CRÓNICAVisto 557 veces — 15 junio 2026

Ante la seguidilla de sismos en las cercanías de Carrizal Bajo, el director del Centro de Ingeniería en Mitigación de Catástrofes Naturales (CIMCN), Jorge Van Den Bosch, analiza el escenario ante la eventualidad que se repita el gran terremoto de Vallenar del 10 de noviembre de 1922.

De acuerdo con los reportes del Centro de Terremotos de Estados Unidos, una serie de movimientos telúricos se han registrado en los últimos días en la región de Atacama, de los cuales cinco fueron de regular a mayor magnitud, localizándose su epicentro en el área del gran terremoto ocurrido hace más de 100 años en las cercanías de Vallenar, el cual posteriormente generó un tsunami devastador, afectando principalmente a las comunas de Coquimbo, Huasco, Caldera y Chañaral, pero también a la entonces incipiente Perla del Norte.

En aquel evento, el mar se recogió e inundó los sectores bajos de Antofagasta, como el muelle de pasajeros, viviendas aledañas a la costanera, la plaza Colón, alcanzado incluso la avenida Argentina con calle Caracoles, según detalla el geógrafo y director del Centro de Ingeniería en Mitigación de Catástrofes Naturales (CIMCN) de la UA, Jorge Van Den Bosch.

El investigador sostiene que, de ocurrir un terremoto sobre 7 grados en la región de Atacama, existe una alta probabilidad que Antofagasta sea afectado por un tsunami, repitiéndose lo ocurrido en 1922, según estudios que plantean que los sismos y movimientos telúricos de envergadura en el norte de Chile, se desencadenan a partir de una estructura similar.

“Lo más complicado es el tsunami, porque invariablemente, en 1922, el tsunami sí fue destructor en Coquimbo, sí fue destructor en Chañaral, en todos los poblados que están entre Chañaral y Coquimbo, sí fue destructor, mató gente, destruyó instalaciones. Y el agua en Antofagasta llegó hasta la cota, aproximadamente, 8 metros probablemente”, enfatiza Van Den Bosch.

Sismicidad en Carrizal Bajo

Respecto al actual escenario en la región de Atacama, el profesional explica que la sismicidad registrada es “bastante poco frecuente y muy ordenada. El 11 de junio se produjo un hecho insólito, ocurrieron en una línea de aproximadamente entre 30 y 40 kilómetros, cinco sismos, el más grande de 5,5 5,2 y 5,1, entonces nos llama mucho la atención porque ya eso no es un enjambre, no hay ninguna otra cosa, más que una rotura de la placa a una cierta profundidad”.

El investigador plantea que hay tres posibilidades, la primera que la secuencia sísmica sea contenida, que se libere parte de la energía acumulada y la actividad disminuya en días o semanas.

La segunda opción es que ocurra una fractura mayor, que se extienda por un segmento más amplio de la placa, generando un sismo de magnitud mayor o igual a 7.0°, sin embargo, como tercera posibilidad, si la fractura es superior a 200 kilómetros, “el contacto directo con el borde costero podría generar un tsunami como el ocurrido en 1922”, sentenció.

La serie de eventos sísmicos preocupa, no solo por la eventual afectación a la población que habita en las zonas adyacentes al epicentro, sino que también por el impacto que generaría un eventual tsunami, por lo cual el llamado es a estar informado y a evacuar a pie (sin esperar la alerta oficial) hacia las zonas de seguridad determinada por la autoridad.

1922 terremoto de Vallenar y tsunami en Chañaral y Caldera

Compartir

About Author

iphonerodrigo