CULTURAVisto 3150 veces — 18 junio 2020

Ahora quién contará la historia del norte con más dedicación, disciplina y temple que el humilde y erudito maestro de voz serena e ineludible sonrisa acogedora a la hora de hablar de la historia de su Antofagasta y el despoblado de Atacama.

Siempre, como sobresaliente historiador, cuidando estrictamente que la narración de los detalles que forman el todo y que permiten que la gran epopeya de estas tierras no se omita, pueda ser apreciada en su vastedad y tenga sentido y voluntad de ser vivida una y otra vez en la lectura pedagógica y cautivadora de una pluma bendecida por la lírica y el rigor histórico.

El desierto y su gente saben de sacrificio, privaciones y matanzas tan feroces como los rayos del sol calichero golpeando las espaldas de los obreros en jornadas interminables de trabajo feroz en despoblado. En cada trabajo histórico, Don Floreal no solo hablaba los acontecimientos y las fechas en una correcta línea de tiempo y cuidados detalles que daban claridad a la verdad histórica. También concurría a contar su verdad en cada uno de sus libros, sin miedo, temores y compromiso con los poderosos de siempre. En cada una de sus páginas históricas, el desierto indómito habló con sus riquezas interminables y con cada una de sus explotaciones que han desgarran sus entrañas milenarias por más de dos siglos de minería industrial en guaneras, calicheras y yacimientos que hasta el día de hoy rinden millonarios frutos al país.

El maestro Recabarren, no sólo sabía de Historia sino que tal vez sin buscarlo ni quererlo comenzó a inspirarla el mismo, a quedarse en ella como personaje y engrane vital del movimiento de los tiempos en que fue llamado por la correcta vocación a la vida pública. Fue el impulso vital y heredero natural de las grandes luchas sociales por la justicia, la libertad y la democracia que continúan siempre como sendero de cateador interminable del desierto, generación tras generación en este norte minero como tornillo sin fin calichero

Para algunos de nosotros en este difícil tiempo de imágenes en movimiento, fotografías vacías y escasez de convicciones, contenidos e ideas, los discursos políticos son letras desparramadas en una hoja en blanco sin mayor esperanza que sólo ser leídas. Pero hay ocasiones que estas mismas letras colocadas en la posición adecuada por el autor correcto a veces logran comunicar una idea, un sueño un lugar común y soleado donde llegar como sociedad, un espacio de justicia donde ir en compañía de una sociedad inspirada en el amor al prójimo. Don Floreal sabía cómo apretar cada tecla y dar movimiento a cada engranaje para conseguir en el versado campo de las ideas un sueño posible y colectivo para todos.

Entonces cada palabra elegida por Don Floreal, con la entonación perfecta buscaba con el misterio del temple sonoro del magnífico orador. Líder y declamador que inspirar el corazón correcto donde anidar y formar ideas y convicciones Humanistas y cristianas que te permitan perseguir el sueño de libertad, justicia, honradez y corrección política.

Don Floreal supo cómo ordenar cada letra y palabra no sólo en un humilde papel que se arruga pues tal vez solo sirve para una ocasión o en el texto que se atesora para convertirlo en libro o discurso importante. Sino que tuvo la virtud de ordenar con su voz e intelecto, con su pluma y su ejemplo, no sólo las palabras, también las ideas, los valores y las convicciones de vida de muchos que nos llamamos sus Camaradas y Amigos.

Finalmente la consecuencia de la vida limpia inspiró a generaciones a la hora de hacer la política correcta como instrumento del bien común y transparente en bien de los más humildes de esta tierra.

Recabarren sabe siempre el “Fin de la Historia”

Descanse en paz Maestro en compañía de su amada Esposa y a la diestra del Creador.

Fraternalmente.

 Ricardo Rabanal Bustos

Profesor, Historiador y Cronista

Vicepresidente Departamento de Educación Partido Demócrata Cristiano

Vicepresidente Regional PDC Antofagasta

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