FFMCS 2026Visto 951 veces — 22 septiembre 2026

Criada por sus abuelos y oriunda de la tercera Región, Danicelly creció en un ambiente lejos del mar, comenta que incluso un poco sobreprotegida y distante de las actividades deportivas “Prefería hacer un trabajo antes que hacer educación física”, confiesa. A los 19 años, se muda a la Ciudad de Antofagasta y descubre el bodyboard a través de sus amigos, es entonces que su vida dio un vuelco: Tras sus primeras experiencias recreativas en Playa Amarilla hoy representa a la perla del norte a nivel nacional e internacional, con una carrera exitosa y prominente, volcando su vida al mar, las olas y la mística de un deporte que cada vez suma más adeptos.

 Vamos con la primera pregunta; algunas me dicen que es fácil y otras que no tanto, pero si tú pudieras definirte en este momento ¿Cómo te definirías? ¿Quién es Danicelly Vallejos?

Me defino como una apasionada por las olas. Yo soy Oriunda de Huasco, la tercera región donde está el corazón del desierto florido, entonces me identifico mucho con eso. Me encanta vivir en el lugar en donde estoy, o sea, me radiqué en Antofagasta, mucho de mí también tiene relación con eso, con las olas, pero no solo con las olas, sino que con la cultura del bodyboard que hay acá, con las cosas que no se ven tal vez a simple vista. Mucho de eso es parte de mí.

Hay una mística igual acá con el bodyboard en Antofagasta, y como el clima es privilegiado te deja practicarlo todo el año. Quizá no es lo mismo en el sur o en lugares más fríos en invierno, en que hay de repente no sé, 5 grados y el agua está más fría.

O sea, yo creo que ese es un mito igual. El bodyboarder que realmente ama el bodyboard le da lo mismo la temperatura del agua, el clima, eso no es un tema para nosotros.

¿Como tú entraste al mundo del bodyboard?, ¿Fue algo que hiciste desde pequeña? ¿Cómo llegaste a decir “¿Oye, me gusta esto, me quiero desarrollar en el bodyboard?

Comencé a surfear cuando tenía 19 años, lo empecé a hacer cuando llegué a Antofagasta. Conocí el bodyboard y al mismo tiempo conocí el mar, si bien vivía en un pueblo que estaba muy cerca del mar, que se llama Huasco bajo, iba a la playa de vez en cuando, cuando me llevaban mis abuelos, no tuve, cuando chica, ningún contacto más allá del saber que existía el mar. Entonces, cuando llegué acá, conocí el bodyboard y a través de eso conocí el mar. Lo empecé a hacer porque un grupo de amigos que conocí cuando llegué a acá la ciudad hacía, y yo simplemente los acompañaba, sacaba fotos, miraba y eso, y de repente yo también quería hacerlo. Mi historia del bodyboard tiene mucho que ver, creo yo, con mi historia de niña también, porque cuando era chica, yo crecí con mis abuelos desde los 5 meses y ellos fueron muy sobreprotectores conmigo y bueno, me criaron con los recursos que tenían, con mucho amor y todo, pero no me dejaban hacer nada. Mi abuelo era DT de un club de fútbol y yo le pedí que me enseñara a jugar a la pelota y me dijo que no, que eso no era para niñas y cosas como eso. Entonces, nunca pude hacer nada, literal, no me podían meter a las academias de la escuela, iba en una escuela que tenía un montón de academias, de hecho mi grupo de compañeras de clases siempre eran muy secas en diferentes deportes y yo era la mala de educación física, no me gustaba hacer educación física porque mis compañeras estaban muy avanzadas en todos los deportes, prefería ir a la biblioteca que hacer educación física o incluso inventaba que me dolia a la guata para ir a la biblioteca y cuando llegué acá, llegué sola, entonces vivía sola, tenía el poder de decir que quería hacer y cómo me vi sola dije “Ya, esta es mi oportunidad para hacer cualquier cosa que quiera hacer”.

Y todo empezó, así como de mona, como algo muy nuevo, muy no sé, fuera de lo común de lo que yo conocía. Yo lo veía en ese tiempo como algo que yo aparentaba ser, como para ser más chora, una etiqueta tipo “Ah, que bacán hacer body”, pero luego conocí el bodyboard, conocí Playa Amarilla, que es la única playa con fondo de arena acá en la ciudad, y ahí conocí muchas personas, sobre todo niños muy pequeños que me hicieron tener una visión muy diferente del deporte. Desde ahí yo me enamoré del deporte y lo viví, como que todos ellos me transmitieron su pasión por el mar y no solo lo vivían como un deporte, sino también como un estilo de vida, su vida giraba en torno al mar. O sea, eso era una caleta y reúne ciertas condiciones, ciertas características que le permitían a los niños practicar el deporte con más frecuencia, no sé, una caleta que está alejada de la ciudad, la gente probablemente no tenga lucas para invertir en una actividad extra a lo que es la escuela, no sé, entonces los niños tienen mucho tiempo libre y van a la playa porque les quedaba cerca. Entonces probablemente no haya nadie que nunca no haya hecho bodyboard.

Entre esas persona conocí a Manuel Cepeda, es un gran exponente acá en la ciudad, a nivel internacional también y él me mostró todo este mundo desde un punto de vista mucho más conectado con el territorio, es un espacio súper sensible donde cuando empiezas a conocer quiénes habitan, cuando te internas ahí, empiezas a conocer un poco de eso, te empiezas a conectar también contigo mismo, con las personas que están ahí, con su entorno, con un montón de cosas que hacen, sobre todo explorarse a uno mismo, y eso es lo que pasó conmigo. Así conocí del bodyboard y bueno al año que lo empecé a practicar empecé a competir, y de ahí para adelante.

Y al haber empezado ya grande, más adulta ¿Qué te hizo cambiar el chip de “me gusta el bodyboard a voy a competir”? ¿Y cómo fueron tus primeras experiencias? Porque son dos enfoques distintos, el hacerlo como hobby, a pasar a entrenar para ser competidora, a pasar a esa mentalidad de “Quiero probarme, quiero asumir un desafío”.

La verdad nunca fue así, nunca fue “Ah, desde ahora voy a ser competidora y estos son mis objetivos”. Nunca fue así, siempre fue como muy mágico el proceso, muy creativo, muy agradable. El bodyboard es un deporte relativamente, o en realidad, bastante nuevo en comparación al surf y al resto de los deportes tradicionales, por lo tanto es un deporte que profesionalmente está en pañales. Entonces cada vez se va profesionalizando más, pero cuando yo lo comencé a practicar, eso de tener un entrenador no existía, y más aún cuando mi propio proceso de niña había sido muy alejado del deporte, entonces yo esto nunca lo vi como un deporte, ni tampoco lo vi como “voy a competir, ser competidora”, y todo lo que implica todo lo que hago hoy día. Y todo se fue dando de manera muy casual, empecé a competir porque era lo que había, porque en la ciudad por ejemplo había una competencia o un campeonato, y para poder meterme al agua entones tenía que competir, y yo quería surfear, y si no competía entonces era un fin de semana que no podía meterme al agua y para mi eso era terrible. Asi se fue dando, fui compitiendo, fui ganando campeonatos y gracias a eso fui consiguiendo apoyos, por ejemplo, conocí los gimnasios, los entrenadores, nutricionistas, conocí equipos multidisciplinarios, como se trabajaba en el deporte, pero así fue como lo conocí, lo experimenté, pero porque se fue dando de esa manera, ¿me entiendes?

Se te fue abriendo un mundo más profesional sin tú querer buscarlo tampoco, como lo cuentas tú, llegó solo, como una ola…. Y aparte que igual en Antofagasta, bueno, está este mega festival, el Antofagasta Bodyboard Festival (ABF), que es uno de los más grandes que tiene Chile a nivel nacional igual y que reúne un montón de gente, ¿cómo ves tú el panorama también del bodyboard en la segunda región? ¿Y qué te parece que tenga tanta gente que vaya a competir desde afuera incluso y que llame a la familia Antofagastina a acercarse a la playa, al body y a toda esta mística?

Yo creo que el ABF es un evento que marcó, o sea que sigue marcando un hito en la ciudad, en el deporte Antofagastino porque abre puertas. A mí el ABF me abrió la puerta al tour mundial, la primera vez que competí en un mundial fue aquí en el 2013, y luego en el 2017 hice por primera vez la gira mundial. Entonces, gracias a esa puerta, a ese impulso, a esa gestión gigante que hay detrás de ese evento, yo conocí el mundo del bodyboard, o sea, todo lo que implica, a todos los competidores que vienen para acá, que una vez los viste en un vídeo, los puede conocer acá en vivo y conversar con ellos.Esa es como la parte deportiva, la parte de la competencia, como lo que yo pude conocer.

Pero en cuanto a el evento, este es un evento cultural, no solamente deportivo, entonces es un evento tan grande, tan bonito, tan bacán que se hace acá en la ciudad y creo que representa, así como para mí fue la puerta hacia el Tour Mundial, yo creo que para la comunidad representa, desde mi punto de vista, una invitación a conectarse con el territorio, porque cuántos antofagastinos somos los que sabemos nadar y los que no saben nadar, cuántas veces tú te metes al agua en el año o en la semana, no sé, estamos tan cerca, lo tenemos acá mismo, hay tantas, tantas cosas lindas ahí, tantos beneficios que nos trae a la salud y una pregunta súper simple, ¿Cuántas veces a la semana te metes al agua? Yo me meto todos los días, y sé cuáles son los beneficios que te trae, no solamente como deportista y como lo vivo yo, sino que, a nivel más profundo como persona, es un elemento que está ahí a disposición gratuito y todos los días.

Tú decías las cosas que te han llegado una tras otra solas, han ido fluyendo, pero igual pasa mucho que los deportistas, sobre todo en regiones tienen menos oportunidades en términos económicos. Es super visto, por ejemplo, que hay eventos solidarios, no sé, bingos, completadas, para poder costear viaje, equipamiento u otras cosas que son básicas para que puedan seguir desarrollándose y representando la ciudad o incluso el país afuera, ¿Como ves tú ese panorama? ¿Crees que falta más apoyo al deportista local en regiones o a los riders por ejemplo?

Yo creo que lo que falta no son recursos evidentemente, yo creo que lo que falta es que el deportista y la empresa privada, hablo de empresa privada porque el apoyo público está muy definido, pero falta el nexo entre el deportista y la empresa privada. Yo siempre tengo en mi correo un mail con mi currículum deportivo, con una presentación, y lo tengo ahí por si acaso se presenta alguna oportunidad y poder enviarlo, pero no conozco a las personas indicadas de cada empresa para que me conozcan, porque en el fondo es eso, ellos tampoco nos conocen. De repente he llegado a algunas empresas porque el encargado de deportes o el encargado de comunidad hacía body, o tienen un amigo que hace body, entonces es parte de esa misma desconexión que te hablaba al principio que existe. Te doy un ejemplo, cuando uno va en un Uber, en una micro o lo que sea y te preguntan “Oye tú a qué te dedicas”, y yo les digo “Hago bodyboard” y me dicen “Ah, Voleyball”, eso con los años ha ido cambiando un poquito, pero todavía existe, y creo que la empresa privada, la minería local, no nos conocen y ese enlace es muy necesario.

La siguiente pregunta tiene una parte A y una parte B. La parte A es si en algún momento durante tu trayectoria deportiva tú has sentido, así como “Ya hasta aquí llego” o un “No está valiendo la pena o es mucho el esfuerzo y en realidad no está dando” ¿Ha habido un momento en que tú te hayas planteado, ya no quiero seguir en esto?

No, los que hacemos bodyboard y competimos lo hacemos porque lo amamos, entonces es muy difícil que eso pase, lo hablo por mí y por toda la comunidad bodyboard. Es muy difícil que eso pase, pero si tengo que hablar solo por mí, no, nunca me ha pasado eso porque es al revés, es lo que me mueve todos los días pero si me ha pasado algo tal vez similar con el tour mundial. Este año por ejemplo y hace ya varios años, tiene alrededor de entre 3 a 4 fechas anuales, y una sola de ellas es en una ola como una ola power, una ola de calidad mundial y el resto de las olas, y esta es una opinión muy personal, son olas de nivel más básico. Eso no quiere decir que sea más fácil, también tiene su complejidad, pero no sé, la cultura boyboarder de acá en Antofagasta me enseñó que el bodyboard es poder, fuerza, olas pesadas, olas exigentes, es lo que tenemos acá, es lo que tenemos en las tres capitales de Chile: Arica, Iquique y Antofagasta y otras regiones más, entonces no sé, tener un tour con olas que no son de esa calidad que son las que yo crecí viendo, que eso es lo máximo, crecí soñando poder correrlas, aspirando a que eso era mi meta, eso sí me desmotivó, me desmotivó.

Me imagino que debe ser un poco decepcionante, es buscar una instancia mundial donde van los mejores, donde uno quiere probarse y quiere asumir desafío y ver que no se compara a la realidad incluso propia que tiene en Antofagasta debe ser decepcionante.

De hecho, en un tiempo busqué ser una boyboarder completa, que al final lo que uno busca en el fondo como cuando quieres competir, buscas eso porque no siempre en los campeonatos son las mejores olas, además puede que sea en una buena ola y justo ese día y en ese momento, en ese horario, las condiciones no están y la ola no es la ola perfecta la que terminas corriendo. Pero estamos hablando de un tour mundial donde uno invierte muchos recursos, mucha energía, mucho tiempo donde dejas muchas cosas de lado por poner toda tu energía en eso, entonces eso sí, fue un cuestionamiento y aún es un cuestionamiento para mí poder seguir el tour y me pregunto siempre “¿Voy a gastar todos estos recursos, voy a hacer todo este esfuerzo para ir a competir a una ola de este nivel y de estas características?”. Es una opinión muy personal y muy, no sé, un debate igual mundial que se ha dado como entre nosotras, entre las mujeres. Y por qué digo mujeres, porque el tour de mujeres no es el mismo que el de hombres. El de hombres tiene al menos tres fechas, tres eventos en olas anuales, en olas de calidad mundial, o sea que son las olas más exigentes del mundo, y nosotras tenemos una que recién este año se incorporó y se está recién explorando, pero los niños tienen hace un montón de años eventos inamovibles que tienen olas que probablemente son las mejores olas del mundo, entonces no tenemos las mismas oportunidades.

¿Y tú por qué crees que eso se sigue dando en el 2026? ¿Por qué la diferenciación? ¿Tiene que ver con “ay no es que son mujeres, démosles las olas más facilitas”?

Mira, por una parte, el tour mundial está hecho por promotores que postulan su evento. Imagínate son tres a cuatro eventos al año, o sea esta cantidad de eventos hay porque es lo que hay, pero si yo tengo las lucas para hacer un evento acá o en donde sea, lo postulo y lo hago, probablemente me lo van a aprobar si tengo los recursos. Y si yo lo quiero hacer en una ola que a mí me parece increíble, pero de verdad que es la ola más básica del mundo o en la peor ola del mundo, si tengo los recursos se va a hacer, entonces depende mucho en el fondo del promotor y de quién de quién esté dispuesto a hacer ese evento, no hay más, entonces es lo que hay, literal es lo que hay. En los eventos de hombres, hay eventos que tienen todas las categorías, pero también hay eventos que tienen solo mujeres, solo hombres y así, y los eventos que tienen solo hombres que son en las mejores olas del mundo como te decía recién, su argumento del por qué no incluyen la categoría mujeres es porque no son rentables, un número muy reducido que no es rentable o porque en años anteriores cuando la categoría se ha hecho, no ha sido un número importante para seguir con la categoría. Cuando es una ola muy exigente, el número de mujeres es menor y cuando hay un campeonato en una ola más básica, el número es mayor, entonces los números muestran eso, pero pucha si nos ponemos así, nunca vamos a avanzar.

En el año 2018 nosotros nos juntamos con ocho mujeres de Chile e hicimos un tour femenino chileno de bodyboard. Nos separamos del tour que llevaba todas las categorías, que lo habían organizado hombres e hicimos un tour exclusivo de mujeres, este tour duró sólo dos años porque era organizado por nosotras mismas que éramos competidoras y al final la mayoría eligió seguir compitiendo y no organizando. Yo hago la similitud porque vimos que el último año en que se hizo la categoría mujeres junto con hombres en el 2017, hubo una participación de cinco mujeres, y cuando nosotros hicimos el tour femenino el año siguiente la participación aumentó de cinco a cincuenta mujeres. Y se abrió el debate, del por qué las condiciones en los campeonatos organizados por hombres eran desiguales, o por qué pasaba que en un tour femenino había cincuenta mujeres y en uno mixto cinco. Yo creo que las mujeres no nos sentíamos comprendidas, cómodas o valoradas en un tour donde alomejor los hombres no estaban preparados para trabajar con mujeres, y eso no es novedad, pasa en todas las áreas, hasta en la minería, y yo creo que por ahí va la cosa.

Aparte no es tan factible medir la participación con un número de 5 años atrás, porque la realidad puede cambiar notablemente de un año a otro. Lo vemos con el running por ejemplo, que ha tenido un boom estos dos últimos años, y hoy mucha más gente lo practica y se ha ido profesionalizando. Y si mido con números de hace 5 años, y no considero la popularidad que tiene hoy, probablemente yo igual diga “Ah pero es que no es rentable”. Ahora, esta es la misma pregunta pero por el otro lado, un momento en que tú hayas dicho “Valió la pena el sacrificio, valió la pena el esfuerzo”, un momento de realización personal a través del bodyboard.

Yo creo que me pasa cada vez que cada vez que concreto una maniobra que me parece buena, que me pego un tubo que me parece bueno, y que completo algo que a mí me parece bueno y que me llena. Yo creo que eso me pasa en cada momento cuando estoy en el agua, pero fuera del agua me hace acordar cuando hice por ahí en el 2019, comenzaba el tour mundial y quedé número 9. Luego tenía un evento en Sudáfrica, hice una rifa donde rifé muchas cosas, muchas marcas me apoyaron rifé me acuerdo que una marca me dio cervezas, y tenía el ascensor lleno de cervezas. Con esa rifa me pagué un poquito menos de la mitad del pasaje a Sudáfrica que valía 2 millones y medio.

Y en Sudáfrica quedé Quinta, y con eso, porque cuando tú vas avanzando vas ganando Price Money, con lo que gané en ese mundial me compré un pasaje a Portugal, que era la tercera etapa del tour mundial, ahí ya no me fue tan bien, pero llegué a Sudáfrica y ahí si me fue bien. Y ahí fue como eso que decías de que todo el esfuerzo valió la pena, porque igual fue como en un tiempo record que tuve que hacer la rifa, comprar el pasaje, y más encima cada vez que iban pasando los días se ponía más caro, pero la vendí súper rápido y todo esto yo lo recuerdo hoy y me río. O sea, lo cuento como bacán, pero en ese momento cuando estás a un mes o no sé, tal vez menos, a semanas de ir a un evento mundial estar vendiendo rifas es algo que al deportista igual le influye. Porque puedes usar esa inversión de energía en la competencia y al final la estás usando en otra cosa, y estamos apuntando a ser deportistas de elite, deberíamos estar enfocados en eso, no en los recursos económicos.

Totalmente, aparte que igual te genera un poco de incertidumbre porque uno puede tener todas las ganas, toda la energía y querer realmente ir, pero ves que estás a tres semanas y te falta la mitad de la plata del pasaje igual, te empieza a jugar en contra, y como dices tú, te vas restando energía que podrías estar ocupando en entrenar, en prepararte física y mentalmente, en la meta que es finalmente competir, no en la meta que es vender números de rifa. Y es lo que hablaba un poco antes porque muchos deportistas en distintas áreas se ven en esa situación para poder viajar, poder competir, poder representar a la región, al país. Igual en esta parte del apoyo a la vida del deportista ¿Como vives tú el apoyo de tu familia? ¿De tus amigos, de tu entorno? Porque igual es una vida poco convencional.

Es una pregunta sensible para mí porque como tú decías, no es una vida tradicional. Es de las decisiones más lindas pero más críticas, difíciles para mí porque mi familia, como te decía, a mí me criaron mis abuelos, la diferencia generacional es gigante, la manera de pensar de ellos es totalmente diferente a la de nuestra generación. O la del deporte, el que una mujer sea deportista y se dedique a eso no está considerado, no está permitido para un integrante de la familia, no es opción. Entonces hasta el día de hoy mi familia no ha aceptado que yo me dedique a esto, el camino ha sido duro en ese sentido, pero finalmente con los años yo he podido agarrarme de cosas que son importantes para mí, como todo este esfuerzo, toda esta energía que le he puesto a lo que amo ha sido gracias a mí, y lo puedo seguir logrando de la forma en que lo he llevado. Entonces si bien es duro no tener el apoyo de tu familia, como el cariño más cercano, que es como lo que tu siempre aspiras… no sé, por ejemplo, cuando salgo en el diario o en cualquier medio todos mis amigos me felicitan, la gente que me conoce me felicitan, pero un día le llevé la copa a mi abuela y la echó a la pieza de los cachureos. Ese tipo de cosas es un poco triste, pero aprendes a vivir con eso, es parte de la decisión que también tomé para mi vida, como “No lo voy a dejar ir”, porque la pasión es tan grande que ni siquiera eso me paró.

Al final uno se termina construyendo una familia y un entorno, igual te construyes tu mundo cuando pasan estas cosas, con las personas que entienden y que van sumando también a los que uno quiere hacer y a las proyecciones que uno tiene… Y en ese sentido, de construir tu mundo, tu carrera, si pudieras decir tres momentos o enumerar tres momentos que para ti hayan sido un antes y un después…

Podría enumerar los dos años que fui campeona nacional en el 2017 y en el 2018, fue más bacán todavía porque fue en el tour femenino y el tercero… No sé, yo creo que fue una vez en el 2020 para la pandemia, en el año de la pandemia, fui a una temporada a entrenar a México y corrí varias olas, pero una de esas fue grande, y hay muchos videos así como de que casi muero y todo, salí en varios medios relacionados con el Bodyboard. Fue una experiencia muy bonita, porque además de correr en una ola muy grande estaba con mis amigas, y era primera vez que hacía un viaje de free surf, nunca. Fue una experiencia que marcó mi vida deportiva.

Tengo la última pregunta y ésta igual es una más introspectiva. Si tú pudieras verte a ti misma con la sabiduría que tienes ahora y con la experiencia, ¿Qué le dirías a esa Danicelly de 19 años?

Yo le diría que siga disfrutando, que no se olvide de hacerlo tal como lo está haciendo, porque a la medida que fui profesionalizándolo te vas encontrando con las cosas en el camino, y vas un poco olvidándote muchas veces de disfrutar. Así que le diría eso, que por favor no se olvide de disfrutar esto.

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