EDUCACIÓNVisto 1259 veces — 02 abril 2014

Oceanógrafo destaca los efectos de protección de la península de Mejillones para eventos que ocurren más al norte.

Un equipo de geólogos y oceanógrafos de la Universidad Católica del Norte (UCN) trabaja intensamente para descifrar las características tanto del terremoto de magnitud 8,2 grados, como del posterior tsunami que provocó variaciones del nivel del océano a lo largo de la costa chilena.

El oceanógrafo y candidato a doctor en Ciencias mención Geología de esa casa de estudios superiores, Juan González Carrasco, explicó que las localidades más afectadas por las olas fueron Iquique y Pisagua, donde se registraron incrementos de 1,70 y 1,92 mts., respectivamente, mientras que en Antofagasta el mar se alzó 25 cms. y en Mejillones 86 cms.

Señaló que los especialistas de la UCN, quienes forman parte del Centro Nacional de Investigación para la Gestión Integrada de Desastres Naturales (CIGIDEN), continúan trabajando para descifrar los últimos eventos, recopilando más información, incluyendo las zonas de inundación y catastro de daños, lo que debe estar concluido a la brevedad, para afinar los modelos y profundizar en los conocimientos acerca de estos fenómenos.

TSUNAMI

El tsunami una vez que se genera tiene un comportamiento hidrodinámico en que se va desplazando hacia el norte y depende mucho de la geometría local, como es el caso de una bahía muy cerrada, explicó el experto.

Agregó que si comparamos Antofagasta con Mejillones, ciudades puerto que están cercanas, en la primera hubo 25 cms. de variación, pero en el vecino puerto fue de casi un metro. Esto indica que hay efectos de protección de la península de Mejillones para eventos que se produzcan más al norte. Sin embargo, no es la misma situación si se trata de un evento que se desplaza desde el sur.

“Si analizamos la información del Servicio Hidrográfico de Chile, la carta de inundación plantea un escenario de 9 grados, con una inundación de aproximadamente 10 metros, que afectaría las zonas planas de Antofagasta, mientras que en el caso de Mejillones las inundaciones se estiman en 20 metros”, puntualizó.

Según los antecedentes que manejan los científicos, el sismo del 1 de abril en el norte del país liberó un quinto de la energía que hay guardada. Por lo tanto, podría pasar algo ahora o en 5 años más, indicó Juan González.

“Los científicos tenemos antecedes que generalmente después de este tipo de eventos ocurre posteriormente otro más grande. Pensamos que éste no es un escenario muy favorable, pero no podemos asegurar nada, y estamos trabajando para descifrar qué nos dice lo ocurrido el martes”, señaló.

COMPORTAMIENTO

El experto enfatizó que la población debe acatar las recomendaciones de las autoridades y no evacuar en vehículos para evitar la congestión que se apreció la noche del martes en toda la zona norte del país, lo que demora el desplazamiento hacia las áreas seguras, ocasiona estrés y eventuales accidentes.

Lo positivo, añadió, es que en general la comunidad actuó bien y tiene claro qué hacer, y hubo buen comportamiento ante la alerta evacuando hacia las zonas seguras. En cuanto a la alerta de tsunami en Antofagasta, estima que fue muy repetitiva, y quizás sería conveniente analizar ese punto al igual que la gran cantidad de mensajes vía móvil de la ONEMI.

En este sentido, quedan detalles por analizar, por ejemplo el que se podría espaciar más la alarma para evitar el estrés que puede ocasionar su activación de una forma tan reiterada.

Compartir

About Author

iphonerodrigo