Por: Catalina González González Seremi de Gobierno de la Región de Antofagasta.
Antofagasta es una región estratégica para Chile. Su aporte a la minería, la energía y el desarrollo productivo nacional es indiscutible. Sin embargo, esa riqueza debe traducirse en oportunidades concretas para quienes viven aquí, especialmente para las familias que necesitan un empleo estable y para los jóvenes que buscan construir su futuro en nuestra región.
Las cifras del último boletín de empleo del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), correspondiente al trimestre móvil junio-agosto de 2026, muestran que la tasa de desocupación regional alcanzó un 6,3%, con una brecha entre mujeres y hombres: 7,5% y 5,5%, respectivamente. Si bien la desocupación regional disminuyó 0,4 puntos porcentuales respecto del mismo período del año anterior, también se registró una caída de 0,4% en las personas ocupadas. Estos antecedentes nos recuerdan que debemos seguir trabajando para generar más y mejores oportunidades laborales.
Como Gobierno del Presidente José Antonio Kast, entendemos que detrás de cada cifra hay una familia, un trabajador y un proyecto de vida. Por eso, recuperar el empleo es una prioridad que requiere medidas concretas, inversión y condiciones que permitan al sector privado crecer, emprender y contratar.
En esa dirección se enmarca el plan Chile Despega, que busca impulsar la actividad económica y promover la creación de puestos de trabajo a nivel nacional. La estrategia contempla medidas para acelerar inversiones, incentivar la contratación, facilitar el desarrollo de las empresas y fortalecer la actividad productiva.
Para Antofagasta, el desafío es que estas oportunidades se traduzcan en más trabajo para nuestra gente. Necesitamos fortalecer a las pequeñas y medianas empresas, promover la capacitación vinculada a las necesidades productivas y abrir espacios para que los proveedores regionales participen del desarrollo minero, energético y de infraestructura.
Es por ello que debemos aprovechar nuestras ventajas estratégicas para diversificar la economía, impulsar nuevos emprendimientos y generar empleos formales y sostenibles. Asimismo, reducir las brechas de acceso al trabajo para las mujeres debe ser parte de este esfuerzo, porque el desarrollo regional requiere que todos puedan aportar y progresar en igualdad de oportunidades.
Como Gobierno, tenemos la responsabilidad de crear las condiciones para que invertir en Chile se traduzca en nuevas oportunidades laborales, y de procurar que las políticas públicas respondan a las necesidades reales de cada región.













