes o alta acumulación de biomasa.

La información oportuna y el monitoreo continuo son claves para reducir riesgos y evitar desinformación. Las acciones de muestreo en terreno buscan esclarecer el origen de cada evento y orientar decisiones de manejo y comunicación hacia la población.

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