CRÓNICAVisto 838 veces — 02 julio 2026

El 2 de julio de 1936 quedó marcado como uno de los días más trágicos en la memoria bomberil de Antofagasta. Esa mañana, cuando la sirena anunció una emergencia en el centro de la ciudad, un violento choque entre un carro de la Sexta Compañía de Bomberos, “Bomba Ferrocarril”, y un camión de Carabineros terminó con la vida de dos jóvenes voluntarios: Abilio Valdés de la Fuente y Orlando Varas Llaña.

La tragedia ocurrió en medio de la movilización hacia un incendio en el sector central de Antofagasta. Según las crónicas históricas de la época, ambos vehículos se dirigían al lugar del siniestro cuando colisionaron en la esquina de Uribe con Latorre, provocando una escena de conmoción inmediata en una ciudad que rápidamente tomó conocimiento de la magnitud del accidente. El impacto dejó además a varios heridos entre bomberos y carabineros, mientras centenares de personas se acercaban al hospital y al sitio del suceso para intentar conocer el estado de las víctimas.

Abilio Valdés de la Fuente, teniente primero de la Sexta Compañía, era un hombre de servicio y compromiso. Nacido en Concepción, llegó joven a Antofagasta en busca de progreso. Trabajaba en el Ferrocarril de Antofagasta a Bolivia, había ocupado cargos directivos dentro de la compañía bomberil y también había destacado en organizaciones sociales y de juventud. Casado y padre de una niña pequeña, fue trasladado al Hospital del Salvador tras el accidente, donde murió preguntando por la salud de sus compañeros, sin reproches ni lamentos, según relatan los testimonios de la época.

Orlando Varas Llaña, sargento segundo de la Sexta, también dejó una huella profunda. Nacido en Chañaral y criado en Antofagasta, estudió en reconocidos establecimientos de la ciudad, trabajó en el ferrocarril y fue un deportista muy apreciado por su espíritu de equipo. Ingresó a Bomberos en 1931 y, pese a su juventud, asumió cargos de responsabilidad dentro de la compañía. Al momento de su muerte era considerado un voluntario ejemplar, veloz en el trabajo operativo y siempre atento a sus compañeros.

La noticia provocó una ola de dolor en Antofagasta. La prensa local relató con detalle el accidente, la atención de los heridos, el traslado al hospital y la conmoción que se vivió en las calles. Con el paso del tiempo, la Sexta Compañía transformó el recuerdo de Valdés y Varas en un símbolo permanente de entrega, deber y sacrificio. Cada año, la institución rinde homenaje a sus mártires en la histórica esquina de Uribe con Latorre, donde un monolito mantiene viva la memoria de aquellos dos bomberos que dieron su vida al servicio de la comunidad.

Con el paso del tiempo, la memoria de ambos voluntarios se transformó en un símbolo de entrega y honor. Cada año, la Sexta Compañía realiza una romería hasta el monolito levantado en esa esquina histórica, donde se recuerda a los mártires y se reafirma el juramento bomberil. Abilio Valdés y Orlando Varas representan, hasta hoy, el espíritu más noble del voluntariado: sacrificio, deber y servicio a la comunidad.

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