Comenzó en el vóleibol y brilló como basquetbolista de elite en la selección nacional. Fernanda Tapia vivió el alto rendimiento desde niña, sin imaginar que su última participación en los ODESUR 2014 le daría una beca, con la que compró su primera bicicleta y encontró un nuevo destino deportivo: el triatlón.
Para comenzar, la primera pregunta es ¿Quién es Fernanda Tapia?
Una deportista disciplinada, perseverante y muy determinada.
¡Veloz! Hay gente que le da más vueltas. Cuéntame, ¿Cómo llegaste al mundo del deporte?
Mira, mi historia es bastante dispersa porque yo era basquetbolista, de chiquitita. Mi papá fue basquetbolista toda su vida y en realidad practicó varios deportes, era un muy buen atleta, practicó waterpolo, atletismo, pero lo que más le apasionaba era el básquet. Alos 11 años no me fui por el basquetbol directamente, empecé practicando volleyball, porque tenía en esos años un pensamiento bastante retrograda. Yo misma decía que el basquetbol me iba a volver muy tosca, muy amachada, entonces me tiré por el Voleyball. Me acuerdo que estudiaba en el Liceo de Niñas y comencé jugando volley y lo habré practicado unos dos años. Y paralelo a eso, mis padres eran monitores de baloncesto en el liso de niña. O sea, en una cancha yo practicaba volleyball y en la otra cancha estaban ellos haciendo basquetbol a las chicas, y a mí me picaba como el bichito de ir a mirar los entrenamientos de mis papás, me llamaba mucho la atención.
Entonces, ya después con el tiempo, estamos hablando de 12, 13 años, lo que hacía era entrenar volleyball y después pasarme a la cancha de basquetbol, y así me mantuve, yo creo que hasta sexto por ahí más o menos. Y un día mi entrenadora de volleyball, así muy pequeña yo, totalmente inocente, me hizo elegir, me dijo “Es que tú no puedes practicar dos deportes”, me dijo “tienes que elegir entre el volleyball o el básquet”.Y me la puso difícil, o sea, ya desde chica ya tomando decisiones. Y dije no, yo prefiero el basquetbol. Prefiero el basquetbol y dejé de practicar volleyball y me dediqué al baloncesto como a nivel escolar y era bastante buena, siempre salía mejor jugadora, me acuerdo que incluso me premiaron como mejor jugadora cuando estaba el alcalde Daniel Adaro, que hacían unas premiaciones bien bonitas en el teatro.
Después que me di cuenta que tenía dedos para el piano entré a un club formativo, en que Miguel Echeverría que era el entrenador en ese tiempo, me formó y me enseñó toda la técnica, todas las herramientas para poder desenvolverme jugando un partido. En el mismo año, digamos que yo tenía ya 13 o 14 años, fuimos a jugar un nacional federado a Osorno, y como no teníamos tantos recursos fuimos en bus a jugar.
¡Medio Pique!
Sí, fue un viaje como de 18 horas. Pero logramos llegar a Osorno y me acuerdo que mi mamá estaba bien metida en el tema, entonces ella como que buscaba los recursos para el equipo, todo el tema, porque mi mamá siempre fue siempre, siempre. Mis papás estuvieron apoyando, siempre, no tengo nada que decir en ese sentido. Mi mamá viajó conmigo a Osorno y en ese nacional iba a ir el entrenador de la selección chilena a reclutar niñas para el Sudamericano. Jugué súper bien ese nacional y me convocaron a la preselección nacional, esto en el año 2007, muchos años atrás. Y bueno, me llamaron ese año, yo ya tenía 14, me llamaron a la preselección sub17, estaba bajo la edad pero igual fui convocada. Tuve que viajar a Santago, a las concentraciones, en ese tiempo tampoco tenía tantas lucas, viajaba en Bus a Santiago a entrenar, y me devolvía. Y así me la llevaba hasta que dieron la nómina de la selección Sub17 y en esa convocatoria no quedé.
Posterior a eso, al año siguiente me llamaron para la categoría que correspondía, que era la categoría Sub15 y esta iba a ir al Sudamericano en Paraguay, y ahí quedé en la selección nacional. Esa fue mi primera instancia internacional como deportista de alto rendimiento. Y nuevamente tuve que tomar otra decisión radical en mi vida, porque a mí me condicionaron, me dijeron, “si tú quieres estar en la selección nacional, tú no puedes vivir en Antofagasta, tienes que venir a vivir en Santiago”. Imagínate, yo con 14 años.
Brutal. Ya había sido “escoge entre un deporte u otro” y ahora es “o te quedas en Antofagasta o te vas a Santiago”
Sí, en realidad mi vida como que se determina por varias decisiones radicales, pero en realidad no me arrepiento porque recuerdo la instancia perfecta cuando mi mamá me dice, “Fernanda, tú lo que decidas yo te voy a apoyar. Si tú quieres quedarte en Santiago, yo viajo para allá, te compro una cama, te busco colegio”. Y bueno, en ese entonces yo me iba a quedar de alojada donde unos tíos, que no fue una muy buena experiencia en realidad, pero yo tenía también dos opciones, porque la pasé bastante mal ese año con mi familia, con mis propias familias, entonces la opción era devolverme a Antofagasta como tipo derrotada porque no me había ido bien, pero no en el ámbito deportivo, sino que porque no estaba cómoda donde vivía, o buscaba otra instancia para poder seguir e insistir y quedarme en la selección.
Entonces no se me ocurrió nada más brillante que preguntarle a una amiga de la selección, que ni siquiera era amiga, o sea nos habíamos conocido hace unos cuantos meses y le dije así a calzón quitado, “¿Me puedo ir a vivir contigo?”, y ella me dijo, “Mira, ¿sabes qué? Quédate en mi casa un par de días, conoce a mi familia, y si te gusta te quedas”. ¿Por qué me dijo eso? Porque esa familia era muy, muy humilde, o sea, vivían en una casa de 3×3, eran cuatro hermanos, más los papás, y más encima iba a llegar yo, o sea, a lo mejor ella pensaba que yo ni iba a querer, y que al final ellos como que prácticamente me adoptaron, todo el periodo que yo estuve en Santiago, y yo fui como una hija más para esa familia. Mi amiga se llama Francisca Salvatierra, y ella juega todavía la Liga Nacional en Santiago.
Bueno, para hacértelo un poco más corta, en todo ese periodo, yo fui parte de la Selección Nacional, sudamericano sub15 en Paraguay el 2008, sudamericano sub17 en Santiago 2009, después fuimos a Los Odesur en Colombia, en Medellín en el 2010. Luego de eso fuimos a un premundial, clasificamos al mundial en Estados Unidos. En el mismo año clasificamos directo al mundial en Chile, que fue en Puerto Montt en el 2011. Esa fue toda mi trayectoria en la Selección chilena, y pues bueno, paralelo a eso, yo iba y venía, viajaba, mi mamá se conseguía los proyectos del gore, o sea, yo todo lo que tenía, era con plata en ese tiempo del gore, del fondo del 8%. Todo mi equipamiento, zapatillas, bolso, buzo, calzas, petos, calcetas, todo eso, y además me daban una plata mensual, que yo esa plata se la daba a la familia donde vivía para que compraran mercadería para todos. Pero cuando ya fue el Mundial 2011, jugué el mundial y dije “Ya, esto no da para más”, porque igual me salté toda la adolescencia con mis papás, yo era súper independiente, tomaba mis propias decisiones, a la par con mi amiga íbamos creciendo, ya habían pasado cuatro años, entonces les dije a mis papás que me quería devolver a Antofagasta, aparte quería estudiar, porque claro, nunca iba al liceo, nunca, con suerte daba las pruebas porque pasábamos en giras y al final repetí un año, en tercero medio.
Ahí dije basta, yo quiero estudiar una carrera porque no iba a vivir del basquet, y llegué a estudiar a donde estudiaba antes, que era el Giant School, y bueno, ahí me recibieron con los brazos abiertos, felices de que volviera, porque a todo esto del Liceo de niñas yo me pasé al Giant School, porque me becaron también para que jugara por el colegio cuando estaba en primero medio. Entonces me devolví en el 2011 a Antofagasta y entré a la universidad de Antofagasta. Quería estudiar kinesiología, pero me fue muy mal en la PSU, estudié un semestre de Kinesiología y me salí de la carrera. En ese tiempo yo no tenía idea de qué quería hacer de mi vida, no quería estudiar nada, era como “qué hago”, y como yo era deportista de elite me habían becado, no pagaba nada, y no me dejaron salirme.
Y me llevaron a un tipo orientador y me sentaron y me dijeron, tú tienes que estudiar algo. No te puedes ir de la universidad porque tú ya tienes la beca, y tenía que jugar obligado. Decidí estudiar educación física y bueno, la verdad que la carrera es maravillosa, la disfruté de principio a fin y encontré realmente para lo que era buena, que era para enseñar. Tengo mucha vocación, me encanta enseñar y bueno paralelo a eso me mantuve jugando la infinidad de nacionales universitarios porque siempre clasificábamos todos los años. Me volvieron a llamar de la selección nacional de Basquet para otro proceso, otro entrenador, y era para los Odesur Santiago 2014 y dije “Bueno, voy a ir a probar”. Como yo ya no vivía en Santiago me alojé en el centro de alto rendimiento, fuimos a una gira en Cuba, todo bien, yo iba de titular, y un día antes llegó una chica que jugaba en Italia, la Xiomara Morrison, y para qué decirte, me sequé en banca todo el campeonato, habré jugado unos 3 minutos en todo ese 2014, pero nos ganamos la beca Prodar, que es la beca que da el estado a los deportistas y yo recibí esa plata durante dos años, que en realidad no era mucha pero yo ya había retornado a Antofagasta y esa plata me servía para mí, para la universidad y para mis gastos diarios.
Y así fue como conocí el ciclismo, porque yo vivía en el sector norte y me iba en Bici a la Universidad, y tenía una bici de mountain bike, y le agarré el ritmo y el gustito al pedaleo. Después me compré una bici de ruta muy barata que la encontré como en Yapo una Oxford, muy, muy barata. Aparte en ese tiempo mi papá hacía aguas abiertas en el balneario, de hecho hay un grupo de señora sque ha nadado toda la vida como a las 6 de la mañana
Si las conozco, todas señoras mayores y van todo el año y después toman desayuno
¡Si, y se quedan conversando hasta como las 2! Bueno, mi papá era de ese grupo entonces una señora de ese grupo le dijo a mi papá que había una carrerra en el sector como entre La Portada y La rinconada, y dijo “Mira la Fernanda tiene esa bici, que vaya a competir”, y yo fui muy motivada y gané la carrera.
¿En tu primera carrera?
Si, entonces igual dije “Oye está como llamativo esto de la bici”, y ahí me puse a entrenar más seria en todo esto del ciclismo. A todo esto el ciclismo de ruta es un deporte difícil, es duro, no era lo mismo que el basquet porque yo ahí podía dejar de entrenar por meses e igual después podía jugar un partido, pero en el ciclismo y en todos los deportes de resistencia tú no puedes dejar de entrenar, tienes que ser muy constante, tienes que cuidar la alimentación, el descanso, etc. Eso a mi como que me llamó mucho la atención, la disciplina que yo siempre tuve como que la podía potenciar en este deporte, entonces me puse de cabeza a entrenar, fui a una vuelta femenina, fui a varios nacionales y en un nacional federado tuve medalla de plata en la prueba de contrarreloj que es mi prueba fuerte; es una prueba que tú vas en una bicicleta totalmente diferente a la convencional de ruta, porque es una bicicleta aerodinámica que tú vas como acoplado, y es una prueba contra el tiempo, o sea, gana el que hace menos tiempo.
En ese entonces obtuve la medalla de plata y bueno para mí eso fue un logro muy grande porque pasar de un deporte a otro, y haberme metido en un nacional a nivel federado es un logro muy importante y eso te abría paso a ir a un panamericano. Entonces dije chuta ya representé a Chile en un deporte, y ahora lo voy a representar en otro o sea yo estaba totalmente extasiada y dije “No, esto es lo mío, este es mi deporte, me encanta el ciclismo”. De hecho estuve en España una temporada, me fui durante tres meses a competir en un equipo de segunda división porque mi objetivo era pasar a profesionales, pero no tuve la oportunidad, no se me dio, y me devolví a chile pero gané mucha experiencia. Entrené con ciclistas profesionales que hoy en día corren en el world tour, y se entrenaba a diario. Allá en España es otro mundo, se vive el ciclismo de otra forma, y todo eso lo logré gracias a que mi pareja me pudo sustentar, porque él se fue antes que yo. El estuvo dos años en España y cuando yo quise irme dijo “Ya, ahora es tu turno, te toca”.
Y bueno, aquí viene la transición entre ciclismo de ruta al triatlón, que lo estoy haciendo bastante resumido la verdad. Yo posterior al panamericano me fui a España, y después de España me fui a Argentina a hacer otra temporada, y después de eso tuve bastantes situaciones personales difíciles en donde me hicieron tomar la decisión de no querer hacer más ciclismo, porque a veces el ambiente se puede poner muy tóxico. Yo creo que todos los deportes tienen su lado feo en cuanto a ambiente, pero yo sentí que por ser del norte tuve que esforzarme el triple para poder ir y estar en la selección, porque era como “Y esta de dónde apareció, no puede entrar en la selección sacando a otra que lleva millones de años y que es reconocida”, todo eso me fue sumando a nivel psicológico y en un punto dije “ya no, no quiero más ciclismo, no quiero más bicicleta”, esto en el año 2024.
Igual una experiencia fuerte…
Y no hallé nada más inteligente que volver a jugar basquet, pero estamos hablando de que yo no jugaba hace 10-11 años. Me puse a jugar, me puse a trotar, y juntando estas dos acciones tuve dos fracturas de talón simultáneas, por estrés, y era un dolor insoportable pero yo no entendía por qué me dolían tanto los pies, no sé, yo me subía a la micro y no podía caminar y yo decía “qué raro”, porque era un dolor muy similar a cuando tienes ácido láctico en los músculos, pero en los talones. Pero claro me puse a jugar basquet, me puse a correr 10K de la noche a la mañana, y un día dije “ya, voy a ir al traumatólogo porque me duele mucho”, me mandó a hacer la resonancia y claro, en cada talón fracturas por estrés. Yo debería haber estado en silla de ruedas o sea, así me dijo el traumatólogo, imagínate que me digan eso a mí que no puedo estar quieta en ningún momento. Yo creo que ahí toque fondo, fue difícil.
Esto tenía como para 6 meses o más, y yo a los 4 ya estaba caminando, caminaba en puntitas de pies, pero caminaba, y fue gracias a que encontré un equipo de kinesiólogos tan bueno, que al final la terapia también fue una terapia psicológica, y siempre voy a estar agradecida de los chicos de Vector porque fueron una parte fundamental de mi recuperación. A los 4 meses ya estaba lista para poder hacer un trote suave, cambié igual de traumatólogo, porque literal el me dijo básicamente “olvídate de correr”.
Claro, igual es un contexto súper distinto, tú no puedes llegar y decirle a un deportista de alto rendimiento que toda su vida ha estado ligada al movimiento, al deporte, que se tiene que olvidar de todo.
Claro, y ahí los chicos me despabilaron, y me instaron a seguir haciendo deporte, porque ahora yo quería hacer triatlón. Y ese año debuté, y en una distancia que no es común, porque se suele debutar en distancias más cortas, pero yo ese año debuté en un olímpico, que son 1500 de natación, 40 kms de Bici y 10 de running.
Ah, una cosa poca
Y la verdad que me fue bien, gané mi categoría y en la lista general quedé quinta y nada, estaba feliz, motivada y ahí dije “Esto es lo mío”. Después volví a competir, competí en Valdivia el año pasado y gané mi categoría, y quedé de tercera en la general, y eso es uno de los mayores logros que he tenido en triatlón, en el de acá de Antofagasta también gané mi categoría, en Puerto Varas salí segunda. Ahora actualmente estoy 100% dedica al triatón, porque igual pasé por temas difíciles a nivel laboral, justamente por el tema de los talones, estuve un tiempo en que me dediqué a esto de entrenar sin trabajar, y hacer triatlón. Y bueno en el camino se me han ido sumando muchas cosas positivas, no es como que me regalen las cosas, pero por ejemplo he ido consiguiendo auspicios, Vector es uno de ellos, Center Bike es una tienda que me ha apoyado bastante, he ido consiguiendo cositas de a poco gracias a los resultados que uno va teniendo. Y entonces ese es el objetivo principal que yo tengo ahora en estos momentos, se podría decir que mi objetivo a mediano o largo plazo es pasar a correr en profesionales en triatlón, está la categoría H-Group que es la categoría amateur y la categoría pro o elite, y en las franquicias a pesar de que se corre la misma distancia son carreras totalmente diferentes.
Ellos por ejemplo parten primero, y después partimos nosotros, sobre el trato también es diferente, o sea le pagan los hoteles y las inscripciones a los triatlertas de elite. Mi categoría es 30 a 34 años que es una de las categorías más difíciles a nivel competitivo, porque hay mucho nivel y aun así yo en el ranking nacional estoy segunda y con poquitas carreras. Eso quiere decir que uno va consiguiendo varios podios durante todas las carreras y eso va sumando puntos en el ranking nacional, entonces mi objetivo es poder ganar la mayor cantidad de carreras que pueda y correr en elite lo antes posible.
Me has ido adelantando hartas preguntas que tenía, pero, por ejemplo, el tema del apoyo familiar, que me comentabas ya que tu mamá estuvo súper presente, pero claro después de Santiago y tu experiencia quizás no fue la mejor. ¿Tu consideras que es necesario este apoyo o este entendimiento familiar para poder desarrollar bien una carrera deportiva?
Mira yo creo que la familia es un pilar fundamental para el desarrollo de cualquier deportista, en cualquier disciplina. Pero como yo he pasado por tanto a nivel deportivo, yo diría que si es un pilar fundamental, pero hasta cierto punto, hasta cierta edad. O sea tú ya después de eso cuando ya te independizas, cuando ya eres grande, cuando trabajas, la familia en realidad no importa mucho porque ya las decisiones las tomas tú, ya las cosas te las compras tú, todo sale de tu bolsillo. Entonces al final ese pilar que tenías antes cuando eras adolescente o cuando eras más pequeño es porque claramente tienen que apoyarte, pero también va de la mano con el apoyo económico, entonces hay como dos caras ahí en donde sí importa pero hasta cierto punto.
La otra pregunta que tengo es sobre el apoyo dentro del mundo académico y también del laboral. He conversado con algunas entrevistadas que han vivido las dos caras, por un lado el apoyo y por otro no tanto. Porque tienes que viajar, porque hay dificultades para asistir a clases, porque se hace difícil convalidar un deporte de alto rendimiento con el mundo académico ¿Tú crees que falta proyección y apoyo en el mundo académico y universitario sobre todo para apoyar el desarrollo de los deportistas jóvenes o a los atletas de alto rendimiento?
Mira yo creo que yo tuve mala suerte, tuve mala suerte del hecho de haber repetido porque bueno en esos años los colegios no apoyaban mucho el tema de que tú fuiste deporte de alto rendimiento, de que tenías que viajar, y aparte en ese periodo yo también pequé de ignorante porque nunca me atreví a hacer clases libres. Yo sé que actualmente existen formas de poder estudiar sin ir al colegio, yo hace poco entrenaba a un grupo de chicos de natación y ellos no iban al colegio, iban a dar pruebas libres, y eso ha existido desde hace rato pero yo siempre seguí un conducto regular. Yo en los colegios donde quedé o donde estaba en Santiago no había mucho mucho apoyo, o sea me dejaban dar las pruebas pero igual tenía que cumplir con ciertas horas de clases, pero yo creo que ahora actualmente están todas las herramientas para poder compatibilizar, igual con la tecnología, todo es totalmente diferente. Así que los deportistas ahora tienen herramientas para poder hacerlo. No es que haya un gran porcentaje de estudiantes que lo haga, pero es más masiva la información. A la larga igual te debe pasar la cuenta o sea, vas a dar después la prueba para entrar a la U, e igual llegas con un vacío importante.
Lo otro igual que también abordaste era este tema psicológico que afecta igual a los deportistas. Ahora hay, por ejemplo, psicólogos deportivos que se especializan en esto, pero ¿Tú crees que es importante a medida en que van creciendo, el acompañamiento también de especialistas o de equipos multidisciplinarios que puedan apoyar a los deportistas?
Totalmente, sobre todo ahora en la actualidad que la salud mental está tan deteriorado y no se considera mucho. Imagínate para un deportista de alto rendimiento, que prácticamente todos los días tiene que estar en una constante lucha, primero con el entrenamiento en sí, con la carga del entrenamiento, y a eso sumale también la carga emocional y quiero destacar también que para las mujeres no se considera nunca todo diferente, pero sí nosotros tenemos un ciclo menstrual que la mayoría de los entrenadores varones no considera dentro de los entrenamientos, porque hay cambios hormonales, cambios emocionales, que al final no se tratan con una especialista. En este caso un psicólogo, que puede ser deportivo o de terapia normal, eso pasa la cuenta a la larga y hay que aprender a manejarlo.
Tú estuviste en Santiago, tuviste la oportunidad de viajar a España, pero quería saber un poco ¿Cuál es tu opinión de hacer deporte desde regiones? Porque en regiones igual tiene ciertas complejidades, ya le decías tú que tú has logrado obtener por ejemplo ciertos auspicios ciertos fondos del FNDR del gobierno regional, pero quizás no es la realidad de todos los deportistas ¿Cómo lo ves tú? Que aún existan, por ejemplo, deportistas que tengan que estar haciendo eventos, vendiendo rifas, para poder costear sus carreras deportivas.
Es totalmente difícil, es muy difícil y yo lo viví en carne propia. O sea yo tuve que tomar la decisión radical de irme a vivir a Santiago, porque acá no tenía la oportunidad de poder estar en la selección. O sea, de partida te colocan tajantemente un criterio de que si tú no vives acá tú no puedes participar, eso ya es poner una limitante, y lo otro es que claro yo en el baloncesto obtuve todos esos proyectos del Gore porque en esos años, era todo digamos como a papel, mi mamá llenaba una cantidad de hojas, iba a la superintendencia a catetear. Ahora yo postulé a uno como de triatleta y no me lo aceptaron, me lo rechazo por una cotización que estaba fuera de plazo, o sea todo el curriculum que uno tiene no importa.
Entonces al final ya es problema ser de región, y además que tu propia región te niegue recursos, de qué estamos hablando, o sea, después cuando tú te subes al podio, compartes en tu publicación o se ponen para la foto o te dan un premio como deportista, pero eso no más. Uno no vive del aplauso, todos se suman, pero no vives de la foto.
Esta pregunta tiene un A y un B. Hemos ido abordando algunos aspectos, pero, por ejemplo, tú durante tu carrera deportiva en general, desde los inicios, ¿Alguna vez pensaste “¿Oye, esto no vale la pena”? O ¿Ya es mucho, se acabó, voy a parar?
Créeme que constantemente lo pienso, y lo he pensado durante toda mi trayectoria deportiva. Se me pasa por la cabeza ese pensamiento que al final es un pensamiento negativo y eso yo lo he aprendido con mi psicólogo, hay pensamientos que suman y otros que no suman tanto, y lo único que hay que hacer en esa situación es mirar como en retrospectiva qué es lo que te ha dado, lo que estás haciendo. En este caso yo he dudado millones de veces en seguir hasta en la misma carrera, en la misma competencia he pensado que mierda hago acá, o que no, ya no quiero más esto, pero son puros pensamientos negativos que viven en tu cabeza y que hay que saber controlar. Entonces sí, no te voy a negar que esos pensamientos así vienen y que obviamente si tú no tienes un control emocional, si no tienes un apoyo psicológico, que es muy importante en los deportistas, tomas la decisión que me pasó a mí de bajarme de la bicicleta, y poner más de cualquier tontera y lesionarme porque al final la mente lo es todo. O sea, si tu mente atrae cosas malas el cuerpo reacciona, y te pasa lo que te pasa, que puede ser una lesión o cualquier cosa mala.
Ahora el lado B de la pregunta, lo mismo, pero en positivo ¿Hay algún momento en que hayas dicho “Valió completamente la pena”? Como un valió completamente el sacrificio,
Hay varios momentos en mi vida en donde he dicho eso, y bueno, te puedo decir como específicamente el momento, el último, en donde lo dije, fue cuando terminé mi primer aeromas de 30 kilómetros, que nunca imaginé que lo iba a hacer. Ahí dije vale la pena tocar fondo y seguir un sueño, porque al final eso es lo que a uno lo mueve, los sueños, los objetivos. El haber jugado el mundial, también dije “Lo logré, estoy aquí, en el equipo titular, me consideran la mejor jugadora de la selección chilena en el mundial”, no sé, esas cosas o que logré la medalla en el nacional de ruta, y dije que si, vale la pena, al final, vale la pena todo. Lo que pasas a veces es pellejería, dormir en un colchón, o un lugar que no es tu cama, dormir en el aeropuerto, pasar hambre, frio, que al final lo recuerdas y dices “valió la pena”.
Me queda la última pregunta, y esta es también como más introspectiva. Haciendo ya un balance hacia atrás de tu carrera, si tú pudieras ver a la Fernanda cuando recién estaba iniciando, la que incluso aún no tenía que decidir entre un deporte u otro, ¿Qué te dirías a ti misma, pero con tu experiencia de ahora?
Qué pregunta tan difícil, ¿Qué me diría mí misma en ese entonces?… Que la determinación que pueda llegar a tener va a ser crucial para lograr el objetivo que se proponga, y que a pesar de todo lo que pueda pasar va a cumplir sueños que tengas, aunque sea difícil.












