CRÓNICAVisto 1815 veces — 20 julio 2026

Un ejemplar juvenil de ballena jorobada fue hallado varado en la playa Hornitos, comuna de Mejillones, tras quedar completamente enmallado en redes de pesca, lo que finalmente provocó su muerte. Según estimaciones preliminares, el cetáceo llevaba fallecido al menos cinco días al momento de su hallazgo, evidenciando el grave impacto de este tipo de artes de pesca sobre la fauna marina de la zona.

El animal quedó atrapado en una red de pared utilizada para la captura de albacora, que se instala varias millas mar adentro y puede alcanzar varios cientos de metros de longitud por paño. Este sistema de pesca, de amplia cobertura horizontal, incrementa el riesgo de interacción y enmalle de especies no objetivo, como ballenas y otros grandes mamíferos marinos.

De acuerdo con antecedentes recopilados, este tipo de faenas es realizado por embarcaciones menores provenientes principalmente del sur del país, con una flota que supera las 80 lanchas operando de manera regular en el área. Asimismo, no se descarta la eventual presencia y operación de embarcaciones pesqueras extranjeras, lo que complejiza la fiscalización y el seguimiento de estas actividades en el borde costero y el mar territorial cercano a Hornitos.

La situación ha reavivado las preocupaciones de científicos, organizaciones ambientales y comunidades costeras respecto al impacto de las redes de pared en ecosistemas altamente sensibles y en especies protegidas, instalando nuevamente el debate sobre la necesidad de fortalecer la regulación, la vigilancia y la adopción de prácticas de pesca más selectivas y sostenibles en el norte de Chile.

Uno de los primeros equipos en llegar al lugar y evaluar la situación fue el Centro de Investigación y Fomento de Actividades Marinas de Conservación (CIFAMAC), cuyos profesionales lograron identificar el tipo de red que atrapó al animal, correspondiendo a redes de pared utilizadas para la captura de albacora. La organización anunció que continuará investigando la procedencia de este arte de pesca, así como las circunstancias en que se habría producido el enmalle, con el objetivo de aportar antecedentes concretos sobre las amenazas que enfrentan los cetáceos en la zona.

CIFAMAC trabaja desde hace años en la conservación y difusión de la biodiversidad marina de la bahía de Mejillones, un ecosistema que alberga una rica variedad de especies emblemáticas como ballenas, delfines, pingüinos, lobos marinos, tortugas marinas y numerosas aves marinas. La bahía es un área clave de alimentación y uso de hábitat para estas especies, razón por la cual la organización insiste en la necesidad de protegerla frente a actividades humanas que ponen en riesgo su equilibrio ecológico.

La labor del centro se sustenta en tres pilares: investigación, educación ambiental y monitoreo del ecosistema. En el ámbito científico, CIFAMAC desarrolla proyectos orientados a conocer la abundancia, distribución y uso del hábitat de distintas especies de cetáceos en la bahía de Mejillones, analizando de qué manera las amenazas de origen humano —como la pesca con redes de gran extensión, el tráfico marítimo y la contaminación— afectan su bienestar. En paralelo, la organización realiza charlas y talleres sobre cetáceos y problemáticas como la basura marina en escuelas de Mejillones, además de capacitar a pescadores y operadores turísticos en buenas prácticas para la observación responsable de fauna marina e identificación de especies.

A este trabajo se suma un proyecto de monitoreo oceanográfico que CIFAMAC impulsa en la bahía, mediante la instalación de tres sensores a distintas profundidades, los cuales desde mayo de este año han registrado variaciones sostenidas de temperatura en la columna de agua. Según la entidad, estos datos son fundamentales para comprender los cambios que está experimentando el ecosistema marino local y su posible relación con la presencia, rutas de desplazamiento y comportamiento de especies como la ballena jorobada, especialmente en un escenario de eventos extremos y presión creciente por actividades humanas.

El financiamiento de estos sensores cuenta con el respaldo de Copec, hasta ahora la única empresa que está colaborando económicamente con la instalación y mantención del sistema de monitoreo. Desde CIFAMAC valoran este apoyo, pero subrayan que se requiere un compromiso más amplio del sector privado y de las autoridades para asegurar la continuidad de los estudios y la implementación de medidas efectivas que reduzcan el riesgo de nuevos enmalles y varamientos de cetáceos en la zona.

La muerte de este ejemplar juvenil en Hornitos vuelve a poner sobre la mesa la urgencia de fortalecer la regulación y la fiscalización de las artes de pesca que operan frente a Mejillones, así como de reforzar las campañas de educación y las alianzas público–privadas orientadas a preservar la biodiversidad marina de uno de los enclaves ecológicos más importantes del norte de Chile.

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