Con un paso por cheerleader, gimnasia rítmica, artística y atletismo, Leslie Escobar encontraría su verdadero amor deportivo en el 99: el rugby. Siendo una joven madre universitaria, y habiendo tenido ya sus primeros encuentros con la disciplina deportiva un par de años antes, se adentró en un camino que ya no tuvo retorno. Sin imaginarlo, comenzó una trayectoria en la famosa cancha de tierra roja de la Universidad de Antofagasta que la llevaría a ser parte de la primera selección nacional, donde se mantuvo entre el 2004 y el 2012, y que la convirtió en una de las precursoras del rugby femenino en Chile. Hoy, entre maternidad, minería, hockey y el paso de los años, sigue recordando al rugby como uno de los grandes amores de su vida, y asegura nunca alejarse de él.
¿En qué consiste el Rugby femenino en la región de Antofagasta?
Para mí es uno de los deportes más lindos en los cuales he estado. He pasado por hartos deportes, pero el rugby creo que es uno de los pocos deportes que es un deporte familiar, donde de verdad uno encuentra amistad. No digo que en otro deporte no exista, pero siento que en este hay como más fraternidad, más lealtad, más amistad y que va muy asociado también al juego, al contacto.
Yo te puedo decir que mis grandes amigas son del rugby. Hemos vivido un proceso desde que éramos estudiantes, cuando no había rugby en la región, hemos sido madres puntas y hemos ido evolucionando con el deporte a través del tiempo hasta el día de hoy. Antes éramos, no sé, cuatro equipos que jugábamos a nivel nacional. Antofagasta, Copiapó, La Serena y Temuco, y eso era lo que había; actualmente el rugby ha crecido enormemente, y tenemos campeonatos tanto de la región, interregionales, nacionales y hasta equipos en Rapa Nui. Entonces es muy bonito haber sido parte de ese desarrollo, tanto en la región como en el país.
¿Cómo has visto tú este desarrollo del rugby en la región? Hablábamos recién de que en Chile a nivel nacional ha ido creciendo, pero enfocándolo específicamente en la región.
Yo inicié en el año 99, por ahí. No empecé tan chiquitita, empecé a los 20 años cuando había entrado a la Universidad. De hecho, justo había sido mamá y en ese año después ingresé al rugby. Y de ahí hasta el día de hoy se formaron bastantes equipos, y hemos tenido grandes deportistas de elite. Hace poco se fue un jugador también a jugar a Canadá. Tenemos varios jugadores que se están preparando en el CEFAR, que es como centro de alto rendimiento de la región y en todas sus categorías. Entonces, creo que es muy importante… O sea, ha sido muy importante el crecimiento del rugby en la región y hay que seguirlo potenciando.
Yo creo que desde que perdimos la administración de la cancha de las Almejas nos quitaron el lugar para poder desarrollarnos. Entonces, los clubes adultos han tenido igual un… ¿Cómo podría decirlo? Una disminución en lo que es el desarrollo del rugby, porque no tenemos un lugar como era anteriormente la cancha. Hoy la usamos, pero se comparte con otras disciplinas, es un poquito más restringido, y la pandemia también generó algunos inconvenientes. Y de hecho, la cancha de las Almejas era un punto estratégico y ahí se daba muy bonito que en ningún lugar está donde todos los clubes entrenan en un mismo lugar y más encima, a la orilla de la playa.
Si recuerdo, iban las familias completas…
Si, porque, por ejemplo, en Santiago tú tienes los clubes y cada uno entrena en su cancha. Acá entrenábamos todos los clubes, Oldlion, Coyotes, Antapacay, estaban los cuervos también, algunos incluso venían de Calama, Tocopilla también, se estuvieron hasta formando equipos en Taltal. Los femeninos también, cada club masculino de rugby que había en la región sacó su rama femenina Entonces, fue exponencial el crecimiento del rugby hasta hace muy poco. Ahora, yo creo que se ha potenciado más el femenino que el masculino en este último tiempo. Pero sería ideal que nosotros contáramos con esa cancha como antes. Yo creo que es como un tesoro que nos quitaron, que ojalá vuelva.
En el último tiempo el rugby femenino es el que ha ido sacando más la cara por este deporte y también ha tenido un crecimiento muy exponencial. Sabemos que en todos los deportes pasa, en algunos más que otros, que se tiende a asociar que hay deportes que son más femeninos y deportes que son más masculinos.Pero el rugby agarró vuelo y hoy día tiene muchas jugadoras, hay muchos clubes que están pendientes de entrenar a sus jugadoras, de ir a competir ¿Cómo crees tú que se da este salto?
Yo creo que es un trabajo que se sembró en algún momento y actualmente lo hemos ido cosechando. Yo tengo compañeras de mi club con las que iniciamos y ellas trabajan duramente también en el directorio de la Federación de rugby de Chile, tanto en el área del coach como de directiva, como manager, para poder ir generando instancias y oportunidades para las jugadoras que tengan el potencial para desarrollarse en el rugby. además, cada club hace su trabajo y empieza a hacer estos llamados, así como invitar gente que es boca a boca como uno dice, y sirve bastante. Entonces yo creo que cuando una mujer llega al rugby después no se quiere ir, como me pasó a mí
¿Y qué crees que cambió? ¿Qué hizo ese cambio de chip en las mujeres en general?
En mujeres, en mi opinión yo creo que es creer en uno, creer que somos capaces de hacer cualquier cosa que nos propongamos, que cualquier cosa no está creada para que sea un sesgo que sea femenino o masculino, o por un tema de género, sino que yo creo que todos somos capaces de hacer cualquier actividad, cualquier profesión siempre que nos propongamos ese objetivo y que nos guste, nos apasione lo que vamos a hacer. Y más encima si te entregan las oportunidades del lugar donde hacerlo, hay que hacerlo. Yo fui cheerleader, hice gimnasia rítmica, gimnasia artística, atletismo, pero cuando conocí el rugby no me pude desligar de él. En la actualidad yo estoy jugando más hockey, pero por un tema laboral porque uno para el rugby igual tiene que estar al 100% entrenada, si uno no se quiere lesionar. Por ejemplo, mi cabeza funciona como de alto rendimiento, pero mi cuerpo ya no es de alto rendimiento ya no, tampoco entreno como entrenaba antes.
Entonces es complejo sacar ese chip y el trabajo igual es una responsabilidad que uno tiene, porque uno no vive del rugby. Ojalá se pudiera, ojalá, pero tengo que cuidarme para mi trabajo y también porque los años pasan y mi cuerpo ya no está igual que antes, entonces dije “Ya el hockey para mí es menos invasivo”, pero también trato de estar en el rugby lo más que puedo sí, porque el rugby igual es un deporte que es de alto contacto y de alto impacto, o sea las posibilidades de una lesión incluso en alguien que entrena y se prepara es casi partido a partido. Entonces, yo por ejemplo trabajo en un sistema de turnos también, entonces no es lo mismo entrenar en un gimnasio que entrenar el contacto todas las semanas y a veces también uno tiene responsabilidades. Yo tengo mis responsabilidades como mamá, hoy ya le dedico más tiempo mi hijo, es muy deportista también, salió futbolero, pero también es rugbista, entonces mis tiempos ya los derivo un poquito más a él porque entrena de lunes a viernes, juega sábados y domingos, está igual el colegio, y como me voy una semana, ya la semana que estoy acá no me dan tanto los tiempos como antes. Así que es súper de primera línea eso de ir a apoyar a tu familia, ir a la cancha, y eso es lo bonito, y eso es lo que te da el rugby. Yo tengo a mi amiga y fuimos mamás en el proceso, iban los maridos de nosotros, tengo mis recuerdos, y digo pucha que rico que las jugadoras que hay en la actualidad, en la región y en nuestro país en el fondo tengan las herramientas que nosotros en algún momento no tuvimos, y siento que el pilar de todo eso fueron los inicios que nosotras tuvimos, cómo trabajamos, cómo fueron entrando más recursos para que las jugadoras se pudieran entrenar, potenciar, porque eso también es súper importante y como muchas de nosotras, y mis compañeras que siguen trabajando en esto es porque el deporte les apasiona o sea, no fue que jugaron y se fueron, sino que ellas quieren seguir construyendo y que el rugby siga creciendo, y también el rugby femenino.
Eso para mí es súper valioso, nosotros jugamos y fuimos parte de la historia. Jugamos con el Seven en Serena para ir al primer sudamericano que fue en el 2004, en Venezuela. Ahí el Rugby se hizo deporte olímpico, y tenía que tener un equipo femenino y uno masculino, ahí entramos las mujeres y se empezó a potenciar el rugby, empezaron a entrar recursos. Me acuerdo que éramos 12 jugadoras seleccionadas, y 8 éramos de Antofagasta. El Gato Kasic (Juan Carlos Kasic, fundador de la Academia y el equipo juvenil de Old Lions, el equipo juvenil del Colegio San Luis en 1983) fue parte de ese proceso también, él siempre también nos acompañó, porque repito, éramos 8 de Antofagasta imagínate, y nos mantuvimos varias. Yo jugué hasta la selección del año 2004 al 2012, todo el año era un proceso, pero estuve todo ese tiempo en la selección y cuando fui mamá de mi hijo, el que tiene 12 años, ahí salí.
Yo fui de hecho al único viaje que hemos ido como selección a Estados Unidos, porque casi todos son en Sudamérica, y nosotros fuimos al mundial de seven, porque estábamos en una categoría que estaba más abajo, pero jugamos con Japón, China, Alemania, entonces igual tuvimos una bonita experiencia, y este crecimiento se mantuvo harto tiempo, porque el rugby también fue creciendo a nivel nacional. Pero tenemos varias jugadas desde acá ahora, por ejemplo, en mi club está la Fabiola, la Annais, también hay algunas de Arúa, algunas chicas de Old Lions, y es rico que podamos tener representantes de la región en nuestra selección, que les yendo bien. Y ahora ellas tienen una preparación yo diría que mucho mejor a la que teníamos antiguamente nosotras, antes nos hacían unas preselecciones, y entrenábamos independiente del nivel, porque había nivel bajo, nivel alto, jugábamos todas contra todas. Hoy ha ido evolucionando eso por zonas, por el nivel de juego compiten, en la región y después van al nacional los clubes que clasifican, y eso yo creo que ha ido potenciando bastante el rugby, entonces hay que seguir trabajando para que tengamos más seleccionados en la región
Imagina que éramos ocho de un solo club, ocho. Ahora tenemos dos de un club, unas tres de otro club, unas dos de otro club, pero imagínate si tenemos ese nivel de jugadoras y le entregamos más herramientas más jugadoras vamos a tener.
De hecho, el otro punto que quería tocar en esta entrevista era justamente el tema de las herramientas. Sabemos los recursos son súper limitados y esto no solamente pasa en Chile, a nivel mundial los propios deportistas, las propias mujeres buscan sus auspiciadores, hacen bingos, rifas, eventos, para poder costear entrenamientos, viajes, uniformes, ¿Cómo has visto tú esta situación? Porque tú misma comentabas hace un rato que no se vive del rugby, a menos que seas casi un deportista olímpico, no se vive 100% del deporte. ¿Cómo ves que eso afecta al desarrollo del deporte y especialmente del rugby en la región, en que tenemos buenos exponentes pero que de repente no están las lucas?
O sea, tú te das cuenta cuando vas afuera, porque a veces uno acá en su universo no se da cuenta, pero por ejemplo voy a hablar de mi tiempo. Nosotras estudiábamos o trabajábamos y jugábamos al rugby, entonces eso hace que nosotros no seamos profesionales en el deporte que nosotros tenemos, porque no le podemos dar el 100% a la disciplina del entrenamiento, el descanso, la alimentación, porque tenemos que trabajar, porque tenemos que estudiar y además el deporte. En cambio, afuera las jugadoras no sé, en Brasil, ellas eran a nivel Sudamericano, tenían un muy buen nivel, pero ellas invirtieron en entrenadores de afuera, se dedicaron 100% al rugby, no trabajaban y hoy en día están jugando a nivel mundial. Entonces es lo que se ve, yo creo que es súper importante el financiamiento que pueda tener un jugador, o sea que tenga la tranquilidad y a lo mejor dedicarse 100% a su deporte, yo sé que ahora las niñas tienen más apoyo económico que el que teníamos nosotras en nuestro tiempo. Antiguamente teníamos un preseleccionado, un llamado a la selección en Santiago y teníamos que financiarnos desde Antofagasta a Santiago y de vuelta, y además nuestra estadía. Después cuando viajábamos afuera, ahí recién la federación corría con los gatos, hoy en la actualidad las niñas llegan a hotel, sé que les pagan los pasajes, tienen los centros de alto rendimiento de la región, y creo que eso es fundamental para el desarrollo de los deportistas y yo creo que eso es donde quizá el Ministerio del Deporte debería abrir ojo y darle más financiamiento a los centros deportivos regionales y a las federaciones. Si estamos teniendo resultados, y quieren mejores resultados como dicen, hay que soltar.
Imagínate cuando yo fui en 2004 a Venezuela, yo andaba consiguiéndome un auspicio para sacar mi pasaporte por ejemplo, y me recuerdo que un club deportivo social me dio la plata para yo sacar la plata y me dijeron así como “Si te puedes poner un gorrito, te sacan la foto y la mandas” y eso fue lo único que me pidieron, de hecho yo estaba agradecidísima de eso, y de que me pasaron el gorrito, me sacaron y la foto y se las mandé como en agradecimiento del apoyo, y seguramente después la comparten en su revista interna o no sé, pero eso ya fue en el año 2004. Ha habido una evolución en el apoyo que hoy tiene los jugadores, ya se van en avión, tienen hotel, tienen más entrenamientos, porque tú sabes que Chile igual es un país complejo, porque es largo, por su geografía y a veces es difícil que los clubes lleguen. Entonces hoy eso yo creo que se ha se ha cortado un poquito y los jugadores tienen más herramientas, pero si tienen más sería mucho mejor, o sea siempre yo creo que al deporte le va a faltar una inyección de recursos para los deportistas.
Igual las redes sociales hoy día cumplen una visión bien importante, de generar comunidades, de poder visibilizar más rápido. Antes se dependía un poco más como de la tele, de la radio, del diario, hoy en día los clubes tienen sus propias redes sociales y van mostrando lo que hacen, los llamados, las convocatorias, y eso hace que el deporte también sea más conocido y potencian que se puedan conseguir nuevos auspicios, nuevos fondos.
Si considerablemente, ahora por ejemplo yo creo que donde todos los clubes acá en la región tenemos que poner ojo y darle importancia son las escuelitas de rugby porque hay un trabajo importante. Uno tiene que sembrar para cosechar y de ahí es donde nosotros vamos a sacar rugby. Para mí es super lindo ver ahora a mi hijo camino en la cancha, los hijos de mi amigas también, y hoy día está jugando ya en la M14 entonces uno los ve y algunos son más chiquitos, pero eso es super rico, es como bonito, jugamos nosotros y ahora nuestros hijos, están jugando mujeres y hombres. La escuelita es super importante, por ejemplo los club hicieron algo muy bonito acá en Antofagasta, la categoría de M14 tenía muy poquitos niños, entonces no podían competir como clubes. Ahora hicieron un seleccionado de M14 de acá de Antofagasta para potenciar esa categoría, entonces jugaron Old Lion, Garumas, Coyotes, Arúa, estaban todos los clubes juntos y tienen un niñito creo que de Tocopilla, y a veces viene Taltal.
En Mejillones igual hubo un tiempo en que se hizo una escuelita de Rugby, Antapacay la tenía.
Es que ir uniendo comunidades dentro de la misma región, juntar equipos de Tocopilla, de Taltal, de Mejillones, de Calama, hay que hacerlo, hay que ir a los barrios para que la gente conozca el rugby. Ahora igual hay clubes que hacen clínicas en los liceos, en los colegios y eso ha servido para potenciar el rugby, traer más gente, que conozcan el deporte, que entiendan la diferencia entre el Rugby y el futbol americano, porque mucha gente no sabe y piensan que es como lo mismo y no, porque el futbol americano se juega por yardas, con protección, y el rugby se juega así nomás, con la polera, las zapatillas, a lo más un protector bucal.
Hemos hablado harto del deporte, pero hay otra parte que es importante, y es conocer quien es Leslie fuera del deporte, obviamente mujer, deportista, mamá, trabajadora. ¿Pero cómo te defines tú, en la actualidad?
Me defino como una persona como bien buena de corazón, como una persona perseverante, creo que soy muy perseverante, que nunca me quedo así como quieta, en el sentido de que siempre busco ir un poquito más allá y buscar mi lugar de felicidad, siempre. O sea, me gusta estar en lugares donde me sienta feliz, hacer cosas que me hagan feliz, me gusta mucho ayudar a las personas, compartir mis conocimientos con los demás. Siempre me ha gustado mucho porque creo que mientras todos seamos mejores, el mundo va a ser mejor. Entonces siempre, como me dijo una vez un entrenador, lo bueno se comparte. Yo soy muy sociable también, me encanta sociabilizar, de hecho siempre supe que era sociable pero desde que entré al mundo minero he participado de muchas actividades que siento que me hicieron saber que eso me gustaba más todavía, el enseñar, el educar, el hacerlo con mucho cariño. No solo participo así en el deporte, por ejemplo, trabajo en mantenimiento y eso para mí ha sido un desafío super grande, me gustan los desafíos porque es un área en la cual yo no tengo estudios para eso, yo de profesión soy ecólogo marino entonces no tienen nada que ver con el mantenimiento
¡Son cosas súper opuestas!
Súper diferentes, entonces ahí también entre a la parte como social, cultural, como el jet set digo yo del mundo minero, participando de una comunidad que se llama mineras, y eso me ha permitido conocer muchas cosas, sobre todo del tema de los programas STEM como el woman in mining, y a los networkings con empresarias de la región, los congresos de mujeres, hace poco estuve en el programa impulsa 4.0 donde participé con el Liceo de Taltal, el José Miguel Quiroz, como mentora de un proyecto de innovación y tecnología, entonces esas cosas también te enriquecen mucho. De hecho, a mí lo que me llamó la atención es que ellos no conocían la metalurgia, entonces fue un desafío lo que estaban haciendo y trabajamos en el proyecto de recuperación y recirculación del agua para maximizar el recurso hídrico, como la miniatura de lo que ya tenemos, y los niños ahí excelentes. Igual hicimos un trabajo en comunidad, de mineras con historias de vida donde nosotros vamos a los distintos liceos de la región y exponemos nuestras historias de vida para que los niños vean o conozcan un poquito de todo esto, vean o conozcan un poquito que es todo un camino, que no todo es fácil. Todos hemos tenido distintas realidades, pero sin embargo podemos tener como cumplir nuestro objetivo, independiente de todas las piedras que tengamos en el camino, siendo perseverantes, siendo disciplinados, con recursos o sin recursos, uno puede lograr lo que quieras hacer entonces eso es super bonito. Somos varias mineras las que trabajamos con terceros y cuartos medios y es gratificante entregar esa experiencia, y mostrar también el mundo.
Tú ya me habías adelantado que desde pequeña el deporte estuvo ligado a tu vida, que antes practicaste varias disciplinas y que llegaste al rugby en la universidad, pero ¿Cómo llegaste específicamente? ¿Cómo fue ese salto a practicar definitivamente el deporte y que después te llevó a ser seleccionada nacional?
Yo estudié en el Andrés Sabella, y tenía varios compañeros que empezaron a entrenar rugby. Yo iba a mirar los entrenamientos, entonces ahí yo aprendí a dar pases, daba pases y entrenaban en el balneario me acuerdo. Después esto fue no sé, cuarto medio y después entre la universidad, y ya en la universidad había varias niñas que tenían pololos del rugby y se les ocurrió formar el equipo, ahí empezaron a entrenar en la universidad y ahí nos empezaron a entrenar a nosotras. En ese tiempo jugábamos rugby 15, se inició el equipo de la universidad de Antofagasta, pero éramos como un taller la verdad, no teníamos más ramas porque no teníamos con quien competir acá en Antofagasta, de hecho, nuestros jugadores tenían oponentes imaginarios, competíamos con los juveniles del Sabella, había por ahí algún encuentro para tener un poquito de roce hasta que empezamos a jugar con contrincantes, pero así iniciamos en el rugby. De hecho, yo a la universidad iba a entrar con beca deportiva pero al final no porque fui mamá justo cuando entré, entonces no quise usar la beca tampoco porque me alcanzaba para estudiar lo que quería. Y bueno, después me dijeron “vamos a hacer un equipo femenino”, y ahí yo me metí altiro y fue un punto de no retorno, de ahí no me moví más. Una de las cosas que ninguno de los equipos femeninos yo creo ha vivido es que jugábamos en tierra roja, entonces vivíamos llenas de heridas, de rasmillones y cuando nos tocaba jugar en los primeros nacionales, que eran en La Serena, jugábamos en pasto entonces a nosotros era así como que teníamos casi un acolchadito, era como jugar en una colchoneta, entonces eso también nos favoreció harto. Fuimos campeonas nacionales durante hartos años.
¿Y el recibimiento familiar de esta decisión cómo fue?
Mira a veces me retaban un poco, que porque andaba con las rodillas rasmilladas, que moretones, pero siempre era como ¿Cómo te fue, te fue bien? Pero siempre me fueron a ver cuando podían, porque a veces igual jugaba afuera, en otra ciudad. Yo estuve en mi club hasta el 2008 que tuve una lesión grave, me fracturé la tibia y el peroné, con un tacle sin balón más encima. Me acuerdo que estaba en un nacional, y tuve que dejar el rugby un año, y ese mismo día me habían convocado a un sudamericano en Río. Yo le decía al entrenador que nunca me había fracturado antes, y me decía “Hija, no vas a poder jugar”, yo juraba de guata que dos meses y listo, y no, no fue así. No fue fractura expuesta porque tenía buena musculatura, entonces ahí tuve que estar un año, me operaron, viajé de urgencia a Antofagasta y ahí estuve un año sin jugar rugby. Pero cuando me dieron el alta, volví altiro a jugar, porque me invitaron a entrenar con la universidad de Chile un día, y después mi club me invitó a Jugar a La Serena, y yo les dije “Oye pero no he jugado, vengo saliendo de la lesión, pero puedo estar en banca”, y justo una compañera se lesionó y tuve que entrar altiro, pero jugué bien. Después ese año me fui a vivir a Santiago, ahí justamente también formamos el Club del Estadio Francés femenino y también fuimos campeones por ahí por el 2010 al 2012. De ahí me vine porque estaba embarazada de mi hijo que nació el 2013, de hecho, estaba haciendo la pretemporal el año 2013 cuando me enteré que estaba embarazada. Pero mi momento más triste fue cuando no pude jugar rugby, imagínate, yo podía llegar atrasada a un laboratorio pero a mi entrenamiento jamás, llegaba como media hora antes a entrenar, sagrado y después llegaba atrasada al laboratorio en la U (Ríe)
Ya me has adelantado un poco de la respuesta a la siguiente pregunta, pero cuéntame un poco, ¿Qué crees tú que es lo que falta o cuáles son los desafíos que tiene actualmente el rugby femenino en Antofagasta?
Yo creo que tener un lugar definitivo para que los jugadores se puedan desarrollar, que ojalá la región inyecte más recursos para los deportistas porque hoy en la actualidad yo veo y tenemos mucho fútbol, y abarca toda la región, entonces todas las canchas están ocupadas por fútbol. Yo creo que sería bueno quizá dejar esta cancha para los deportes un poquito menos conocidos, no sé, el fútbol americano, rugby, otras disciplinas, el hockey también. Porque ya el fútbol está ocupando todas las canchas de la ciudad y de la región, pero yo creo que es importante diversificar, y quizás también si entregan recursos vamos a poder capacitar más a jugadores, a entrenadores, árbitros, porque ellos son fundamentales en el desarrollo de nuestro deporte.
Capacitar también a los jugadores, eso yo creo que nos entregaría algo muy rico para que nosotros podamos seguir creciendo en el rugby. Es fundamental desde aprender desde cómo comer, cómo caerse, la recuperación muscular que haya una inversión. Nosotros acabamos aprendiendo, así como ensayo y error básicamente, que haya una inversión real y cuando tengamos deportistas de alto rendimiento que ellos se puedan dedicar 100% su deporte, porque si queremos resultados yo creo que hay que invertir. Si yo quiero un buen zapato para que me dure toda la vida tengo que comprarme zapatos buenos, de calidad, entonces tenemos que construir deportistas de calidad, pero eso no depende solo del deportista sino que depende en lo que es la disciplina en eso, pero si tienes que tener los recursos para poder hacer tu deporte con tranquilidad, para alimentarse bien, como hablábamos recién, para tener un descanso como corresponde y aprender no solo lo que es práctico, porque también a veces hay mucha teoría del deporte que uno no tiene ni tiempo para ver, como las reglas del juego. Entonces eso, yo creo que eso con una inyección de recursos y un lugar establecido para los deportes, porque hoy en día no tenemos mucho espacio para desarrollarnos, creo que la región nos haría un favor con eso, y en realidad un favor no solo a los deportes no muy conocidos, sino que a sus ciudadanos que tienen otras preferencias deportivas.
Me van quedando ya las últimas dos preguntas, y es saber si tú, en algún momento de tu trayectoria en el rugby, te has cuestionado ¿Qué estoy haciendo acá? O que sientas que no está valiendo la pena.
Mira, jamás pensé que estaba haciendo algo o que ese no era mi lugar, jamás, porque siempre ha sido mi lugar de felicidad máxima y te diría que, jugando un partido, perdiendo, lesionada, yo creo que es donde yo vivo las experiencias más lindas y enriquecedoras de mi vida. Y por eso yo creo que amo este deporte, por ejemplo, a mí me gusta el hockey, me gusta andar en bicicleta, pero nada me ha apasionado ni he amado tanto como el rugby, nada, nada. Y de hecho yo vendí bebidas para viajar, trabajé para juntar mis lucas para viajar, me lesioné, dormíamos mal, comíamos mal, pasamos frío, teníamos muy poquitos recursos, pero después yo cuando después desde el año 2004-2012 yo me vi en las Vegas dije “Este es mi premio, me voy tranquila”. Y gracias al rugby es que he viajado a todos lados, entonces jamás me voy a arrepentir, jamás, siempre fue mi lugar y creo que lo vas a seguir siendo. Es el único deporte donde yo voy y me siento como en mi casa.
Si tú pudieras ver a la Leslie chica, a esa Leslie Niña, y hablarle con la experiencia que tienes hoy ¿Qué le dirías?
¡Que entre a jugar altiro! Yo imagínate, empecé a los 20 años, hubiese empezado quizá desde una escuelita, por eso te digo lo importante de que conozcan el deporte en la región, que conozcan el rugby, alomejor cuando yo era chica alomejor ya existía acá, quizá no para mujeres, pero ya existía. Yo entrené una escuelita y tenía niños de 3 a 7 años, y tenía varios niños del espectro autista, con TDH, con un montón de cosas, y para mí también fue un desafío porque jugaba con ellos, y al final logré poder entrenar con ellos, y he visto su evolución en el deporte. Lo bueno es que el rugby también es un deportivo súper inclusivo, aquí puede jugar el gordo, el flaco, el chico, el alto, como sea, ahí da lo mismo. No hay una restricción en eso, o sea hay rugby para personas con discapacidad, hay niños con síndrome de down que también juegan rugby, entonces igual eso es bueno, que sea un deporte inclusivo porque no en todos los deportes se da eso, es bonito ver esa diversidad también que al final todos se pueden hacer parte, si te gusta te puedes sumar. Es como bien cliché, pero el rugby es el estilo de vida que tenemos muchas personas acá en la región, es un deporte de corazón, para mí es como el amor de mi vida, vamos a decir ya, tengo el amor de mi vida de hombre, de hijos, del deporte.












