CULTURAVisto 2614 veces — 20 febrero 2020

Mediante Declaración Pública, la Fundación Desierto de Atacama alertó del intento de apropiación del trabajo que por más de una década viene realizando junto a comunidades indígenas locales para proteger y poner en valor a los geoglifos existentes en la Región de Antofagasta, lo que ha le valido reconocimientos tanto a nivel nacional como internacional. El más reciente, su participación en la Triennal de Arquitectura de Sharjah con su proyecto “Líneas del Desierto”, precisamente en torno a los geoglifos.

Esta denuncia es motivada por la publicación una noticia en diarios regionales donde se informa la intención de postular a los geoglifos del desierto para su reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y la creación de un museo en el Parque Arqueológico Geoglifos de Chug Chug, esto por parte de una Fundación integrada por el Intendente de Tarapacá, Miguel Ángel Quezada, la Corporación Nacional Forestal (CONAF), la participación de la Universidad Católica del Norte, además del apoyo de la senadora UDI Luz Eliana Ebensperger y la minería local.

La declaración cataloga de oportunista la medida y define el anuncio como un «voladero de luces» y un «simulacro comunicacional», ya que estas autoridades y entidades carecen de experiencia, trabajo y una real preocupación por estas majestuosas figuras de arte rupestre, siendo claramente una acción que responde a intereses mineros.

“Alertamos que detrás de la creación de esta supuesta Fundación que reúne a instituciones estatales (Gobierno Regional Iquique y CONAF) y una universidad privada católica (UCN), están los intereses de la Gran Minería, es quien los organiza y les da las directrices. Siendo importante destacar y no olvidar, que la Gran Minería es la principal responsable del grave daño que se les ha venido ocasionando a los Geoglifos del norte de Chile”, denuncian.

Asimismo recuerdan que el Parque Arqueológico Geoglifos de Chug Chug, proyecto por el cual la Fundación Desierto de Atacama fue galardonada con el Premio de Conservación del Consejo de Monumentos Nacionales el año 2017, se ubica en tierras cuya concesión fue otorgada para su protección a comunidades indígenas que habitan el territorio desde tiempos ancestrales.

“De la mayor gravedad es que estas personas e instituciones quieran pasar por alto el trabajo de las comunidades indígenas y organizaciones que sí han venido protegiendo y poniendo en valor los geoglifos desde hace años, con gestiones reales de resguardo, protección y valorización. Así lo han hecho la Comunidad Indígena Quechua de Huatacondo en Tarapacá y la Comunidad Indígena Aymara de Quillagua en Antofagasta, junto a la Fundación Desierto de Atacama, creando para ello un Parque Arqueológico con los Geoglifos de Chug-Chug, y otro de similar características con los de Huatacondo”, señalan.

Cabe agregar que la administración del Parque se encuentra en manos de la Comunidad Indígena Aymara de Quillagua, que no estaba en conocimiento de estos hechos, siendo una abierta vulneración de derechos garantizados en tratados internacionales, como el Convenio 169 de OIT, que obligan a la consulta y consentimiento de estos pueblos frente a medidas susceptibles de afectarles, como es el intento de intervención del Parque con un museo.

A continuación Declaración Pública:

La Fundación Desierto de Atacama denuncia por este medio, los intentos de apropiación y simulacros comunicacionales de la nota publicada en El Mercurio de Antofagasta, el Mercurio de Calama, y reproducido por soychile.cl, en que se anuncia la creación de una Fundación con la pretensión de “proponer que los Geoglifos sean Patrimonio de la Humanidad” e “instalar un museo en los geoglifos del sector del Parque Arqueológico de Chug-Chug”. Dicha Fundación sería integrada por el Intendente de Tarapacá, Miguel Ángel Quezada, la CONAF (Corporación Nacional Forestal), y contaría con el apoyo de la senadora UDI Luz Eliana Ebensperger. El geólogo Guillermo Chong habría sido designado como director ejecutivo de la misma, quien tendría el respaldo de la Universidad Católica del Norte[1].

En primer lugar, cabe señalar que el gobierno regional de Tarapacá y la Universidad Católica del Norte, nunca han contribuido con aportes significativos a la protección y Puesta en Valor de los Geoglifos. Al contrario de lo que tratan de hacer creer comunicacionalmente, carecen de una real preocupación por éstos.

De la mayor gravedad es que estas personas e instituciones quieran pasar por alto el trabajo de las comunidades indígenas y organizaciones que sí han venido protegiendo y poniendo en valor los geoglifos desde hace años, con gestiones reales de resguardo, protección y valorización. Así lo han hecho la Comunidad Indígena Quechua de Huatacondo en Tarapacá y la Comunidad Indígena Aymara de Quillagua en Antofagasta, junto a la Fundación Desierto de Atacama, creando para ello un Parque Arqueológico con los Geoglifos de Chug-Chug, y otro de similar características con los de Huatacondo.

El Parque Arqueológico Geoglifos de Chug-Chug fue el resultado de una gestión iniciada por la Fundación Desierto de Atacama que permitió la concesión, por parte del Ministerio de Bienes Nacionales, de los terrenos en que se encuentran los geoglifos de Chug-Chug a las Comunidades Indígenas Aymara de Quillagua y Atacameña de Chunchuri. La Fundación Desierto de Atacama fue galardonada con el Premio de Conservación del Consejo de Monumentos Nacionales en el 2017, precisamente por el proyecto Parque Chug Chug, y por la labor desarrollada con las referidas comunidades indígenas en pos de la protección de los Geoglifos.

Postulamos, además, en el año 2015 a los Geoglifos de Chug-Chug a la denominación WATCH de la World Monuments Fund en la categoría de los 50 Sitios en Peligro Mundial, obteniéndose la nominación junto a sitios de relevancia mundial como Petra. Su objetivo era la visibilización nacional e internacional del estado de abandono y deterioro en que se encuentran, esperando que se generara una toma de conciencia y contribuciones importantes para su protección, conservación y difusión[2]. Sin embargo, a la fecha eso no ha sucedido.

Nuestro trabajo no ha parado en lo local, lo nacional e internacional. Recientemente la Fundación Desierto de Atacama fue elegida como la única institución chilena para realizar una exposición en la Triennal de Arquitectura de Sharjah (2019-2020), Emiratos Árabes Unidos: “Los derechos de las generaciones futuras”[3], y donde expusimos una síntesis de los últimos 10 años de trabajo interdisciplinar sobre los Geoglifos. La exposición de la Fundación se denominó Atacama Lines (Las Líneas de Atacama), siendo una de las más visitadas y exitosas de la Triennal.

Debemos precisar también que la Fundación Desierto de Atacama es la principal institución patrimonial técnica en Chile, sino la única, que ha realizado un trabajo serio y permanente sobre los geoglifos, con planes a corto, mediano y largo plazo. Como también debemos indicar que no somos parte ni hemos sido invitados a tan relevante decisión para la arqueología y el país, como es una eventual nominación de los geoglifos a la UNESCO, para que sean declarados como Patrimonio de la Humanidad.

En los últimos 10 años hemos llevado a cabo todo tipo de gestiones públicas, principalmente ante el Estado (gobierno local, regional y Nacional), en defensa de los geoglifos, y solicitando con las Comunidades Indígenas el apoyo estatal para su cuidado y protección, sin mayores resultados. Como en la mayoría de los temas en nuestro país, el Estado no da soluciones, aunque sí se preocupa de generar variados problemas, de la mano de la gran minería, como muy bien nos consta.

Ningún gobierno ha hecho algo relevante por la protección y valorización de los geoglifos de Chile, y lo mismo podemos decir por los sitios arqueológicos.

Tampoco será una Fundación, que presidirá un designado político del deslegitimado gobierno de Sebastián Piñera, como es el intendente de la región de Tarapacá, quien se hará cargo de la verdadera conservación y Puesta en Valor de los geoglifos, con una publicidad inmediatista engañosa.

Por otra parte, quien sería designado como Director es un distinguido geólogo de la Universidad Católica del Norte (UCN), pero sin ninguna experiencia previa, ni investigaciones, publicaciones o gestiones destacables sobre los geoglifos en el norte de Chile.

Una institución como la Universidad Católica del Norte (UCN), tampoco puede proteger y poner en valor los geoglifos. Precisamente porque de la mano de la gran minería, la UCN expulsó de la Universidad al Presidente de la Fundación Desierto de Atacama, por considerar que había devenido en un actor demasiado relevante en gestiones de protección y valorización de los Geoglifos, como es el caso de Chug-Chug[4]. Es por todos nosotros conocido que tanto la UCN, así como las otras instituciones que están detrás de esta estrategia comunicacional e intentos de apropiación, responden directamente a los intereses de la Gran Minería, para quien verdaderamente están trabajando con esta estrategia mediática.

Aprovechamos de hacer un llamado al mundo académico, investigadores científicos y consultores para que no comprometan su ética profesional y técnica en seguir avalando a proyectos “parches” e irrelevantes, dirigidos por los intereses cortoplacistas de la Gran Minería.

Para aportar realmente al cuidado y protección de los Geoglifos, como es lo que debe asegurar cualquier Estado serio y competente, la solución hay que darla desde abajo hacia arriba, apoyando de verdad las gestiones que están haciendo las comunidades locales, y que han ido paulatinamente asegurando su integridad y valor patrimonial, en colaboración permanente con instituciones técnicas patrimoniales.

Por desgracia nos enfrentamos a un Estado ciego, sordo, ineficiente, abusador, criminalizador, cooptado por estos intereses, en otras palabras, fundamentalmente antisocial. Dando cuenta que la institución más importante de una nación: el Estado, es en nuestro caso una estructura corrompida por los intereses de las megaempresas.

Lo que se proponen con la creación de esta nueva Fundación es un modo fácil de hacerse publicidad sobre algo que no han hecho, para hacer creer que la solución al cuidado y patrimonialización pasa por hacer algo intangible, lo que no aporta en nada concreto para su cuidado hoy. Ese es el camino oportunista, con el cual se pretende partir por la meta sin haber hecho ninguna carrera ni aporte.

Sin ninguna lógica, es una política que pretende avanzar anteponiendo la carreta a los bueyes, haciendo creer que se construye algo importante, cuando lo único que se busca son efectos comunicacionales, sin ninguna sustancia sobre los sitios con geoglifos en el desierto Real. Ninguna de esas instituciones ha aportado nada en los últimos 10 años para el cuidado y manejo, por ejemplo, del Parque de Chug-Chug.

Insistimos, los geoglifos primero deben ser resguardados, protegidos y valorizados como patrimonio local, regional y nacional. Deben contar con una política patrimonial integral, con recursos estatales asegurados para su cuidado, protección, investigación y difusión. Cuando hayamos logrado lo anterior, entonces se debe presentar un Plan Patrimonial Nacional de Geoglifos a UNESCO como la guía de a lo que se está comprometiendo el país para cumplir con la declaratoria de los geoglifos como Patrimonio de la Humanidad.

Denunciamos que la nota sobre esta nueva fundación es, en definitiva, un “voladero de luces”, un intento comunicacional de apropiarse además del trabajo de una década de comunidades indígenas y organizaciones sociales que vienen trabajando y alertando sobre la necesidad de protección y valorización de los geoglifos, y del patrimonio en general.

Alertamos asimismo que detrás de la creación de esta supuesta Fundación que reúne a instituciones estatales (Gobierno Regional Iquique y CONAF) y una universidad privada católica (UCN), están los intereses de la Gran Minería, es quien los organiza y les da las directrices.

Siendo importante destacar y no olvidar, que la Gran Minería es la principal responsable del grave daño que se les ha venido ocasionando a los Geoglifos del norte de Chile.

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