CORE CRÓNICAVisto 5506 veces — 06 octubre 2023

Mujer, mamá, hija, hermana, compañera de trabajo, amante de la radio y una mujer privilegiada de la vida, así se define Patricia Palma, comunicadora social con amplia trayectoria en medios de comunicación, hoy posicionada como una de las voces estrellas de radio Madero. “Mucha gente ama la radio y no puede vivir de la radio, yo soy afortunada”, es la frase con la que da inicio a sus respuestas antes de continuar con la entrevista.

¿Por qué privilegiada?

Porque uno siempre tiene que mirar hacia el lado, la mayoría de la gente ve el pasto del vecino más verde, pero yo creo que cuando uno mira su vida siempre tiene que mirar la parte llena del vaso: tengo vida, estoy sana, tengo familia sana. O los dolores que uno ha tenido en la vida los tiene que tomar para aprender, de todo hay que rescatar lo bueno, por muy malo que sea y cero que cuando uno tiene un trabajo como el mío, cuando tienes un grupo de amigos como el mío, cuando te llevas bien con tus compañeros de trabajo de los medios, y cuando tienes una bonita familia, eres privilegiado.

Cuando inició en el mundo de la radio todavía era muy masculinizado, ¿Cómo fue plantarse como mujer frente a este mundo dominado por hombres?

Yo cuando me probé por primera vez en una radio en Antofagasta fue en el año 90, y el director de ese tiempo cuando me hizo la prueba me dio tres razones, una de ellas tenía que ver con que yo no servía para este trabajo y otra de las razones, que a mí me dejó marcando ocupado, fue cuando me dijo “váyase para la casa porque la radio es para los hombres, no para las mujeres”. Al año siguiente yo estaba trabajando en otra radio en Antofagasta y a los dos meses estaba trabajando en Telenorte.

La radio históricamente hasta hace 15 años atrás la mayoría de las voces y los comunicadores eran hombres, éramos menos las mujeres pero cada día somos más y eso es súper bueno.  Y eso también pasaba en el mundo de la televisión, o sea, habían mujeres pero te miraban distinto, tenías que arreglarte, mantenerte más callada y en términos de remuneraciones se pagaba la mitad de lo que a los hombres, por lo menos en medios locales acá en Antofagasta. Eso cambió y es súper bueno.

¿Cómo ha sido el vincular la maternidad con este trabajo que es tan apegado a la contingencia? Que de pronto no sabe de horarios, de tiempos.

Es difícil, es súper complejo pero uno siempre se las arregla y también, quizá esto suena como de abuela, pero tiene que ver con cómo se logra criar a los hijos. Mi hija ya es más grande, es una mujer adulta, pero cuando ella era chica y me tocaban los turnos de noticiero de las 9 de la noche o incluso el de cierre de las 12 de la noche, ahí siempre uno recurre a la red de amigos que pueda quedarse, y en los horarios en los que ella no tenía jardín infantil, la opción es que ella fuera conmigo al trabajo y se acostumbró a que la mamá estaba leyendo noticias y ella estaba en la parte de abajo del estudio del mesón y tenía que quedarse calladita. Es cómo los crías, pero es súper difícil, porque hasta el día de hoy hay empleadores que se complican o se molestan cuando una trabajadora se embaraza.

¿Alguna vez dudó sobre este camino?

No, nunca, yo siempre quise trabajar en radio. Quizá en algún momento hace muchos años atrás, cuando mi hija todavía era chica y las lucas en radio, en medios regionales en general, son súper escasas. Los comunicadores, periodistas, gente que trabaja en medios regionales es gente muy mal pagada, porque a los medios regionales les cuesta más financiarse, y cuando mi hija era chica yo en algún momento dije “Oh, no quiero que sigamos por esta senda de apretarnos el cinturón, a lo mejor podría hacer otra cosa”, pero fue un pensamiento de una semana y se me pasó, no dudé más.

¿Qué consejo les daría a las mujeres que están buscando iniciarse en radio, que quizás les da miedo?

Soy pésima para eso (Piensa) ¡Que lo intenten! Que sigan intentando, que vayan, que prueben, que ensayen, que no se den por vencidas porque si de verdad hay capacidad y vocación van a encontrar un ladito en radio.

Hace unos años tuve una experiencia muy bonita en radio. Me contrató la gente de la colectividad colombiana para hacer unos talleres de radio, y había de todo, desde estudiantes de enseñanza básica hasta un señor abogado que tenía como 75/80 años; todos tenían miedo pero a todos les gustaba la radio. Fue como un mes de talleres, y te juro que me dio tanto gusto el día que terminamos, porque todos fueron capaces de contar noticias, cada uno con su estilo.

Hoy está mucho más visibilizada la mujer en medios y en radio, es un poco más fácil el acceso, el poder llegar a buscar. Pero todos lo cagamos, nadie entró en esto sabiendo y dale nomás, si la cagaste, la cagaste nomás, se hace de nuevo, se repite.

¿Es entonces la radio un trabajo de práctica, de ensayo y error?

Si, pero tiene que ser con harta responsabilidad. Estar frente a un micrófono es un privilegio, y es súper entretenido y buena onda, y todos en algún rato de esta trayectoria laboral nos hemos sentido estrella y bacán y todo, pero la responsabilidad que hay que tener frente a un micrófono pesa mucho más, porque aunque sean cuatro personas las que te están escuchando, lo que uno diga tiene que ser con base, con respeto y siempre con responsabilidad, aunque sea un comentario en broma, siempre con base.

¿Hay algo que la haya marcado de forma positiva ejerciendo este rol de comunicadora?

Oh, si pero fue hace muchos años. Fíjate que en los 90 cuando se canonizó a Sor Teresa de los Andes, yo trabajaba en Telenorte, y nos mandaron como equipo a cubrir la canonización de ella. Yo soy agnóstica, pero fue una experiencia que me marcó full, porque estaban todos los canales nacionales con sus equipazos, sus móviles, todo, y mucho medio internacional, y nosotros éramos tres que nos habían mandado en un avión hércules más o menos que colgando de la cola, y llegamos allá y tuvimos la oportunidad hasta de entrar al convento donde están las monjas de claustro que no ven nunca más en su vida a nadie, a nosotros nos recibieron. Esas experiencias son súper marcadoras, valen la pena, esos esfuerzos.

Y en radio más que hechos puntuales, yo creo que tiene que ver con las personas con las que uno finalmente interactúa, porque como decía, toda la gente termina marcándote, algunos para bien y otros para mal.

Y respecto a lo no tan bueno, a lo que marca de forma negativa…

A mí me ha tocado entrevistar desde presidentes de la república hasta el presidente del sindicato de los recolectores de basura o estos señores que hacen reciclaje en el vertedero, papás de chicas que han muerto por un femicidio, de todo, y todos tienen algo que contarte, independiente de su condición económica, física, de sus estudios, todos tienen algo que contarte y uno va aprendiendo también, y te marcan situaciones.

A mi me marcó mucho igual el terremoto de Tocopilla, yo estaba en otra radio pero me tocó ir a los dos o tres días a Tocopilla, eso fue muy marcador porque Tocopilla quedó en el piso y como suele ocurrir en este país se demoraron años de años en reconstruirla. Y tienes una población completa, la nueva Covadonga que está en un litigio porque nadie se hace responsable de una población completa mal construida.

El aluvión de Antofagasta también me marcó, hay muchas historias de la ciudad que uno las cubre y dices “Wow, aprendí de esto, esto me marcó”.

Hay gente que te marca por su historia de vida, por sus dolores, hace un mes atrás se dio a conocer que habían tomado preso al asesino prófugo de Aliro Álvarez que estaba prófugo, yo recuerdo haber entrevistado al hermano y al papá de Aliro varias veces y eso era súper desgarrador, la historia de ellos como familia, la cruz que llevaba esa familia, y el “Por favor necesito saber qué pasa”, es muy marcador.

O Cuando se hizo la formalización de Rojas Pool, el asesino de Cecilia Julio. A mí me toco ir a esa formalización y fue desgarrador, porque la familia de ella fue acompañada por padres de otras chicas que habían sido asesinadas también, estaba el papá de Carolina Arias, que es una chica que murió por más de 80 puñaladas en Antofagasta, hace unos años atrás. Esas cosas te dejan marcando ocupado, es la vida real y dura y de esas cosas uno tiene que aprender, se empatiza con ellas.

¿Es el periodismo una ventana hacia esa vida real y dura? Quizá otras profesiones no tienen tanto contacto con tanta información, todo el día historias de vida, todo el día hechos fuertes.

Si, yo creo que sí, que trabajar en un medio de comunicación te abre una ventana a ver realidades que no todos ven o que no todos tienen la posibilidad de verlas, sin que uno se convierta en un sabiondo, igual uno no puede ir creyendo que se las sabe todas, no es así, lo que uno tiene que hacer es recoger un poquito de cada cosa para tratar de mejorar uno y su entorno.

Lo bueno, sobre todo en un trabajo como el mío es que puedes interactuar con un abanico de personas, y más cuando haces espacios como el que yo tengo, que es un privilegio, porque cuando trabajas en radio los tiempos son distintos, son más extendidos, más relajados. Cuando haces un matinal tienes más tiempo para conversar con alguien, es distinto al reporteo de calle, y tienes que aprender.

¿Cómo se mantiene vigente en el mundo de hoy? Entendiendo que la radio es un medio muy rápido y que usted es un referente hoy en día en el mundo de la radio, especialmente femenina.

Yo no me siento un referente de nada, de hecho para mí cuando me hacen entrevistas es súper incómodo, porque yo estoy acostumbrada a entrevistar… Yo no me siento un referente de nada porque con todos los colegas a los que conozco, y yo ya estoy más vieja, igual hay un montón de gente a la que no porque son más nuevos, pero los que son de mi generación en términos de edades o décadas, la relación es de tú a tú, somos pares, alomejor me equivoco pero siento que Antofagasta es una ciudad grande y que tiene muchos medios, pero en general el medio es tan chiquitito y reducido que finalmente todos nos topamos con todos, y todos somos iguales, cada uno con su estilo, con sus errores y aciertos, con su cantidad de años, pero de alguna u otra forma yo no siento que sea un referente.

Me pasa que uno recibe comentarios súper bonitos, pero así como yo le pongo toda la tincada a mi pega mi colega de otra radio también lo hace. Tengo muy buenos amigos en radio, en medios, hay amistades de muchos años, gente que sigue lo que uno hace, el auditor que consume medios de comunicación, pero así como hay gente que me sigue a mi hay gente que sigue a otros colegas, entonces el ser referencia también depende de los gustos de quien escucha la radio.

Si yo siento algo, hace unos meses atrás hubo una actividad que realizó una empresa con motivo del día del periodista en que invitó a varios comunicadores y periodistas, había una persona de la gerencia que hizo un brindis y ella estaba súper emocionada porque estaba Eduardo Guggiana, Eduardo Elgueta, el Flaco Santana, y ella decía “Yo crecí viéndolos, crecí escuchándolos” y tú ahí dices pero si yo voy al mismo supermercado que vas tú (ríe), voy al mall igual que tú, voy a pasear el parque igual que tú.

No se percibe en el día a día.

No, uno no lo percibe, pero la gente lo percibe y eso se agradece. Yo soy bien pudorosa en ese sentido, me da mucha plancha, pero al final del día una dice significa que la he cagado pero no tanto, no estoy haciendo tan mal la pega, y una de las cosas que si me sorprende es que a muchas personas les sorprenda que haya gente 20, 30, 40 años en medios.

¿Cree que hay una diferencia entre comunicadores sociales y periodistas? Que existan riñas entre ambos.

Yo no soy periodista de profesión pero soy súper respetuosa de los periodistas, yo creo que bancarse cinco años de universidad para una carrera como periodismo es mucho, creo que es una sobre exigencia para el joven y para las familias, pero creo que es necesario pasar por una escuela de periodismo que te de herramientas teóricas que los que no han pasado por una escuela de periodismo no tienen, las adquieres con el tiempo, sí, pero hay que respetar a aquél que pasó por una escuela, por la universidad y que terminó su carrera, porque detrás de eso hay un esfuerzo personal y de su familia, y eso se respeta y se valora.

Ahora, hace 20 años atrás la diferencia era súper marcada. En Antofagasta había mucho reportero de calle que no era periodista y hacían una pega fantástica, o sea, se subían en micro, se iban a dedo, si había un incendio se colaban en un carro de bomba para llegar al lugar, y los periodistas los miraban bastante mal, se acuñaba el término del Riflero y era súper despectivo, la forma además en que se planteaba.

Yo creo que hay diferencias, pero voy a hablar de los locutores porque es mi área, yo siento que hay locutores que son fantásticos en la locución, hay voces maravillosas que tú enciendes la radio y te transmiten todo lo que necesitas transmitir, porque además la radio es súper especial, no tienes ninguna otra herramienta que no sea tu voz, distinta al diario o a la tele, en radio es la voz y si no es la voz, cagaste.

Hay muy buenos locutores pero que si los pones a hacer una entrevista no tienen idea de qué están hablando, yo creo que nosotros tenemos que hacernos asesorar por un periodista, sobre todo a los que tienen menos carrete, los más jóvenes, porque con los años vas aprendiendo también a manejar situaciones, para bien o para mal, pero también siento que hay periodistas, y a nosotros nos pasa acá en la radio, en que no entiendes ni siquiera lo que hablan, titulados y todo, y en la prueba no les va bien. Creo que ambas cosas tienen que complementarse, porque sobre todo con esta figura del reportero ciudadano, tiene una exigencia mucho mayor que antes, entonces tú tienes que prepararte, tienes que leer, buscar información, hablar con base.

Como última pregunta, esto es volver años atrás, ¿Qué le diría a la Patricia de niña?

Oh, me emocionó tu pregunta, nunca había pensado en eso…

Quizá a la Patricia que se me imaginaba en la radio, que vibraba con la radio…

¿Sabes qué le diría? Yo siempre tuve una relación súper cercana con la radio porque mi viejo fue locutor de radio, me llevaba en un moisés cuando era guagua a la radio, pero cuando yo decidí que yo quería trabajar en radio estaba ya en el colegio, independiente de irme o no a estudiar a Santiago, que finalmente me fui a estudiar otra cosa, siempre supe que iba a trabajar en radio… Le diría “Lo hiciste, bien, seguiste el camino”

¿Lo lograste?

Más que eso, porque yo nunca lo vi como una meta lejana, desde que yo me di cuenta que quería trabajar en radio siempre supe que ese iba a ser el curso natural de mi oficio o de mi profesión. Nunca me cuestioné o pensé que no lo lograría, siempre supe que era el curso natural, alomejor le diría “No te equivocaste en tomar este camino”.

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