CULTURAVisto 467 veces — 29 octubre 2026

Usuarios de Sorenial participaron en la creación de una obra colectiva junto a Color Habitante, en un proyecto financiado por el Fondart Regional que busca fortalecer habilidades, fomentar la participación comunitaria y abrir oportunidades de desarrollo artístico y laboral.

Con una ceremonia de cierre del taller y la presentación de un mural, de la técnica del arte del mosaico, instalado en Playa Trocadero, en Antofagasta, la institución Sorenial y Color Habitante finalizaron la segunda etapa del proyecto “El arte como herramienta de inclusión”, una iniciativa que durante diez meses promovió el aprendizaje artístico y el desarrollo de habilidades en personas adultas con discapacidad física e intelectual.

El proyecto, liderado por las talleristas Conie Dubó, María Ignacia Alfaro y Viviana Sandoval de Color Habitante, junto al equipo interdisciplinario de Sorenial, contó con financiamiento del Fondart Regional, a través de la Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Su objetivo fue avanzar desde el aprendizaje de la técnica del arte del mosaico hacia una experiencia de creación colectiva, que permitiera a los participantes llevar sus trabajos más allá del espacio del taller y compartirlos con toda la comunidad.

Durante el proceso, los usuarios elaboraron distintos productos artísticos y utilitarios, como maceteros, bandejas y otras piezas decorativas. Paralelamente, trabajaron en la confección de un mural que hoy forma parte del espacio público de Playa Trocadero, convirtiéndose en una obra que permite visibilizar sus capacidades y reconocer su participación en la vida cultural de la ciudad.

Una metodología adaptada para aprender y crear

Uno de los principales desafíos del proyecto fue adaptar la enseñanza del mosaico a las características y necesidades de los participantes. Para ello, Color Habitante desarrolló nuevas metodologías y herramientas, como grillas y sistemas de códigos, que facilitaron la identificación y ubicación de las piezas durante la elaboración del mural.

Conie Dubó, a cargo del proyecto impulsado Color Habitante, explicó que esta segunda etapa consecutiva permitió llevar el aprendizaje a una nueva dimensión, pasando del trabajo realizado en las mesas del taller a la instalación de una obra en un muro de la ciudad, proceso que llevó 10 meses de trabajo.

“Más allá de todos estos productos que ellos estuvieron realizando, finalizamos con un mural participativo donde todos fueron parte del desarrollo y la ejecución”, señaló.

La experiencia también significó un aprendizaje para el equipo artístico, que trabajó coordinadamente con profesionales de Sorenial, entre ellos psicólogos, psicopedagogos y kinesiólogos, adaptando las herramientas y dinámicas para favorecer la concentración, la participación y el cumplimiento de las distintas tareas.

De esta manera, el mural no solo representa el resultado de un proceso artístico, sino también el esfuerzo, la perseverancia y el trabajo colaborativo de quienes participaron en su creación.

El arte como herramienta de inclusión y nuevas oportunidades

Desde Sorenial destacaron que el proyecto busca generar beneficios que trasciendan el aprendizaje de una técnica artística, fortaleciendo habilidades físicas, cognitivas, emocionales y sociales, además de promover la autonomía y la satisfacción personal de los participantes.

La representante de la institución explicó que la experiencia de elaborar productos utilitarios permitió identificar nuevas posibilidades para dar continuidad a los talleres y avanzar hacia la comercialización de las creaciones.

En ese sentido, Sorenial proyecta habilitar espacios que permitan a sus usuarios seguir trabajando con mosaicos y generar ingresos mediante la venta de sus productos, avanzando hacia alternativas de oficio y empleo protegido.

Matías Lemus, uno de los participantes del taller valoró la experiencia y manifestó su interés en continuar aprendiendo: “Me gustó mucho este trabajo, y quiero seguir aprendiendo para seguir haciendo mosaico y después poder venderlos”.

Su testimonio refleja uno de los propósitos centrales de la iniciativa: que las personas puedan desarrollar nuevas habilidades, descubrir sus capacidades y encontrar oportunidades para proyectar sus conocimientos en el futuro.

Colaboración para recuperar y embellecer espacios públicos

La instalación del mural también fue posible gracias a la colaboración de la Municipalidad de Antofagasta, que autorizó su incorporación en Playa Trocadero, permitiendo que el trabajo realizado por los usuarios de Sorenial pudiera quedar a disposición de la comunidad.

El alcalde de Antofagasta, Sacha Razmilic, destacó la importancia de profundizar la relación entre el municipio y la institución, relevando tanto el aporte social del proyecto como su contribución al entorno urbano.

“Esta iniciativa beneficia no solamente a los usuarios de esta linda institución, sino que también a todos los vecinos de Antofagasta, embelleciendo nuestro espacio público”, señaló.

La autoridad también manifestó la intención de continuar apoyando iniciativas que beneficien a personas que habitualmente no cuentan con este tipo de oportunidades, destacando el potencial del arte para abrir caminos hacia el desarrollo de oficios y actividades remuneradas.

Por su parte, la seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Antofagasta, Paula Rodríguez, valoró el impacto del financiamiento público y la posibilidad de que el proyecto deje una obra permanente para la ciudad.

“Las culturas y las artes son un tremendo camino que debemos descubrir juntos y que aportan herramientas para toda la comunidad”, expresó.

La autoridad destacó, además, que el mural permite extender el alcance del taller más allá de sus participantes directos, invitando a la ciudadanía a conocer y disfrutar una obra que refleja el trabajo conjunto y la inclusión a través del arte.

Un legado para la comunidad de Antofagasta

Con la instalación del mural en Playa Trocadero, el proyecto “El arte como herramienta de inclusión” culmina una etapa de trabajo que busca proyectarse hacia nuevas experiencias formativas y oportunidades de desarrollo para los usuarios de Sorenial.

Tanto Sorenial como Color Habitante, manifestaron su interés en dar continuidad a esta colaboración, profundizando el aprendizaje del arte del mosaico y explorando alternativas para que los participantes puedan desarrollar sus propias creaciones y avanzar hacia la generación de ingresos.

Finalmente, ambas organizaciones hicieron un llamado a la comunidad a visitar, disfrutar y cuidar el mural, respetando este espacio público que hoy reúne arte, inclusión y trabajo colaborativo, y que representa el esfuerzo de quienes encontraron en el arte del mosaico una nueva forma de aprender, crear y aportar a la ciudad.

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