Se identifican múltiples causas detrás del aumento de insectos en Antofagasta tras las lluvias de agosto.
Las intensas precipitaciones registradas durante agosto en Antofagasta no solo dejaron caminos cortados y aluviones, sino también un fenómeno que ya es familiar para los vecinos de la zona: el notorio incremento de moscas y otros insectos en distintos sectores de la ciudad, un patrón que se explica a través de varias hipótesis.
Combinación de humedad y altas temperaturas
La principal explicación apunta a que la humedad dejada por las lluvias, sumada a temperaturas más cálidas en los días posteriores, genera condiciones ideales para la reproducción acelerada de dípteros como la mosca doméstica. Este mismo fenómeno ya se documentó en 2015, cuando lluvias intensas provocaron lo que medios locales calificaron como una “plaga” de moscas en Antofagasta, Taltal, Mejillones y Tocopilla.
Acumulación de agua estancada como criadero
Las autoridades sanitarias advirtieron este mismo mes que el agua de lluvia acumulada en patios, jardines y recipientes domésticos puede transformarse en criadero de mosquitos, incluyendo al vector Aedes aegypti, transmisor de dengue, zika y chikungunya. La Seremi de Salud solicitó explícitamente a la comunidad revisar y eliminar recipientes con agua estancada tras la contingencia climática de agosto.
Expansión de focos de Aedes aegypti ya existentes
Antofagasta ya enfrentaba antes de las lluvias un escenario de vigilancia activa por este mosquito: a fines de agosto, varios focos confirmados en la comuna, lo que llevó al Ministerio de Salud a decretar alerta sanitaria para la región en el contexto de la emergencia hidrometeorológica. Las lluvias de agosto podrían haber facilitado la formación de nuevos microhábitats húmedos que amplíen estos focos existentes.
Descomposición de materia orgánica arrastrada por el agua
Otra hipótesis plausible es que el barro y los sedimentos arrastrados por los aluviones, junto con basura y materia orgánica removida de su lugar habitual, generen focos de descomposición al aire libre que atraen y sirven de sustrato reproductivo para moscas, un mecanismo distinto al de los mosquitos, pero igualmente favorecido por la humedad ambiental.
Floración en los cerros tras las lluvias
A lo anterior se suma un factor que ha llamado la atención de los vecinos: la aparición de insectos poco habituales en el entorno urbano. Según explican expertos en ecología local, las lluvias de agosto desencadenaron una rápida floración en los cerros que rodean la ciudad, lo que a su vez atrajo a polinizadores y otros insectos propios de la flora nativa del desierto costero. Este fenómeno, aunque visualmente llamativo, es parte de un ciclo natural que se reactiva tras eventos de precipitación en la región, y no representa un riesgo sanitario directo para la población.












