Por: Catalina González, Seremi de Gobierno de Antofagasta.
La seguridad es hoy una de las principales preocupaciones de las familias de Antofagasta. Ya no es una discusión exclusiva de las policías o de los organismos encargados del orden público: es una condición indispensable para vivir, trabajar y desarrollarnos con libertad. Por eso, enfrentar la delincuencia debe ser una prioridad permanente del Estado y una política que trascienda gobiernos.
Nuestra región tiene particularidades que exigen respuestas propias. La extensión territorial, la condición fronteriza, la actividad portuaria y minera y la realidad de comunas como Antofagasta, Calama, Tocopilla, Mejillones y Taltal hacen necesario un trabajo coordinado y focalizado. No todos los territorios enfrentan los mismos problemas ni requieren las mismas soluciones.
En ese contexto, la Agenda contra el Crimen Organizado y el Terrorismo (ACOT) impulsada por el Gobierno del Presidente José Antonio Kast representa una decisión clara: entregar al Estado nuevas herramientas para enfrentar con mayor firmeza a las organizaciones criminales, fortalecer a las policías, mejorar el control fronterizo y perseguir los bienes y recursos provenientes del delito.
Pero la seguridad no se construye solamente con leyes. También se construye en los barrios. Por eso, desde la División de Organizaciones Sociales (DOS) de la Secretaría General de Gobierno estamos desarrollando los Diálogos Ciudadanos de Seguridad “Recuperemos nuestros Barrios”, una iniciativa que busca acercar la ACOT a las comunidades y, al mismo tiempo, escuchar directamente a quienes viven los problemas de seguridad en sus calles.
En Antofagasta ya dimos ese paso. Junto al subsecretario general de Gobierno, José Francisco Lagos, representantes del gabinete regional y una amplia participación de dirigentes vecinales y organizaciones sociales, conversamos sobre delincuencia, incivilidades, recuperación de espacios públicos y presencia del Estado.
Escuchar a los vecinos no puede ser un acto simbólico. Ellos conocen dónde están los puntos críticos, qué espacios han dejado de utilizar y qué situaciones afectan su vida cotidiana. Esa información debe convertirse en decisiones, coordinación y acciones concretas.
Porque recuperar la seguridad también significa recuperar una plaza, volver a caminar tranquilos por una calle, permitir que un comerciante cierre su negocio sin temor o que una familia pueda disfrutar de su barrio.
El desafío para Antofagasta es avanzar hacia una política de seguridad con más presencia, más prevención, más coordinación y más control, pero también con comunidades organizadas y un Estado dispuesto a escuchar. La ACOT entrega nuevas herramientas para enfrentar al crimen organizado; nuestro deber regional es asegurar que esas herramientas tengan expresión concreta en nuestros territorios.
La seguridad no puede quedar atrapada en disputas políticas. Es una demanda de las familias y una responsabilidad del Estado. Escuchar a los vecinos es el primer paso; transformar esa escucha en resultados concretos es nuestro compromiso.











