CORE CRÓNICAVisto 3567 veces — 12 octubre 2023

Pamela Pérez es conocida en el mundo ambientalista por su poder y su garra, trabajando arduamente para darle vida a su proyecto soñado: El parque ecológico Ecorayen. Emprendedora, luchadora y una mujer de creencias firmes, Pamela se ha sobrepuesto y se ha esmerado en continuar su labor educando la comunidad, y sobre todo, creyendo y soñando que el cambio siempre es posible.

 ¿Quién es Pamela?

Uff… Pamela es una mujer que tiene 43 años, tengo 3 hijos hermosos que me han ayudado un montón con mi vida en general. Soy la loca del reciclaje, una mujer que ama cuidar el medio ambiente. Soy hija, hermana, amiga. Es un poco difícil hablar de mí (ríe) siempre hablo de las cosas que hago en el parque. Soy una soñadora, sueño todo el día, sueño que vamos a tener un lugar mejor, sueño que podemos armar más espacios también como lo que ya hemos armado.

Ecorayen es un parque que lleva harto tiempo acá en Antofagasta, que ya tiene una trayectoria, es conocido, han trabajado con un montón de campañas educativas, con autoridades, proyectos y siempre se están moviendo… ¿Cómo nace esta idea?

Nace hace más de 10 años. En realidad un día visitando el desierto Florido con mi familia partió toda esta locura de decir “¿Sabes? Hay que hacer algo, esto tiene que cambiar”. Soñaba con esto, yo fui esa vez al desierto con mis hijos y ahí nació la necesidad de generar algún cambio con respecto a la educación ambiental, pero ¿Cómo hacerlo? Porque el por qué estaba claro, había mucha basura en el cerro y muy poca cultura y muy poco querer por el medio ambiente.

Ese día yo dije “Tengo que hacer algo”, y después de un año de darle vueltas, tomé la decisión de salirme de la pega y en ese proceso en un carrete en la rinconada, veo este espacio abandonado y digo “Oh esto puede ser un lugar entretenido para reciclarlo”, y ahí nació la idea, de que con cosas viejas podíamos armar algo nuevo.

Igual fue tomar un riesgo importante

¡Si! Pero mi familia me apaño completamente, fue súper loco, porque había que buscarlo todo, yo no quería hacer vista gorda.

El hecho de que la familia acompañara el proceso me imagino que no es tan común en general, porque la gente tiene esta percepción de “las mamás tienen que ser así, la vida tiene que ser así” y salirse de este esquema convencional y que además la familia apoyara el proyecto es algo súper bueno.

Si, yo estaba súper clara. Mis hijos se fueron a vivir conmigo al parque, dejamos todas las comodidades que teníamos. En mi trabajo yo igual ganaba bien, y dejar todo eso para ir a una casa que construimos hecha de pallets… Pero es querer hacer un cambio por nuestras futuras generaciones, que finalmente son mis hijos y mis nietos.

¿Y alguna vez se sintió juzgada como por tomar esta decisión tan radical?

Muchas veces. Mucha gente creyó que yo me había vuelto loca o que había rayado la papa ¿Cómo se me ocurrió dejar una pega tan maravillosa? ¿Cómo se me ocurría como hacer todo este tema? ¿Cómo se me ocurría dejar mi casa e irme a una casa hecha pallets? ¿Cómo se me ocurría irme tan lejos? Fui súper cuestionada, yo lo sentía siempre. Hay gente que obviamente me apoyó un montón, pero también me sentí cuestionada como por el sistema. O sea, “cómo a esta loca se le ocurren hacer cosas en la mitad de la nada, qué peligroso, y con basura”.

En esa época, hace más de 10 años no era reciclaje, no era reutilización de materiales, era basura, ahora recién se puso de moda el tema, y está bien que se ponga de moda, que se hable del tema, pero si, fui super cuestionada.

¿Cree que este hecho de ser juzgada tiene que ver un poco con el ser mujer? ¿A un hombre le habrían dicho lo mismo?

Pucha, puede ser que me sentía más juzgada por ser mujer porque estaba tomando un tema súper arriesgado con hijos de por medio. De hecho, siempre cumplí roles de Jefatura y en todos los roles, nunca gané lo mismo que mis compañeros hombres, jamás. Y me ha pasado con otras cosas en la vida, o sea, con los obreros por ejemplo, que al principio imagínate una mujer diciéndoles qué hacer, porque el mundo de la construcción aún es un poco machista, quizá ahora ya no tanto, porque ahora tenemos un equipo que trabaja para el medio ambiente.
Uf, tantas cosas como por ejemplo, un día un maestro y me dice, “yo no tengo por qué hablar con usted, quiero hablar con su marido. Entonces pucha, es complejo.

¿Cuáles son los desafíos en los que se ha enfrentado en la construcción de este parque y en llevar también el liderazgo de este parque?

He tenido que enfrentar hartas cosas, desde personas que no estaban de acuerdo con el parque porque para ellos era que los niños jugaran con basura, sin entender nada del tema. También la falta de recursos, poco financiamiento, he ganado algunos fondos FNDR y han sido rendidos y todo, pero el financiamiento nuestro no viene de ninguna parte. El tema de crecer y expandirnos también ha sido difícil, hay gente que cree que recibimos mucha ayuda de mineras o empresas, pero en realidad no es así.

 ¿Hay algún momento en que haya dicho “Renuncio, esto ya no es lo mío”?

Creo que cuando entraron a robar, yo lloraa y lloraba a moco tendido. Me robaron todo, abrieron las bodegas, se metieron a la oficina, rompieron papeles, fue súper feo. En ese momento después fue el estallido social, y yo me quería ir de acá, llevarme a mis hijos, me sentía asustada y súper vulnerable.

¿Qué la mantuvo acá?

El parque finalmente, y mis hijos, o sea, obviamente si me iba ellos se iban conmigo, pero el parque. Mis hijos también tienen sus amigos acá, sus vidas, no tengo hijos chicos, mi hija menor ya no es tan chica tampoco. Es complejo cambiar de vida cuando tus hijos ya son más grandes, yo me vine de Santiago con mi hijo chiquitito, pasé a Copiapó y después me vine para acá. Entonces era complejo, pero el parque y mis hijos.

Y ahora por la otra vereda, ¿Algún momento sumo que la haya marcado, pero de forma positiva?

Muchas veces, cuando veo que los niños, cuando vienen el fin de semana con los papás y dicen “Ay, quiero conocer el Parque” y vienen con los papás y papá me dicen “Oye, el Niñito no me dejó botar nada a la basura, lo ha reciclado todo”, esas son las cosas que yo creo que son las que maravillas. Otra cosa muy linda que me sucedió hace muchos años, muchos años y yo quedé pero guau, loca, llegó un monje tibetano que venía de Alemania, andaba de viaje por hartos lados y lo trajeron acá, al parque. Entonces yo abro la puerta y veo a este monje que me empieza a hablar en español, una de las personas que lo acompañaba era de acá de Antofagasta y me empieza a contar que él venía de Alemania y todo, y que le habíamos llamado la atención, que si o si tenían que parar acá. Yo ahí les conté de esta idea de hacer educación ambiental, a qué nos dedicábamos, pero que todavía faltaba harto porque estábamos recién partiendo, y él nos dio un martillo y un clavo y empezó a hacer unos mantras en la puerta, mientras clavaba el clavo y los demás monjes también lo hacían. Imagínate lo emocionante que fue eso, y yo en medio de ellos. Me dijo que era una protección, que era para conseguir lo que yo estaba buscando y pidiendo, que el universo me lo iba a entrar.

¡Que potente!

¡Si! Heavy, y bueno me han pasado hartas cosas locas, han venido autoridades, famosos, actores hasta el parque, personajes del mundo de la farándula, ministros, de todo, es entretenido, es el reconocimiento. Yo creo que eso también es súper importante, cuando te reconocen y te dicen “Oye te admiro”, yo vibro con esto, entonces estoy así muy, muy, muy feliz.

¿Es difícil todavía ser mujeres llevar este estilo de vida?

Oh, ¡Si! Mira, tengo la ventaja de que tengo que mis hijos grandes, yo creo que si fueran más chicos, sería muy difícil. Ahora que están grandes cuesta mucho menos, pero me pongo en el en el caso de amigas, por ejemplo, que están en esta parada, la misma, haciendo proyectos, buscando aprender, y tienen hijos más chicos y yo las veo sufrir, las veo complicadas porque “pucha, mi hijo se enfermó”, u otras cosas, yo creo que cuando son más chicos una se complica más, porque tienes que cumplir muchos roles, como mamá quieres entregarle lo mejor a tus hijos, y también entregar lo mejor como mujer, hacer bien la pega, que aquí, que allá, que te resulten las cosas que tú estás proyectando en la vida.

Yo soy mentora de la ONU mujeres. Yo creo que eso también fue uno de los grandes hitos que me marcó. Es como decir “Wow, una organización así de acuática me está diciendo quiero que tú seas mentora de muchas mujeres”. Entonces para mí eso también me sirvió un montón, para sentirme una mujer empoderada hoy día.

¿Cómo llegó este rol con la ONU? ¿Cómo llega este momento a su vida?

Bueno, llega porque hace varios años otra amiga me invitó a participar, me invitó, me dijo que había venido un día al parque y le encantó el proyecto. Me llevaron a las mentorías, también hice unas charlas. Yo creo que llegó así, de la nada, creo que alguien también dio mi nombre diciendo “Ella es Pamela, tiene un parque ecológico”, pero como referencia la verdad, yo sin conocer mucho de eso, aparte antes yo estaba en otro mundo totalmente distinto, el de las finanzas. Que son mundos súper opuestos, entonces fue como un quiebre.

Claro, son mundos totalmente opuestos.

Super distintos, o sea, absolutamente distintos. Bueno, eso también yo creo que me sirvió para ser ordenada con el proyecto, con el tema de las carpetas, todo ordenado, el tema de la jefatura también me sirvió. Ahora tenemos un gran equipo, estoy delegado delegando y eso súper importante. Como emprendedora era una de las cosas que menos hacía: delegar. Porque una cree que nadie lo va a hacer como yo (ríe) pero es un tema de enseñar, de aprender, me costó entender, pero lo logré.

¿Qué les diría a las mujeres que quieran iniciar un nuevo desafío y que quizás tienen miedo? ¿Cuál es el consejo?

Qué se puede que si tú lo tú lo manifiestas, que el universo es súper importante, el universo es superpoderoso. Si tú lo manifiestas y tú lo piensas y tú lo crees y tú lo haces consciente en tu ser, lo puedes lograr siempre y cuando lo trabaje. Trabaje el propósito y lo haga con amor, todo lo que estás haciendo no es porque se me ocurrió simplemente, lo tengo que hacer con la conciencia que sí, que lo voy a lograr, y bueno, si no, si te equivocaste, todo ese proceso te va a servir para aprender. Toda caída siempre es una enseñanza, yo me he caído un montón de veces y de todo he aprendido y me he parado, y he aprendido en cada una de esas caídas.

No es creerse el mejor del mundo, no se trata de eso, es creer que tú puedes hacerlo todo, que tienes ese poder en tu mente y el poder de ser mujer. El consejo es mirarse al espejo, escríbanse en el espejo que son bacanes, que son buenas, que pueden con todo.

Como última pregunta Si hoy tuviera en frente a la Pamela de Niña, ¿qué le diría?

¡Lo logré, estoy feliz! Tengo a mis hijos, todos hermosos, tengo una familia bella. Tengo lo que siempre quise tener, amigos, un lugar estable, algo mío, algo propio. Me encanta haber sacado esa timidez que tenía de niña, ahora ya no soy tímida, puedo hablar de corrido, que las cosas se dan. Ah, y que soy hermosa (Sonríe) Eso le diría.

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