El furor por el álbum Panini del Mundial 2026 se convirtió en la excusa perfecta para que políticos mezclen entretenimiento familiar con reclutamiento de adherentes en plena vía pública.
Lo que a simple vista parecía una simpática actividad para que los vecinos de Antofagasta intercambiaran sus láminas repetidas del álbum del Mundial 2026, terminó revelando una dimensión política que pocos quisieron nombrar en voz alta: el diputado Fabián Ossandón organizó el pasado 13 de junio una cambiatón masiva en Antofagasta, y entre los rostros que lo acompañaron estuvo el ex candidato presidencial del Partido de la Gente, Franco Parisi, figura que pese a su errática trayectoria política mantiene una base de simpatizantes fieles y que habría aprovechado el evento para contactar potenciales militantes y adherentes.
El Escenario Perfecto para Hacer Política sin Parecerlo
La fórmula es tan efectiva como difícil de criticar públicamente: convocar una actividad gratuita, familiar, ligada a uno de los fenómenos de masas más grandes del año el álbum Panini del Mundial 2026 tiene 980 láminas y 48 selecciones, rompió todos los récords de venta en Chile y generó filas de decenas de personas desde el primer día y colocarse al centro de la foto como organizador y anfitrión.
El evento convocado por Ossandón reunió a decenas de vecinos, niños y familias en una jornada aparentemente inocua. Sin embargo, la presencia de Franco Parisi es algo más parecido a un acto de reclutamiento político que a una actividad comunitaria espontánea.
El Manual del Populismo Mundialero
El diputado Ossandón realizó la convocatoria a través de sus redes personales, aprovechando el peso de su cargo como respaldo institucional. El mecanismo es conocido: bajo un costo político prácticamente nulo, se obtiene una alta exposición mediática y, al mismo tiempo, la posibilidad de captar simpatizantes en un contexto que no despierta sospechas de reclutamiento.
Parisi: El Regreso por la Puerta de las Láminas
La presencia de Franco Parisi en el evento añade una capa adicional de complejidad al análisis. El fundador del Partido de la Gente, que en la elección presidencial de 2025 volvió a instalarse como una figura competitiva con una votación relevante a nivel nacional, parece encontrar en actividades como las cambiatones un escenario especialmente útil para reconectar con una base social que se siente distante de la política tradicional: familias de clase media, jóvenes y trabajadores que se mueven más por cercanía, utilidad y presencia territorial que por militancia o ideología.
Ganar un simpatizante en una cambiatón cuesta exactamente lo mismo que ganar uno en un acto político formal: nada. Pero la imagen es radicalmente distinta.
La Pregunta que Nadie Hace
El periodismo tiene la obligación de plantear lo que la comodidad del momento mundialero invita a ignorar: ¿cuándo termina el servicio comunitario y cuándo empieza la campaña?
Cuando un diputado organiza una cambiatón, lo pone en su currículum de gestión. Cuando un ex candidato presidencial aparece en esa misma actividad captando adherentes, el evento deja de ser una reunión de coleccionistas y se convierte en algo que merece, al menos, ser nombrado por su nombre real.











