POLICIALVisto 918 veces — 25 mayo 2026

Durante meses, once personas trabajaron en silencio y bajo tierra en el centro de Antofagasta, construyendo un túnel de 15 metros con sistema de ventilación eléctrica, inhibidores de señal y cámaras de seguridad, con un único objetivo: llegar a la bóveda de la empresa de valores Loomis y hacerse con $40 mil millones en remesas de dinero. No lo lograron. La PDI los estaba viendo todo el tiempo.

La organización, autodenominada “El Sindicato del Silencio”, fue desarticulada en la madrugada del 18 de mayo tras un operativo de la Brigada Investigadora de Robos de Antofagasta y el Ministerio Público. Once personas fueron detenidas: diez chilenos y un argentino.

El plan: arrendar, excavar y esperar

Todo comenzó en febrero, cuando la banda arrendó un local comercial en desuso en el centro de Antofagasta, estratégicamente ubicado cerca de las instalaciones de Loomis. También arrendaron una residencial donde los integrantes dormían, se organizaban y coordinaban los movimientos sin levantar sospechas.

Entre marzo y mayo ejecutaron la parte más compleja del plan: la excavación de un túnel de 15 metros bajo el suelo del centro de la ciudad. La obra no era improvisada. Contaba con un sistema de ventilación eléctrica para poder respirar durante las jornadas de trabajo subterráneo, y los más de tres toneladas de material extraído del suelo fueron almacenados en sacos en habitaciones interiores del recinto para no dejar rastros visibles.

Llegaron a la bóveda, pero no pudieron abrirla

Lo que parecía imposible, lo lograron: el túnel llegó hasta la bóveda principal de Loomis, ubicada en el centro del edificio por razones de seguridad. A través de perforaciones realizadas en la estructura, los integrantes de la banda pudieron observar directamente las remesas de dinero almacenadas en su interior.

En ese momento, creían que todo marchaba según lo planeado. No sabían que la PDI ya los tenía completamente vigilados: sus movimientos, los vehículos que usaban, la residencial donde dormían y el local donde excavaban estaban bajo observación permanente.

El operativo: once detenidos y una lista de incautaciones que lo dice todo

En la madrugada del 18 de mayo, las unidades de la PDI intervinieron simultáneamente la residencial y el local comercial. Los once integrantes fueron detenidos sin resistencia. Seis se habían dedicado exclusivamente a la excavación, dos cumplían labores de vigilancia en el entorno y los tres restantes estaban vinculados a un delito paralelo cometido en el sector sur de la ciudad, diseñado precisamente para distraer la atención de las autoridades.

Entre las especies incautadas destacaron cuatro vehículos utilizados para movilizar a los integrantes del grupo, el sistema de ventilación del túnel, cuatro inhibidores de señal, cámaras de seguridad con circuito cerrado de televisión, radios portátiles, una central de radiofrecuencia operada desde el interior de la excavación, un tanque de oxígeno con implementos para oxicorte, gatas hidráulicas de alto tonelaje, escaleras retráctiles y vestimenta para aparentar trabajos de instalación eléctrica.

El mayor robo de la historia de Chile, a horas de concretarse

Peritajes fotográficos y planimétricos confirmaron que el túnel había llegado efectivamente hasta la bóveda. Según declaró la Fiscalía Regional de Antofagasta, “si se materializaba este hecho, iba a ser el mayor robo de dinero ocurrido en el país y probablemente uno de los más grandes del mundo”.

Solo la oportuna intervención de la PDI y el Ministerio Público evitó que Antofagasta fuera escenario de un atraco histórico. El Sindicato del Silencio cavó durante meses, llegó hasta donde quería llegar, y aun así cayó.

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