POLÍTICAVisto 1582 veces — 22 marzo 2020

En su discurso, el Mandatario señaló que el Gobierno se ha atenido estrictamente a lo que dice la voz de la ciencia, las organizaciones de salud internacionales y de los expertos chilenos.

Queridos Compatriotas, muy buenas noches:
No tengo un mensaje fácil para ustedes esta noche, pero sí tengo un mensaje de fe y esperanza. Sabemos que las próximas semanas serán duras, muy duras para todos. El mundo entero, y también Chile, estamos enfrentando la peor catástrofe sanitaria de los últimos 100 años, para lo cual lamentablemente todavía no existe vacuna ni tratamiento comprobado. Esto significa un gran desafío, pero también una gran oportunidad.

Estamos muy conscientes de los temores y angustias que sienten las familias chilenas, muchas veces agravadas por las falsas noticias, y lo sienten porque ven amenazadas su salud, e incluso sus vidas.

Nuestras vidas han cambiado profundamente desde que se desató esta pandemia, alterando nuestras formas de trabajar, de estudiar, de saludarnos, de abastecernos, de relacionarnos y, en síntesis, de vivir nuestras vidas.

Quizás lo más doloroso es que hemos debido alejarnos de muchos de nuestros seres queridos. Hace días que, al igual que muchos de ustedes, no hemos podido abrazar a nuestros hijos, jugar con nuestros nietos, compartir con nuestros seres queridos. Y por Dios que los echamos de menos.

Sé que es doloroso. Pero también sé que es necesario, porque es nuestra salud y la de nuestras familias y la de nuestros compatriotas las que están en juego.

Proteger la salud y la vida de todos, y muy especialmente la de nuestros adultos mayores que son los que experimentan los mayores riesgos, es mi primera prioridad y mi primera ocupación como Presidente de la República, y también la de todo nuestro Gobierno. Por estas razones, y para proteger sus vidas, hemos decidido que todos los adultos mayores de 80 años deberán permanecer en sus casas donde tendrán los cuidados que necesitan. Protegeremos siempre la salud y la vida de todos los chilenos, pero muy especialmente la de los más vulnerables. Ésa es y será siempre nuestra primera prioridad.

Pero también debemos asegurar que las familias chilenas, todas las familias chilenas cuenten con el abastecimiento de bienes y servicios esenciales, como alimentos, medicamentos, electricidad, agua y tantos otros que son fundamentales para la vida de las familias chilenas.

Y también debemos trabajar para proteger los empleos, para proteger las pymes, para mantener el funcionamiento de nuestra economía, y muy especialmente cuando la economía mundial enfrenta grandes nubarrones y muchos riesgos de una profunda recesión. No queremos que después de esta crisis sanitaria, tengamos perdidas de trabajos, quiebras de pymes y que caigamos en una crisis económica y social, porque eso afectaría negativamente la calidad de vida y el futuro de las familias chilenas y de nuestro país.

El Coronavirus empezó en China hace algunos meses, a fines de diciembre.

A partir de los primeros días de enero nuestro Gobierno empezó a prepararse y a elaborar un Plan de Acción para enfrentar esta amenaza, porque estábamos plenamente conscientes que, ni los grandes desiertos del norte, ni las alturas de nuestra cordillera, ni la inmensidad de nuestro océano iban a impedir que esta pandemia y esta crisis humanitaria llegara a nuestro país.

Nuestro Plan de Acción se ha basado en los conocimientos científicos, las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y los expertos chilenos, las experiencias de otros países y, sin duda, en nuestra propia realidad, escuchando y atendiendo siempre las necesidades de todos nuestros ciudadanos y escuchando también las diferentes voces de nuestro país.

El plan comenzó a implementarse de inmediato y considera 4 etapas, según el avance y la evolución del COVID 19 en el mundo y en Chile. Cada medida tiene su tiempo. Igual como es perjudicial atrasarse, también es dañino adelantarse. Y nuestra estrategia se basa en cuatro conceptos propuestos y recomendados por la OMS: aislar, testear, tratar y trazar. Por eso nuestra prioridad ha estado en testear para identificar a las personas contagiadas y poder darles el tratamiento que requieren y para aislar a todo su grupo cercano, para proteger su salud e impedir que contagien a los demás.

Durante estas semanas han surgido muchas voces, muchas recomendaciones, e incluso algunos ultimátum. Habría sido fácil, pero también muy perjudicial para la salud de los chilenos, acoger todas esas propuestas. Por eso como Gobierno nos hemos atenido y vamos a seguir ateniéndonos estrictamente a lo que dice la voz de la ciencia, la voz de las organizaciones de salud internacionales y de los expertos chilenos, y por supuesto muy atentos a nuestra propia realidad, buscando un equilibrio entre las medidas necesarias para proteger la salud y las adecuadas condiciones para asegurar los bienes y servicios esenciales para la vida de todas las familias.

Me dirijo a ustedes esta noche porque en una democracia abierta y transparente, las autoridades debemos explicar nuestras decisiones y compartirlas y comunicarlas en forma transparente con todos nuestros compatriotas, para que todos los chilenos puedan comprenderlas y puedan colaborar con ellas.

Es así como hemos adoptado muchas medidas durante estos últimos 3 meses, donde destaco:

- La dictación de una Alerta Sanitaria a comienzos de febrero para fortalecer nuestro sistema de salud.

- El establecimiento de controles fronterizos y el cierre de nuestras fronteras terrestres, marítimas y áreas con el exterior.

- La suspensión de clases en nuestros jardines, colegios y universidades.

- La anticipación y fortalecimiento del plan de vacunación contra la influenza, que permitirá proteger a 8 millones de personas, y muy especialmente a los adultos mayores, enfermos crónicos, niños y mujeres embarazadas.

- La dictación del Estado de Catástrofe, que permite una necesaria y valiosa colaboración de nuestras Fuerzas Armadas y de Orden.

- El establecimiento de Aduanas y Cordones Sanitarios en distintas zonas del país.

Hoy agregamos 12 medidas adicionales, que fueron anunciadas por el Ministro de Salud esta mañana, incluyendo el Toque de Queda desde las 10 de la noche hasta las 5 de la mañana en todo nuestro país.

Además, pusimos en marcha un robusto Plan Económico y Social, que involucra más de 11.700 millones de dólares, para proveer los recursos a nuestro sistema de salud para enfrentar esta pandemia, para proteger a los trabajadores y proteger sus ingresos, para apoyar a nuestras pymes para que salgan adelante y para darle un impulso a nuestra economía.

Todas estas medidas son parte de un plan que incluye la aplicación de una Cuarentena Progresiva, para la cual tenemos que prepararnos para que produzca bien y no termina produciendo mal.

Queridos compatriotas:

Pueden tener la seguridad de que hemos adoptado todas las medidas requeridas en el momento necesario, de modo de cuidar la salud y el bienestar de todos y lo vamos a seguir haciendo si la evolución del coronavirus así lo exige.

Sin embargo, somos una comunidad en que la sociedad civil juega un papel fundamental. En consecuencia, ninguna de estas medidas será efectiva si no contamos con la comprensión, el compromiso y la colaboración de cada uno de ustedes. La herramienta más eficaz, la vacuna más efectiva para detener este virus, somos nosotros mismos. Por eso, es esencial que todos cumplamos las recomendaciones sanitarias, como lavarse las manos, cambiar nuestras formas de saludarnos, evitar aglomeraciones y reportar síntomas. También les pido comprar, pero comprar con mesura, lo necesario y no acaparar porque eso sólo perjudica a los demás y, por supuesto, obedecer estrictamente las instrucciones que imparte la autoridad sanitaria.

Porque detrás de las cifras, los testeos y los contagios, hay personas con un nombre, un rostro, una historia, una familia y, por cierto, muchos sueños. Por eso hoy les quiero pedir que cuiden su salud, pero también que cuiden la salud de los demás. Cuidémonos entre todos, porque sólo así vamos a derrotar esta pandemia.

Queridos compatriotas:

Ésta no es la primera ni será la última vez que como chilenos debamos enfrentar la adversidad. Dios y la naturaleza nos han puesto muchas veces a prueba y siempre hemos superado esas pruebas, mostrando el temple, el coraje, la nobleza y la calidad de la madera de cual estamos hechos los chilenos.

Así conquistamos nuestra independencia. Así construimos nuestra república. Así enfrentamos nuestras guerras externas. Así recuperamos nuestra democracia. Así reconstruimos nuestro después del terremoto del 27F y así, juntos y unidos, vamos a enfrentar y vencer esta pandemia.

Por eso aprecio y agradezco el espíritu de unidad y colaboración que mostraron distintos actores de la Mesa Social que se reunieron hoy en La Moneda, y también la actitud y colaboración que millones y millones de chilenos a lo largo y ancho de nuestro país han prestado.

Quiero reconocer y agradecer especialmente a tantos chilenos que han sacado a relucir lo mejor de sí mismos y han mostrado los mejores valores de nuestro pueblo: a los trabajadores de la salud que han hecho un trabajo formidable y que por su cercanía con los enfermos, requieren y tendrán medidas especiales de protección; a los trabajadores que a pesar de todas las dificultades han cumplido con su deber; y a aquellos que muchas veces olvidamos: estoy pensando en los que están en las cajas de los supermercados y en las farmacias, los que mantienen funcionando los servicios de utilidad pública y tantos otros, que son nuestros héroes anónimos que nos permiten todos los días vivir mejor nuestras vidas.

Hago un llamado también a los empleadores a facilitar y flexibilizar los horarios y las condiciones, para que sus trabajadores puedan proteger su salud y también para que puedan asegurar el abastecimiento que tanto necesitamos todos los chilenos.

Hoy son tiempos de unidad y no de división. Son tiempos de colaboración y no de enfrentamiento. Son tiempos de responsabilidad y no de improvisaciones. Y, sobre todo, son tiempos de solidaridad y grandeza y no de egoísmos y pequeñeces. Estos son los valores que nos permiten tener una patria y que nos permiten llamarnos compatriotas.

Somos un país y un pueblo que necesitamos una estrategia y una voz, en que todos puedan aportar, pero que todos debemos seguir. También asumir el firme compromiso que vamos a cuidar a nuestros compatriotas como cuidaríamos a nuestros propios hermanos.

Chilenas y chilenos:

Sabemos que las próximas semanas serán duras, muy duras para todos. Hoy quiero compartir con ustedes un mensaje de confianza y tranquilidad. Porque sabemos que, juntos y unidos, inspirándonos en nuestra historia y en el legado de nuestros grandes héroes, vamos a superar y derrotar esta pandemia.

La oscuridad quedará atrás y volveremos nuevamente a ver la luz de sol. Volveremos a abrazar a nuestros hijos, a nuestros padres. Los abuelos volverán a sonreír y jugar con sus nietos y los nietos a aprender con sus abuelos. Volveremos a saludarnos con cariño y cercanía. Todos podremos nuevamente vivir nuestras vidas con libertad, con dignidad, trabajar para cumplir nuestros sueños y buscar los caminos de la felicidad.

Que Dios bendiga a Chile, que Dios bendiga a todos los chilenos.

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