CRÓNICAVisto 618 veces — 24 marzo 2026

La decisión del gobierno de Kast generó una ola de reacciones en el Congreso. Oposición habla de “golpe brutal al bolsillo”, mientras el oficialismo defiende la medida como la única salida fiscal posible. En paralelo, Europa y América Latina también corren a implementar sus propios escudos frente a la crisis.

Chile no está solo. La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán que estalló el 28 de febrero pasado cerró el Estrecho de Ormuz por donde transita el 20% del petróleo mundial y empujó el barril Brent desde los US$70 hasta los US$110, en el alza más rápida registrada en cuatro décadas. El impacto llegó directamente a los surtidores de bencina del país, y el Gobierno del Presidente José Antonio Kast respondió el lunes con un ajuste histórico: $370 pesos más por litro de gasolina y $580 más por litro de diésel, a partir de este jueves 26 de marzo.

Por qué el Estado no pudo aguantar más

Mantener el MEPCO tal como estaba le costaba al fisco US$140 millones por semana, cifra que amenazaba con escalar a US$160 millones y acumular un gasto total de hasta US$4.000 millones. El Presidente Kast lo explicó sin rodeos días antes del anuncio: “En una semana podemos perder entre US$50 millones hasta US$200 millones. Chile está en una crisis fiscal”. El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, añadió que “solo en tres semanas el precio internacional del diésel subió 60% y la gasolina 30%”, dejando en evidencia que el mecanismo había llegado a su límite.

El Congreso explota: “indolencia” vs. “la verdad fiscal”

La reacción política fue inmediata y encendida. Desde la oposición, el diputado socialista Nelson Venegas acusó al ministro Quiroz de “indolencia” y advirtió que el alza no solo impactará la bencina, sino “toda la canasta familiar”. El diputado César Valenzuela (PS) la calificó de “golpe brutal al bolsillo de los chilenos”, mientras el jefe de bancada DC, Jorge Díaz, habló de “un balde de agua congelada a las familias chilenas”.

Desde el oficialismo, la defensa fue igualmente tajante. El diputado Francisco Orrego (RN) apuntó al gobierno anterior: “Recibimos el gobierno sin plata. El gobierno anterior se gastó todos los ahorros de los chilenos”. El diputado PDG Fabián Ossandón, aunque reconoció el golpe, calificó el alza de “brutal” y exigió “medidas concretas y decisiones valientes”.

Lo que el Gobierno ofrece a cambio

Para amortiguar el impacto, el Ejecutivo anunció un paquete de medidas que incluye el congelamiento de la tarifa del Sistema RED (ex Transantiago) hasta diciembre de 2026, un bono de $100.000 mensuales por seis meses para taxistas y colectivos, la reposición de la parafina al precio de febrero con un fondo de US$60 millones para mantenerla congelada durante otoño e invierno, y recursos equivalentes para que las regiones puedan aplicar medidas similares en el transporte colectivo local. El proyecto de ley fue ingresado al Congreso este martes 24 de marzo para tramitación urgente.

El mundo también reacciona: cada país busca su propio escudo

Chile no es el único país que enfrenta el dilema entre absorber el golpe o trasladarlo a los ciudadanos. En Europa, Hungría fue el primero en actuar: el primer ministro Viktor Orbán fijó un precio máximo de 595 florines (aprox. $1,51/litro) para la gasolina y liberó reservas estatales para garantizar el suministro. Portugal anunció un descuento extraordinario en el impuesto a los combustibles si el precio sube más de 10 céntimos por litro, y el Reino Unido prepara un plan de apoyo a familias junto a la liberación coordinada de reservas de la Agencia Internacional de la Energía.

En América Latina, México logró un acuerdo con el 96% de las estaciones de servicio para mantener la gasolina regular bajo los 24 pesos por litro (aprox. US$1,35) durante seis meses, respaldado por el mecanismo IEPS que amortigua impactos fiscales. Colombia, que bajo el gobierno de Gustavo Petro había anunciado reducciones en el precio de la gasolina, ya advirtió que podría revertir esa decisión si la guerra persiste. Brasil y México, como exportadores netos, podrían en cambio beneficiarse de los precios más altos.

El dato que incomoda: el MEPCO beneficiaba más a los ricos

Uno de los argumentos más llamativos del Gobierno para justificar el ajuste fue la inequidad del propio mecanismo: mientras un hogar de altos ingresos se ahorraba hasta $30.000 mensuales gracias al MEPCO, uno de bajos ingresos recibía apenas $4.500, es decir, siete veces menos. El argumento fue usado por el ministro Quiroz para defender que el dinero fiscal se destine ahora a medidas focalizadas en los más vulnerables.

Lo que viene

El ajuste de precios ya es un hecho mediante decreto presidencial. El MEPCO no desaparece: una vez aplicado este salto, retomará su operación normal y, si el petróleo baja, “se traspasará lo más rápido posible esa baja a los precios internos”, garantizó el Ejecutivo. La gran incógnita es cuánto durará el conflicto en Oriente Medio, cuya resolución la Agencia Internacional de Energía estima podría demorar seis meses o más.

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